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Por: Richbell Meléndez

 

¿Es cierto como algunos afirman que el Misal Romano fue preparado con la colaboración de ministros protestantes?

________________

Una pregunta sumamente interesante, por lo que me di la tarea de investigar, ahora quiero compartir con ustedes la respuesta a dicha pregunta.

 

El 3 de mayo de 1970, La Documentation Catholique publicó el texto de un discurso del Papa Pablo VI a los miembros del Consilium . La portada de este número representa al Papa Pablo VI posando con seis observadores protestantes que habían sido invitados a participar en el trabajo del Consilium (A. Raymond George (Metodista), Ronald Jaspar (Anglicano), Massey Shepherd (Episcopaliano), Friedrich Künneth (luterano), Eugene Brand (luterano), Max Thurian (comunidad calvinista de Taize).

 

Esta fotografía resultó ser una fuente de asombro e incluso de escándalo para un gran número de fieles, que no tenían idea de que los protestantes habían participado como observadores en la compilación de los nuevos ritos sacramentales católicos. Dio lugar a una controversia pública en varios países, a lo que siguieron aclaraciones oficiales de que los observadores habían participado en la compilación de los nuevos ritos. Estas aclaraciones han sido citadas por los apologistas católicos que han defendido la verdad del Concilio Vaticano II, refutando la alegación de que los observadores protestantes habían tomado parte activa en la compilación de los textos del misal romano. Sin embargo, aun en el internet encontramos este mito repetido por sectores tradicionalistas que rechazan el Concilio Vaticano II.

 

En el número de julio-agosto de 1974 de Notitiae , diario oficial de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, el Arzobispo Bugnini (su secretario) afirmó que los observadores limitaron su papel simplemente a observar (págs. 249-250).

 

Aquí están sus palabras exactas:

 

¿Qué papel jugaron los "Observadores" en el Consilium?

 

Nada más que eso de ----- Observadores. "Antes que nada, solo participaron en las reuniones de estudio. En segundo lugar, se comportaron con una discreción impecable. Nunca intervinieron en las discusiones y nunca pidieron hablar.

 

El 25 de febrero de 1976, el Director de la Oficina de Prensa del Vaticano dio la siguiente respuesta a una pregunta del periodista Georges Huber sobre si los Observadores Protestantes habían participado en la elaboración de la Nueva Misa: "Los Observadores Protestantes no participaron en la elaboración de los textos del nuevo Misal ". Esta aclaración fue impresa en La Documentation Catholique el 4 de julio de 1976.

 

Todo se reduce a la pregunta de a quién vas a creer, a la Iglesia o los rumores de internet de sectores que rechazan el Concilio Ecuménico Vaticano II.

 

Además, no sé mucho sobre las liturgias luteranas y episcopales, pero sí sé que Novus Ordo salió varios años antes que ellos. El nuevo Libro Episcopal de Oración Común no fue publicado hasta 1983, y creo que los Himnos Luteranos con sus liturgias salieron incluso más tarde. Hay diferentes denominaciones luteranas con diferentes himnos.

 

Entonces me parece que nuestra Liturgia influyó en la de ellos, en lugar de que ellos nos influyan, solo cronológicamente.

 

Finalmente, si te siguen insistiendo con el mito de que algunos protestantes estuvieron presentes en el Concilio Vaticano II (1962-1965) y que estos fueron invitados para introducir sus ideas, dando como resultado la Iglesia post-conciliar. Mejor invítales a leer la carta “Mirabilis Ille” del Papa San Juan XXIII (1963).

 

"Por no decir otra cosa, hemos visto con grato agrado que la comunicación y la invitación hechas a los hermanos separados de la Iglesia —y que, sin embargo, se glorían del nombre cristiano— para que enviasen sus delegados, a título de observadores y testigos en el Concilio Ecuménico, ha resultado un éxito, feliz como nunca, considerable y prometedor."

 

Los protestantes fueron solo como observadores y testigos. Ellos no tenían ni voz ni voto en las decisiones del Concilio, de hecho, no era la primera vez que se invitaba a los protestantes a un concilio ecuménico, ya el Concilio de Trento había invitado a los protestantes, pero estos se negaron a ir.

