DASM Escuela de apologetica online

Banner dasm

RETP Apologetico en 7 minutos

 

 

MIRA VIDEOS GRATIS DE DEFENSA DE LA FE EN https://www.facebook.com/martinzavalapredicador/

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

 

Por: Papa Juan Pablo II

 

Escuela de Apologética Online DASM ¡INSCRIBETE YA MISMO! Contáctanos por WhatsApp al + 1 602-295-9407 o visita nuestra página web: https://dasm.defiendetufe.com/inicio-r/

 

Catequesis de Juan Pablo II, 21 de agosto de 1997

 

1. El evangelio de Lucas, al presentar a María como virgen, añade que estaba “desposada con un hombre llamado José, de la casa de David” (Lc. 1, 27). Estas informaciones parecen, a primera vista, contradictorias.

 

Hay que notar que el término griego utilizado en este pasaje no indica la situación de una mujer que ha contraído el matrimonio y por tanto vive en el estado matrimonial, sino la del noviazgo. Pero, a diferencia de cuanto ocurre en las culturas modernas, en la costumbre judaica antigua la institución del noviazgo preveía un contrato y tenía normalmente valor definitivo: efectivamente, introducía a los novios en el estado matrimonial, si bien el matrimonio se cumplía plenamente cuando el joven conducía a la muchacha a su casa.

 

En el momento de la Anunciación, María se halla, pues, en la situación de esposa prometida. Nos podemos preguntar por qué había aceptado el noviazgo, desde el momento en que tenía el propósito de permanecer virgen para siempre. Lucas es consciente de esta dificultad, pero se limita a registrar la situación sin aportar explicaciones. El hecho de que el evangelista, aun poniendo de relieve el propósito de virginidad de María, la presente igualmente como esposa de José constituye un signo de que ambas noticias son históricamente dignas de crédito.

 

2. Se puede suponer que entre José y María, en el momento de comprometerse, existiese un entendimiento sobre el proyecto de vida virginal. Por lo demás, el Espíritu Santo, que había inspirado en María la opción de la virginidad con miras al misterio de la Encarnación y quería que ésta acaeciese en un contexto familiar idóneo para el crecimiento del Niño, pudo muy bien suscitar también en José el ideal de la virginidad.

 

El ángel del Señor, apareciéndosele en sueños, le dice: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo” (Mt. 1, 20). De esta forma recibe la confirmación de estar llamado a vivir de modo totalmente especial el camino del matrimonio. A través de la comunión virginal con la mujer predestinada para dar a luz a Jesús, Dios lo llama a cooperar en la realización de su designio de salvación.

 

El tipo de matrimonio hacia el que el Espíritu Santo orienta a María y a José es comprensible sólo en el contexto del plan salvífico y en el ámbito de una elevada espiritualidad. La realización concreta del misterio de la Encarnación exigía un nacimiento virginal que pusiese de relieve la filiación divina y, al mismo tiempo, una familia que pudiese asegurar el desarrollo normal de la personalidad del Niño.

 

José y María, precisamente en vista de su contribución al misterio de la Encarnación del Verbo, recibieron la gracia de vivir juntos el carisma de la virginidad y el don del matrimonio. La comunión de amor virginal de María y José, aun constituyendo un caso especialísimo, vinculado a la realización concreta del misterio de la Encarnación, sin embargo fue un verdadero matrimonio (cf. exhortación apostólica Redemptoris custos, 7).

 

La dificultad de acercarse al misterio sublime de su comunión esponsal ha inducido a algunos, ya desde el siglo II, a atribuir a José una edad avanzada y a considerarlo el custodio de María, más que su esposo. Es el caso de suponer, en cambio, que no fuese entonces un hombre anciano, sino que su perfección interior, fruto de la gracia, lo llevase a vivir con afecto virginal la relación esponsal con María.

 

3. La cooperación de José en el misterio de la Encarnación comprende también el ejercicio del papel paterno respecto de Jesús. Dicha función le es reconocida por el ángel que, apareciéndosele en sueños le invita a poner el nombre al Niño: “Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1, 21).

