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Por: Charles Journet

 

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«El segundo tema del que quiero hablaros es el del mérito. Es una palabra neurálgica. Cuando uno la pronuncia delante de protestantes, se crispan y no oyen más. Es mejor, sin pronunciar la palabra, explicarles la cosa: es posible que les parezca que expresa lo que ellos han creído siempre.

 

¿En qué consiste la doctrina del mérito? Me enseña que Dios es tan bueno que pone en mí SU GRACIA, CON LA CUAL PUEDO INCLINARME HACIA LA VIDA ETERNA, TENDER A ELLA, ELEVARME HACIA ELLA. En la parábola de la viña se dice: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos». El que permanece en MI y Yo en él, ese dará mucho fruto» (Juan XV, 1). Ya veis: Dios pone en nosotros la savia de la gracia y de la caridad, con la que podemos realizar actos sucesivos de gracia y caridad cada vez más intensos, que serán como frutos, será la entrada en la Patria. El mérito es LA ORDEN DE RETRIBUIR SEGUN JUSTICIA. Pero Dios, ¿puede estar obligado en justicia con respecto a nosotros? ¿Puede haber proporción entre lo que nosotros le damos, nosotros que todo lo recibimos de El, y los dones supremos de su gracia y de su amor? No, ciertamente, si nos deja a nosotros mismos y a nuestros propios esfuerzos. Pero si, por el contrario, sí pone en nosotros la savia de su gracia y de su amor, pidiéndonos que hagamos fructificar esa gracia y ese amor. Desde el momento en que podemos producir actos VIVIFICADOS por la savia de la gracia, hay, de hecho, una proporción entre esos actos y su fruto, entre el tallo y la flor, luego entre la flor y el fruto. De suerte que NUESTROS MERITOS SON DONES DE DIOS. De ahí la frase de San Agustín: «Cuando Dios corona nuestros méritos, corona sus dones»

 

9. Pero ¿es que son nuestros méritos o los méritos de Cristo? La táctica protestante es en esto como siempre, la de suponer en vez de subordinar. A los méritos de Cristo SOLO, opone los méritos del hombre SOLO. Se decide por la salvación por los méritos de Cristo sólo; y nos achaca la teoría de la salvación por los méritos del hombre sólo, es decir la tesis pelagiana condenada por la Iglesia como herética. ¿Cuál es, en suma, la verdadera doctrina católica? Puede resumirse así: NUESTROS MERITOS SON DE DIOS Y DE CRISTO COMO CAUSA PRIMERA, SON NUESTROS COMO CAUSA SEGUNDA: DIOS NOS DA EN CRISTO EL DECIRLE «SI».

 

Si le digo Sí, este sí pronunciado aquí abajo, en el tiempo y que es atravesado por la luz de la gracia divina, me encamina hacia mi término final, o sea la entrada en la Patria, me hace proporcionado a esa entrada en la Patria, «fructifica» normalmente esa entrada en la Patria, «merece» esa entrada en la Patria. Es mi sí, MI MÉRITO: ME HABRÁ DESGARRADO A VECES EL CORAZON, ME HABRA EXIGIDO QUE TRIUNFE SOBRE MIS PASIONES, ES BIEN MIO. Pero es más aún de Dios que mío, y el primer pensamiento que vendrá a mi espíritu será el decir: Gracias, Dios mío, por haberme movido a decir sí: A Vos sea la gloria.

 

Para ilustrar esta doctrina católica de Dios que da al hombre el merecer, hace falta volver a la comparación de Jesús: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en Mí y Yo en él, ése dará mucho fruto». Ni Calvino, ni Barth consiguieron explicar este texto. Calvino dirá: Ved bien, el sarmiento cortado de la cepa es echado al fuego, no puede, pues, producir nada. !Perdón! El Sarmiento cortado, sí. Se secará; pero, ¿si continúa unido a la cepa, a Jesús? Entonces da fruto. El fruto, ¿viene de la cepa o del sarmiento? Viene de la cepa a través del sarmiento. Cuando se pregunta Barth: ¿Es Dios o el hombre el que produce la buena acción? ¿Es Dios o el rosal el que produce la rosa? El contesta: Razonáis sobre una imagen. Pero esa imagen es del Evangelio.