 

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Por: Richbell Meléndez

El sacramento de la confesión o reconciliación es uno de los sacramentos que el Señor nos dejó por medio de su Iglesia para obtener su gracia que nos ayuda a luchar contra el pecado, sin embargo, no todas las personas aprovechen este sacramento, quizás porque no lo comprenden.

 

El Catecismo de la Iglesia Católica lo explica de la siguiente manera:

 

Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra El y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones" (LG 11).” (Catecismo de la Iglesia Católica #1422)

 

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿Por qué desaprovechar este maravilloso regalo de Dios? El Señor Jesucristo sabía que los hombres nacemos con una inclinación a pecar, consecuencia del pecado original que heredamos (Rom 3, 12) es por eso que antes de ascender al cielo le dio a su Iglesia autoridad para perdonar los pecados como lo vemos en el evangelio según San Juan.

 

“¡La paz sea con ustedes! --repitió Jesús--. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes. Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo: --Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados.” Juan 20, 21-23 (Biblia Nueva Versión Internacional)

 

Claramente podemos ver que el Señor le da autoridad a su Iglesia para perdonar los pecados, esta es la forma que el Señor quiso dejarnos para perdonar nuestros pecados. Claro se debe de entender que el pecado solo lo perdona Dios, pero el quiere valerse de medios para hacerlo saber y esos medios son sus sacerdotes. El Catecismo lo explica de la siguiente manera:

 

Sólo Dios perdona los pecados (cf Mc 2,7). Porque Jesús es el Hijo de Dios, dice de sí mismo: "El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra" (Mc 2,10) y ejerce ese poder divino: "Tus pecados están perdonados" (Mc 2,5; Lc 7,48). Más aún, en virtud de su autoridad divina, Jesús confiere este poder a los hombres (cf Jn 20,21-23) para que lo ejerzan en su nombre.” (Catecismo de la Iglesia Católica #441)

 

Esto lo entendieron los primeros cristianos que el pecado, aunque lo perdona Dios, Él quiere darnos su perdón por medio de sus ministros que son los sacerdotes. Se puede considerar el siguiente testimonio de los primeros siglos del cristianismo.

 

“La remisión de pecados por medio de la penitencia, cuando el pecador lava su almohada con lágrimas, cuando sus lágrimas son su sustento día y noche, cuando no se retiene de declarar su pecado al sacerdote del Señor ni de buscar la medicina, a la manera del que dice «Ante el Señor me acusaré a mí mismo de mis iniquidades, y tú perdonarás la deslealtad de mi corazón.»” (Orígenes de Alejandría, Homilías Sobre los Salmos 2, 4.)

 

Se puede apreciar que Origenes habla de confesar o declarar el pecado al sacerdote del Señor, es decir a los sacerdotes y que este es una medicina para el cristiano.

Los católicos cuando confesamos nuestros pecados ante el sacerdote, lo hacemos en obediencia a la forma que Cristo nos dejó para perdonarnos los pecados.

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Por: Richbell Meléndez

San Pedro uno de los 12 apóstoles escogidos por nuestro Señor Jesucristo es considerado por los católicos como el primer papa y a los obispos de Roma se les considera sus sucesores, pero esto es algo que la mayoría de protestantes no aceptan. Sin embargo, se pueden considerar algunas razones para comprender porque es correcto decir que Pedro fue el primer Papa.

Significado de la palabra “papa”

El significado de la palabra “papa” proviene del griego πάππας papas y hace referencia a la palabra “padre”, entonces al llamar a Pedro, el primer Papa solo estamos diciendo que San Pedro fue un “padre” espiritual, esta idea de un padre espiritual también la podemos ver en los textos de San Pablo donde se habla de padres espirituales porque son los que engendran a otros en el evangelio.

“De hecho, aunque tuvieran ustedes miles de tutores en Cristo, padres sí que no tienen muchos, porque mediante el evangelio yo fui el padre que los engendró en Cristo Jesús.” 1 Corintios 4, 15 (Biblia Nueva Versión Internacional)

San Pedro como la figura de un padre

El contexto claramente habla de un padre espiritual, cuando hace referencia a quien engendra. Ya que esta es la función del padre. Por eso la traducción protestante señala claramente que Pablo se considera un padre para los cristianos de Corinto. Entonces se comprende que el referirse a alguien como “padre espiritual” no es algo antibíblico, sino que tiene un claro fundamento bíblico.