 

Aun excluyendo la generación física, la paternidad de José fue una paternidad real, no aparente. Distinguiendo entre padre y progenitor, una antigua monografía sobre la virginidad de María -el De Margarita (siglo IV)- afirma que “los compromisos adquiridos por la Virgen y José como esposos hicieron que él pudiese ser llamado con este nombre (padre); un padre, sin embargo, que no ha engendrado". José, pues, ejerció en relación con Jesús la función de padre, gozando de una autoridad a la que el Redentor libremente se “sometió” (Lc. 2, 51), contribuyendo a su educación y transmitiéndole el oficio de carpintero.

 

Los cristianos han reconocido siempre en José a aquel que vivió una comunión íntima con María y Jesús, deduciendo que también en la muerte gozó de su presencia consoladora y afectuosa. De esta constante tradición cristiana se ha desarrollado en muchos lugares una especial devoción a la santa Familia y en ella a san José. Custodio del Redentor. El Papa León XIII, como es sabido, le encomendó el patrocinio de toda la Iglesia.

 

EVANGELIZA Y COMPARTE.

 

Si te quieres formar fuerte en la fe católica de una manera orgánica, inscríbete en la escuela de apologética online DASM. Para más información comunícate por privado o por WhatsApp +1 602-295-9407 con uno de nuestros representantes quien te brindara toda la información que necesites al respecto, o visita nuestra página web: https://dasm.defiendetufe.com/inicio-r/

 

Richbell Meléndez. Laico católico dedicado tiempo completo al apostolado de la Apologética y subdirector de la Escuela de Apologética Online DASM.

 

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

 

Por: Henry Vargas Holguín

 

Escuela de Apologética Online DASM ¡INSCRIBETE YA MISMO! Contáctanos por WhatsApp al + 1 602-295-9407 o visita nuestra página web: https://dasm.defiendetufe.com/inicio-r/

 

¿Es que no hay personas de otras religiones en el cielo?

 

La Iglesia sólo canoniza a sus fieles, a los que conoce. No reconoce oficialmente la santidad de personas que hayan pertenecido a otras religiones.

Ahora bien, esto no significa que sólo estén en el cielo única y exclusivamente los canonizados (la canonización no es un requisito para entrar al cielo).

 

Como tampoco significa que no haya personas de otras religiones en el cielo, pues el ofrecimiento de la salvación es para todos los seres humanos (1 Tim 2, 4).

 

El cielo no es exclusivo para los católicos, ni se creó sólo para ellos. El cielo es para quien goza de Dios y hace su voluntad (Mt 7, 21-23).

 

Como Jesús es el único mediador entre Dios y todos los seres humanos (1 Tim 2,5), pues muchos se salvarán por Él de la manera que Él sabe.

 

Y Él salvará a quien, en virtud de justicia, debe salvar; y los que se han salvado son los que están en el cielo, son los santos.

 

Jesús redimió a todos

 

En el cielo hay, pues, y habrá fieles de todas la religiones aunque no sepamos cuántos ni conozcamos nombres concretos.

 

Es que Jesús redimió a la humanidad sin excluir a nadie. Por esto es que hay otras vías de salvación para quienes no conocieron a Jesús ni su Iglesia, aunque hayan oído hablar de Él y de Ella; y esa ignorancia haya sido invencible.

 

Dios es justo y por esto no cometerá nunca la injusticia de condenar automáticamente a alguien sólo porque ‘oficialmente’ y/o ‘de nombre’ no sea cristiano.

El concilio Vaticano II dice:

 

«Incluso a aquellos que sin culpa no han llegado todavía a un conocimiento expreso de Dios, y se esfuerzan, no sin la gracia divina, en llevar una vida recta, tampoco a ellos niega la divina Providencia los auxilios necesarios para la salvación».

Gaudium et Spes 22, 5

 

Y dice también:

 

«Aquellos que, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan, bajo la influencia de la gracia, en cumplir con obras su voluntad conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden alcanzar la salvación eterna».

Lumen Gentium, 16

 

EVANGELIZA Y COMPARTE.

 

Si te quieres formar fuerte en la fe católica de una manera orgánica, inscríbete en la escuela de apologética online DASM. Para más información comunícate por privado o por WhatsApp +1 602-295-9407 con uno de nuestros representantes quien te brindara toda la información que necesites al respecto, o visita nuestra página web: https://dasm.defiendetufe.com/inicio-r/

 

Richbell Meléndez. Laico católico dedicado tiempo completo al apostolado de la Apologética y subdirector de la Escuela de Apologética Online DASM.