 

Una precisión más referente al mérito. Ya lo hemos visto: no puedo yo merecer la primera gracia, porque es siempre una atención gratuita. Pero si permanezco en el amor puedo con el amor merecer siempre un amor mayor y, en el instante de la muerte, la vida eterna.

 

10. La gracia de aquí abajo, PROPORCIONA la gloria del cielo, FRUCTIFICA la gloria del cielo, MERECE la gloria del cielo: todas estas voces son sinónimas. La gloria es dada a la gracia como un FRUTO, COMO UN TÉRMINO, COMO UNA RECOMPENSA.

 

Esta noción de recompensa se encuentra frecuentemente en la Escritura. San Pablo escribe: «He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado la fe. Ya me está preparada la corona de la justicia, que me otorgará aquel día el Señor, justo Juez y no sólo a mi, sino a todos los que aman su venida» (2 Tim IV, 7-8). Dios, que ha colmado de gracias a San Pablo, coronará a San Pablo. Como un Juez, dará al apóstol lo que le corresponde en justicia. Lo mismo ocurrirá a todos los cristianos.

 

Tenéis en el evangelio: cuando sufráis todas esas cosas «alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra RECOMPENSA» (Mat. V, 12). Es Jesús quien nos dice eso. En el último día, cuando el Hijo del hombre venga en su gloria con todos los ángeles, dirá a los que estén a su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber…» (Mat. XXV, 34-35). En el mismo capítulo, se habla del servidor que habiendo recibido cinco talentos ganó con ellos otros cinco; del que habiendo recibido dos, ganó también dos. Son bendecidos uno y otro; pero el que había enterrado su talento fue maldecido (Mat. XXV, 14-30).

 

¿COMO PUEDE EL PROTESTANTISMO NEGAR ESAS NOCIONES DE MERITO Y DE RECOMPENSA, DE UN DIOS QUE CORONANDO NUESTROS MERITOS CORONA SUS DONES, CUANDO APARECEN CONSTANTEMENTE EN EL EVANGELIO? Nos achaca, para combatirnos, la doctrina pelagiana del sarmiento que, cortado de la cepa, producirá por sí solo el fruto. Pero nosotros reprobamos a la vez DOS ERRORES. Se nos dice -!y no es una amabilidad!- : Vosotros, católicos, os movéis por una recompensa. A lo que yo contestaría: SI, PORQUE SABEMOS QUE LA RECOMPENSA DEL AMOR ES EL ENCUENTRO CON EL AMADO. «Ninguna otra recompensa más que Vos, Señor» decía Santo Tomás. Y San Pablo escribe: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman» (I Cor. II, 9). ¿En qué consiste ello? !Es demasiado grande! !Es indecible el encuentro con el amado! ¿Cómo puede decírsenos que ES RUIN APETECER TAL RECOMPENSA?

 

Los protestantes se ven obligados a desfigurar esta espléndida doctrina para poder atacarla: «Entonces veremos cara a cara», dice San Pablo (I Cor. XIII, 12): y San Juan: «Porque le veremos TAL CUAL ES» (I Juan III, 2). No desear esta RECOMPENSA, este ENCUENTRO, es NO AMAR. No desear ver un día la Patria cuando se ha nacido en el exilio, es no amar.»

 

Nihil Obstat: Dr. Antonio Zaldúa Uriarte

Imprimátur: Bilbao, 14 de Setiembre de 1962. PABLO, Obispo de Bilbao

Fuente: Charlas sobre la gracia, Por Charles Journet

 

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Por: Padre Jordi Rivero

 

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Podemos decir que todas las religiones tienen elementos de la verdad.

 

Es el mismo Dios a quien los musulmanes llaman "Alá", los judíos "Yahveh" y los cristianos "Padre". La adoración de todos es grata a Dios siempre que nazca de un corazón sincero y humilde. Además, todas estas religiones tienen en común muchas verdades referentes a Dios, el hombre, el bien y el mal y nuestro destino eterno.