Pero ¿Por qué considerar a San Pedro como un padre? Esto tiene que ver mucho con el texto de Mateo 16, 18-19 en donde el Señor le confirma a Simón que ahora se llamara Pedro (Jn 1, 42) y que sobre el comenzara a edificar la Iglesia, también le dice que a él le dará las llaves del reino de los cielos. Esto es muy importante tener en cuenta para el caso de comprender porque considerar a Pedro el primer Papa y es que ¿Dónde se encuentra un paralelo bíblico a este texto de Mateo 16, 18-19?

El paralelo entre Mt 16, 19 e Is 22, 22

El teólogo Donald Guthrie especializado en el Nuevo Testamento, nos dice: “Las llaves del reino del cielo: la frase [de Mateo 16:19] se basa casi ciertamente en Is. 22:22 donde Shebna el administrador es desplazado por Eliakim y su autoridad se transfiere a él."(The New Bible Commentary. p. 837.)

Entonces para entender las palabras de Mateo 16, 19 y lo que implica hay que leer Isaías 22, 22 y su contexto, esto es lo que dice Isaías 22.

“En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías, y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá. Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.” Isaías 22, 20-22 (Biblia Reina Valera 1960)

El contexto de Isaías nos habla de que se le quitaron las llaves (que significan autoridad) a Sebna (Vers 15.19) para dárselas al nuevo mayordomo Eliaquin quien ahora tendría las llaves y si nos fijamos se dice algo importante, este sería un “padre” entonces el simbolismo de las llaves, también implica paternidad. Por ello si vemos en Pedro una figura de Eliaquin podemos entender porque podemos llamar a Pedro “padre” o “papa”.

El erudito judío Hyam Maccoby no puede dejar de sorprenderse al ver la similitud entre ambos textos.

Las similitudes entre esto (Is 22, 19-23) y el encargo de Jesús a Pedro son sorprendentes. Donde a Eliaquim se le da la llave de la casa de David, a Pedro se le dan las llaves del reino mesiánico; donde se le dice a Eliaquim que 'él abrirá, y nadie cerrará; y él cerrará, y nadie podrá abrir”, se le dice a Pedro, en efecto, que él ata y nadie puede desatar, y él desatará y nadie podrá atar.” (The Mythmaker: Paul and the Invention of Christianity. p. 122)

San Pedro el primer obispo de Roma

Teniendo en cuenta este precedente bíblico lo cual permite darle a Pedro el título de “padre”, podemos entonces entender porque decimos que San Pedro fue papa, quizás algunos digan, ¿pero por qué se le llama el primer papa? Bueno aquí ya debemos de entrar en lo que es la historia del cristianismo, actualmente los católicos cuando escuchamos la palabra “papa” inmediatamente pensamos en el sucesor de San Pedro, el actual Obispo de Roma. Aunque, para el cristianismo el título de “papa” era aplicado a muchos obispos porque estos eran considerados padres espirituales.

Si partimos de la comprensión del título “papa” aplicado al Obispo de Roma, podremos entender porque decimos que Pedro fue el primer papa y tiene que ver con que Pedro además de ser un “padre espiritual” como lo podemos ver en el texto de 1 Pedro 5, 13 donde se refiere a Marcos como su hijo en Cristo, también es considerado el primer obispo de Roma.

Sin entrar en discusiones estériles de si Pedro estuvo o no estuvo en Roma, el que estudia la historia seriamente sin ningún prejuicio anticatólico sabe que Pedro estuvo en Roma, pero los que aún niegan esta verdad deberían de reflexionar estas palabras del historiador y teólogo protestante Adolph Von Harnack: “negar la estancia en Roma de Pedro es un error, y ahora es claro para cualquier estudiante que no es ciego. La muerte y el martirio de Pedro en Roma ha sido impugnado debido al prejuicio protestante.” ("Dogmengeschichte", 4 ª ed., p. 486)

Así que dejando a un lado el error de negar la estancia de Pedro en Roma, pasemos a los testimonios históricos que confirman porque el cristianismo debe de reconocer a Pedro como el primer papa, para ello solo se necesita demostrar que Pedro fue el primer obispo de Roma.