 

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

Escuela de Apologética Online DASM ¡INSCRIBETE YA MISMO! Contáctanos por WhatsApp al + 1 602-295-9407 o visita nuestra página web: https://dasm.defiendetufe.com/inicio-r/

 

En una ocasión leí un comentario del Rabino Andre Cheoraqui que afirmaba que el mundo Occidental tenía prejuicios contra los fariseos, pero, esta corriente del Judaísmo era la que más se asemejaba a las creencias cristianas en sus creencias: cielo, infierno, resurrección, juicio de la carne y purgatorio entre otras. El rabino afirmaba que tales creencias dentro el cristianismo son parte de la herencia del Apóstol San Pablo, que antes de su conversión al cristianismo fue un fariseo.

 

El purgatorio es quizá una de las creencias más cuestionadas entre católicos y no católicos, algunos dicen: “es un invento medieval”, “no aparece en las escrituras”, etc., pero vale la pena hacer una defensa de nuestra fe conociendo el antecedente católico y judío. El “concepto” del purgatorio es parte de las creencias judías, pero esto no significa que ellos definan el purgatorio de la misma forma en que la Iglesia Católica lo define. Primero citemos lo que la Iglesia enseña para después mencionar las creencias judías. La Iglesia afirma que el purgatorio es el estado transitorio de purificación necesaria para aquellos que, habiendo muerto en gracia de Dios y teniendo segura su salvación, necesitan mayor purificación para llegar a la santidad necesaria para entrar en el cielo. Esta purificación es totalmente distinta al castigo del infierno. El purgatorio es doctrina de fe formulada en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580).  “Los que mueren en gracia y amistad de Dios, pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma” (Catecismo 1030).

 

El Rabino David Ben Israel explica la creencia judía: “el purgatorio es el lugar a donde son enviadas las almas de aquellos que pecaron. Existen allí siete niveles bien definidos, en los cuales se hospedarán las almas de los pecadores, de acuerdo a la gravedad de las faltas cometidas. Este purgatorio es un lugar que permite a las almas purificarse, para luego poder ingresar al Jardín del Edén y disfrutar de las excelencias que allí hay. La cantidad de tiempo que deberá permanecer el alma en este sito purificador depende de las faltas cometidas. Algunos deberán quedarse por espacio de treinta días, otros sesenta, noventa, seis meses, o un año. (Tana Dbei Eliahu 3: 3)”. Purgatorio en hebreo se llama "Gueinom" ò “Gejena”. Según el centro de estudios judíos “Tora Emet” de acuerdo al Talmud el proceso de purificación dura a lo más 11 meses. Por esa razón los judíos acostumbran decir el Kaddish (oración de duelo) por 11 meses, después de este proceso de purificación el alma se eleva.

 

Bajo el antecedente Judío podemos afirmar que la Iglesia en sus concilios “no invento el dogma del purgatorio”, sino que puso en claro una creencia heredada por los Apóstoles bajo los fundamentos de la nueva alianza.

 

Termino con la paráfrasis de la respuesta que dio el rabino Jag Urim Sameaj a un joven judío cuando se cuestiona la similitud entre ambas creencias en torno al purgatorio; “el hecho de que el cristianismo tenga similitud con la Tradición judía no me sorprende, ¿acaso ellos no usan el Tanaj y lo llaman Antiguo Testamento?, ò ¿Qué no sus apóstoles eran judíos de nacimiento y estaban circuncidados según las leyes de Moisés?, cuando ellos en sus concilios se refirieron al purgatorio deben saber que nosotros nos referíamos a él con anterioridad porque es parte de la revelación que recibimos siglos atrás. En parte está bien que adopten a Abraham, Moisés, a otros profetas y creencias judías como propias, por algo Israel es llamado el pueblo escogido”.

 

EVANGELIZA Y COMPARTE.

 

Si te quieres formar fuerte en la fe católica de una manera orgánica, inscríbete en la escuela de apologética online DASM. Para más información comunícate por privado o por WhatsApp +1 602-295-9407 con uno de nuestros representantes quien te brindara toda la información que necesites al respecto, o visita nuestra página web: https://dasm.defiendetufe.com/inicio-r/

 

Richbell Meléndez. Laico católico dedicado tiempo completo al apostolado de la Apologética y subdirector de la Escuela de Apologética Online DASM.

 

Libros más recomendados

Please update your Flash Player to view content.