Un historiador eclesiástico reconoce a Pedro como el primer obispo de Roma

Si se lee al historiador de la Iglesia, Eusebio de Cesárea (339 dC) se puede ver que este al hablar de los sucesores de San Pedro se refiere es a los Obispo de Roma y para ello menciona al Papa Victor y luego dice que este papa fue el decimotercer obispo de Roma desde San Pedro, lo que quiere decir que el historiador de la Iglesia reconoce que todos los Obispos de Roma vienen desde San Pedro y por eso se les reconoce como sucesores de él.

"Dicen, efectivamente, que todos los primeros, incluidos los mismos apóstoles, recibieron y enseñaron esto que ahora están diciendo ellos, y que se ha conservado la verdad de la predicación hasta los tiempos de Víctor, que era el decimotercer obispo de Roma desde San Pedro..." (Historia Eclesiástica, por Eusebio de Cesárea. Libro V.28. Las herejías de Artemón y de Teodoto.)

Pregunta para los que niegan que Pedro fue Obispo de Roma y por ende el primer Papa:

¿Por qué uno de los más notables historiadores cristianos dice que Víctor es el decimotercer Obispo de Roma desde San Pedro, si según ustedes San Pedro no fue Obispo de Roma ni el primer Papa o es que Pedro fue sucesor después de otro Obispo de Roma?

Conclusión

Para cualquier lector serio, honesto y objetivo las razones presentadas en este artículo deberían de bastar para comprender porque podemos considerar a San Pedro como el primer papa, la primera porque el simbolismo de las llaves denota una paternidad y la segunda porque el historiador de la Iglesia Eusebio de Cesárea reconoce que los Obispos de Roma provienen de un episcopado que se origina desde San Pedro.

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Por: Richbell Meléndez

 

Según el erudito protestante J. Gordon Melton los protestantes aceptan las decisiones teológicas de los primeros siete concilios ecuménicos de la Iglesia.

 

“Tanto los protestantes como los ortodoxos orientales aceptan las decisiones teológicas de los Siete Antiguos Concilios Ecuménicos de la Iglesia.” (Religions of the World: A Comprehensive Encyclopedia of Beliefs and Practices. p. 1913)

 

Sin embargo, en estos concilios podemos encontrar confirmadas muchas doctrinas o creencias católicas que los protestantes rechazan actualmente ¿Cuáles fueron estos siete antiguos concilios ecuménicos de la Iglesia? Vamos a ver algunas doctrinas que fueron mencionadas o tratadas en estos concilios ecuménicos y veamos si realmente los protestantes están de acuerdo con ellas.

 

1.- PRIMER CONCILIO DE NICEA (325)

 

- La inspiración y reconocimiento del libro deuterocanónico de Judit como Escritura.

 

Este testimonio nos lo hace saber San Jerónimo en su prólogo al libro de Judit en el cual leemos:

 

“Entre los hebreos, el Libro de Judit se encuentra entre los hagiográficos... Pero como este libro se encuentra por el Concilio de Nicea como contado entre el número de las Sagradas Escrituras, acepté tu solicitud” (Prologo de Jerónimo a Judit)

 

Si el protestante aceptara el concilio ecuménico de Nicea, aceptaría el libro de Judit como Sagrada Escritura, pero no lo hacen.

 

2.- PRIMER CONCILIO DE CONSTANTINOPLA (381)

 

- La Primacía de la Iglesia de Roma

 

En el canon 3 de este concilio ecuménico se señala que Constantinopla es la “segunda Roma” por lo que la prerrogativa del Obispo de Constantinopla va después que la del Obispo de Roma, reconociendo claramente la autoridad de la Iglesia de Roma sobre las demás iglesias.

 

El Obispo de Constantinopla, sin embargo, tendrá la prerrogativa de honor después del Obispo de Roma; porque Constantinopla es la Nueva Roma .” (Canon 3)

 

Este canon claramente señala como Constantinopla se le da el título de “Nueva Roma” dejando ver el lugar que ocupa la Iglesia de Roma como primada de todas las iglesias. Algo que el protestante no acepta.

 

3.- CONCILIO DE ÉFESO (431)

 

- Reconocimiento de San Pedro como príncipe, cabeza de los apóstoles y fundamento de la Iglesia Católica.

 

En la III sesión del Concilio, el representante del Papa Celestino, el Obispo de Roma, Felipe, el presbítero, dijo lo siguiente que fue aceptado por todos los obispos presentes.

 

"No hay duda, y de hecho se ha sabido en todas las edades, que el santo y bienaventurado Pedro, príncipe y cabeza de los Apóstoles, columna de la fe, y fundamento de la Iglesia Católica, recibió las llaves del reino de nuestro Señor Jesucristo, el Salvador y Redentor del género humano, y que a él le fue dado el poder de desatar y atar los pecados; quien hasta el día de hoy y para siempre vive y juzga en sus sucesores.” (Sesión III)

 

Lo anterior es un claro reconocimiento a la autoridad de San Pedro y sus sucesores, los Obispos de Roma, actualmente ningún protestante podría aceptar esto a menos que este en camino a reconocer al Papa actual y convertirse al catolicismo.

 

- Reconocimiento del libro deuterocanónico de Eclesiástico como “Escritura divina” en otras palabras, inspirada por Dios.

 

 En la carta del Concilio, enviada al sínodo de Panfilia, los obispos escribieron:

 

Puesto que la Escritura divinamente inspirada dice: 'No hagáis nada sin reflexión' (Eclesiástico 32, 24), es vuestro deber especialmente que tenéis reservado el ministerio sacerdotal, examinar con toda diligencia...” (Carta del Santo Sínodo de Éfeso, al Sagrado Sínodo de Panfilia cuando Eustaquio era su Metropolitano).

 

El erudito protestante Phillip Schaff acepta que este concilio se refirió al libro del Eclesiástico como “escritura divinamente inspirada”.

 

“El libro deuterocanónico del Eclesiástico está aquí, por un Concilio Ecuménico, siendo llamado 'Escritura divinamente inspirada'. ” (NPNF, Nota 272).

 

Este libro los protestantes lo consideran apócrifo y falso, pero vemos que el concilio de Éfeso reconoció su inspiración como escrito divino lo mismo que hacemos los católicos.

 

4.- CONCILIO DE CALCEDONIA (451)

 

- La intercesión de los santos mártires quienes rezan por nosotros.

 

En la sesión XI del concilio encontramos lo siguiente:

 

"La verdad es tal; todos decimos lo mismo. Eterno es el recuerdo de Flaviano. Eterno es el recuerdo del ortodoxo. Marca la reivindicación, marca la verdad. Flaviano vive después de la muerte. El mártir rezará por nosotros. Flavian ha expuesto la fe después de su muerte. Flavian está aquí; el ortodoxo está aquí. ¡Muchos años para el emperador! Flavio juzga junto con nosotros" (Concilio de Calcedonia (451) - Sesión XI)

 

Este es un claro testimonio que la Iglesia y los obispos presentes en este concilio creían que los santos mártires que mueren siguen vivos después de la muerte e interceden rezando por nosotros. Esto es algo que el protestante rechaza y califica como idolatría, pero vemos que para el concilio ecuménico de Calcedonia es una doctrina del cristianismo como lo creemos los católicos.

 

5.- SEGUNDO CONCILIO DE CONSTANTINOPLA (553)

 

 - La perpetua virginidad de María

 

Este concilio reconoce a María como la siempre virgen y anatematiza a aquellos que no lo creen así.

 

“Si alguno no confiesa que el Verbo de Dios tiene dos nacimientos, el que es antes de todos los siglos procedente del Padre, fuera del tiempo y sin cuerpo, y en segundo lugar el nacimiento de estos postreros días cuando el Verbo de Dios descendió de los cielos y se hizo carne de María santa y gloriosa, madre de Dios y siempre virgen, y nació de ella: sea anatema.” (2. Anatemas contra los “tres capítulos”)

 

Claramente este concilio llama a María siempre virgen confirmando el dogma de la perpetua virginidad de María, algo que ciertos protestantes niegan o consideran antibíblico. Pero este concilio fue muy claro al enseñarlo.

 

6.- TERCER CONCILIO DEL CONSTANTINOPLA (680-681)

 

- La infalibilidad de la Iglesia preservada del error sobre todo la Iglesia de Roma y su obispo

 

En una carta del Papa Agatho, aceptada por Constantinopla III, el Papa dice que la Iglesia Romana “nunca se ha desviado”, nunca ha cedido a “innovaciones heréticas” y “permanece inmaculada hasta el fin”. Agatho vincula esta afirmación directamente con la “promesa divina” que se encuentra en Lucas 22, 32, donde el Señor ora para que la fe de Pedro nunca falle.

 

“Porque esta es la regla de la verdadera fe , que esta madre espiritual de vuestro tranquilísimo imperio, la Iglesia Apostólica de Cristo , tanto en la prosperidad como en la adversidad, ha sostenido y defendido siempre con energía; la cual, se probará , por la gracia de Dios Todopoderoso , nunca se ha desviado del camino de la tradición apostólica, ni se ha depravado cediendo a innovaciones heréticas , sino que desde el principio ha recibido la fe cristiana . de sus fundadores, los príncipes de los Apóstoles de Cristo , y permanece inmaculada hasta el fin, según la divina promesa del mismo Señor y Salvador, que pronunció en los santos Evangelios al príncipe de sus discípulos , diciendo: Pedro, Pedro He aquí, Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que (tu) fe no falte. Y cuando seas convertido, fortalece a tus hermanos.” (La carta del Papa Agatho)

 

Las declaraciones de que la Sede Apostólica “permanece inmaculada” son reclamos de infalibilidad papal. Algo que ciertamente los protestantes no quieren aceptar pero que vemos este concilio reconoce adelantándose a la proclamación dogmática del Concilio Vaticano I.

 

7.- SEGUNDO CONCILIO DE NICEA (787)

 

- Condena al principio de “sola scriptura” y reconoce a la Tradición como fuente divina.

 

"Anathema para aquellos que rechazan las enseñanzas de los santos padres y la tradición de la santa Iglesia Católica, tomando como pretexto y haciendo suyo los argumentos de Arius, Nestorius, Eutyches y Dioscorus, que a menos que evidentemente fuimos enseñados por el Antiguo. y Nuevo Testamento, no debemos seguir las enseñanzas de los santos Padres y de los santos Sínodos Ecuménicos, y la tradición de la Iglesia Católica " (El Concilio de Nicea 787, Actas de la Sesión I)

 

Podemos ver que este concilio se adelantaba por varios siglos a condenar el error de la “sola scriptura” que creen y defienden los protestantes, en el cual rechazan las enseñanzas de los santos padres y la tradición de la Iglesia alegando al igual que los primeros herejes, que estas no se encuentran en las Escrituras. Pero como ven el Concilio de Nicea II que según ellos dicen aceptar, ya deja clara la importancia de la tradición de la Iglesia.

 

Conclusión:

 

El protestante luego de leer esto, si quiere ser fiel al cristianismo antiguo al de los primeros siete concilios ecuménicos de la Iglesia, debe de ser honesto y reconocer también las siguientes enseñanzas: la inspiración de los libros deuterocanónicos, la autoridad del ministerio del papado, la intercesión de los santos, la infalibilidad de la Iglesia y el papa, la perpetua virginidad de María y finalmente darse cuenta que el principio de “sola scriptura” es un error anatemizado por la Iglesia muchos siglos antes de que surgiera el protestantismo.

 

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Por: Richbell Meléndez

 

La infalibilidad de la Iglesia es creer que la Iglesia está protegida de caer en el error cuando enseña oficialmente o magisterial, el catecismo de la Iglesia Católica lo explica de la siguiente manera:

 

“… Cuando la Iglesia propone por medio de su Magisterio supremo que algo se debe aceptar "como revelado por Dios para ser creído" (DV 10) y como enseñanza de Cristo, "hay que aceptar sus definiciones con la obediencia de la fe" (LG 25). Esta infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación divina (cf. LG 25).” (Catecismo de la Iglesia #891)

 

Ciertamente esta doctrina es rechazada por el protestantismo, ellos no pueden reconocer que Dios otorgo infalibilidad a la Iglesia y sobre todo al sucesor de San Pedro el Obispo de Roma como lo dice también el Catecismo "El Romano Pontífice, cabeza del colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral” (CEC #891)

 

Lo anterior es inconcebible en el protestantismo, dado que si aceptan que el Papa es infalible al igual que la Iglesia, entonces aceptarían que es un error, no aceptar las enseñanzas que esta ha transmitido oficialmente por medio de él. Ya que sabemos que los protestantes solo pueden aceptar las enseñanzas que ellos “comprendan” o que “bajo su interpretación personal” se encuentren en las Escrituras.

 

Es por lo anterior que suelen alegar que “el único INFALIBLE solo es Cristo y no nosotros, - sin excepción-.” (Wuiston Media, ¿Son infalibles los pastores?) Aunque en la práctica cada protestante se atribuye infalibilidad inconscientemente al tratar de defender su interpretación particular de la Escritura rechazando la interpretación que ya la Iglesia ha dado. Ya esto lo vemos en los escritos de Martín Lutero quien alegaba que los santos se podían equivocar pero que él no, porque enseñaba cosas divinas:

 

“Aunque los santos Cipriano, Ambrosio y Agustín; aunque San Pedro, San Pablo y San Juan; aunque los ángeles del cielo te enseñen otra cosa, esto es lo que sé de cierto: que no enseño cosas humanas, sino divinas; o sea, que (en el negocio de la salvación) todo lo atribuyo a Dios, a los hombres nada” (Weimarer Ausgabe 17,2 p.28)

 

Además, solo en teoría los protestantes creen que Cristo o Dios es el único que puede ser llamado infalible o poseer infalibilidad, porque cuando un teólogo protestante va a hablar de la inspiración de los hagiógrafos o la inerrancia de la biblia, reconoce como infalibles a los escritores sagrados, veamos lo que nos dice el teólogo reformado Charles Hodge:

 

Subyace en la misma idea de la Biblia que Dios escogió a unos hombres para que escribieran historia, a otros para que compusieran salmos; a otros para que desvelaran el futuro; a otros para que enseñaran doctrinas. Todos fueron igualmente sus órganos, y cada uno fue infalible en su propia esfera.” (Teología sistemática: Teología reformada clásica)

 

Como ven cuando se trata de hablar de la Iglesia y el Papa el protestante alega que solo Dios es infalible, pero cuando se trata de hablar de los hagiógrafos si se permite hablar de infalibilidad cuando estos escribieron. Si el protestante comprendiera que del mismo modo que los hagiógrafos fueron infalibles en un determinado momento para una determinada labor como lo fue escribir las Sagradas Escrituras, de ese modo podría comprender que el Papa y la Iglesia son infalibles en determinados momentos cuando enseñan oficialmente.

 

Por eso tenemos garantía de que la Iglesia custodia el depósito de fe que nos es transmitido a través de los siglos por medio del Magisterio en comunión con el Papa, Obispo de Roma sin error alguno. De eso se trata la infalibilidad de la Iglesia.

 

De hecho, el creer en la infalibilidad de la Iglesia no es algo que uno de los principales lideres del protestantismo negara, porque el mismo Juan Calvino llego incluso a conceder una cierta infalibilidad a la Iglesia.

 

Nosotros admitimos que la Iglesia no puede errar en las cosas necesarias para la salvación, pero entendido en el sentido de que la Iglesia al no hacer caso de toda su sabiduría se deja enseñar por el Espíritu Santo y por la Palabra de Dios.” (Institución de la religión cristiana. Libro IV, cap VIII, 13)

 

Entonces aun dentro del protestantismo existía una creencia en cierta infalibilidad de la Iglesia, solo que la limitaban, mientras que el cristianismo antiguo, abarca ampliamente a lo que la Iglesia define y enseña con autoridad.

 

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