 

La Iglesia católica defiende la libertad religiosa de todos, busca el diálogo y la colaboración entre las religiones. Ciertamente, nadie debe ser forzado a creer. Pese a los errores cometidos por algunos en el pasado, la gran mayoría de los misioneros fueron respetuosos de la libertad de conciencia. No es justo olvidarse de eso.

 

El catecismo enseña: "nadie debe estar obligado contra su voluntad a abrazar la fe. En efecto, el acto de fe es voluntario por su propia naturaleza" CIC # 160. Pero el respeto y la tolerancia no deben conducir al relativismo. Dios nos ha revelado la verdad sobre si mismo y sobre sus designios para los hombres y estas verdades son necesarias para la plena realización del hombre y su salvación.

 

Dios viene a nuestro encuentro

 

El hombre siempre ha buscado a Dios. Buscar es bueno y necesario, pero siempre limitado. El hombre por si solo no logra llegar a Dios. Su religión está llena de torceduras y cegueras causadas por el pecado. Pero Dios no nos ha abandonado. Comenzó a preparar a la humanidad con Abraham y, en la plenitud de los tiempos, Dios mismo se ha dado a conocer plenamente en Su Hijo Jesucristo.

 

Quien encuentra a Cristo es como quien caminaba en la oscuridad con una vela. Cuando salió el sol todo quedó iluminado y su camino se hizo rápido y seguro. Ahora es capaz de ver toda la hermosura del paisaje que antes permanecía en penumbras. Igualmente, cuando aparece Jesucristo el alma queda iluminada por una luz inefable de la verdad divina.

 

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. -Juan 3,16

 

Jesús nos revela con su vida y sus palabras el infinito amor de Dios por cada uno de nosotros. El Espíritu Santo nos comunica este amor y nuestra vida es profundamente transformada y santificada. ¡descubrimos que no solo existe un Dios sino que somos sus hijos, capaces de participar en su vida divina! Esta gracia que experimentamos tiene un efecto transformador manifiesto en nuestro cambio de vida. Somos liberados de las ataduras del pecado que antes nos dominaban. El encuentro con Cristo nos capacita para una vida nueva. Esta realidad es testimoniada en la historia a través de los santos. "Por sus frutos los conoceréis" -Mateo 7,16.

 

San Pablo nos relata su experiencia:

 

A mí, el menor de todos los santos, me fue concedida esta gracia: la de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo, y esclarecer cómo se ha dispensado el Misterio escondido desde siglos en Dios, Creador de todas las cosas, para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora manifestada a los Principados y a las Potestades en los cielos, mediante la Iglesia, conforme al previo designio eterno que realizó en Cristo Jesús, Señor nuestro, quien, mediante la fe en él, nos da valor para llegarnos confiadamente a Dios. -Ef 3,8-12.

 

...al Misterio escondido desde siglos y generaciones, y manifestado ahora a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria, al cual nosotros anunciamos, amonestando e instruyendo a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de presentarlos a todos perfectos en Cristo. Por esto precisamente me afano, luchando con la fuerza de Cristo que actúa poderosamente en mí. -Colosenses 1,26-29

 

¿Todas las religiones son iguales?

 

La idea de que todas las religiones son iguales se asocia con apertura y de tolerancia. Pero primero hay que preguntarse: ¿es VERDAD que todas son iguales?, ¿Es Jesucristo tan solo un maestro mas, un camino entre muchos válidos caminos?.

 

A los que defienden el relativismo les pregunto: ¿Por qué no practican el relativismo cuando necesitan atención médica?. En caso de requerir una operación, para ser consecuentes con el relativismo, deberían decir: "no me importa quien me haga la cirugía, sea un brujo, un carnicero, un aprendiz o un cirujano con experiencia. Todos son iguales". En realidad no somos tan "flexibles" ni "abiertos" para las cosas que verdaderamente valoramos. ¿Acaso no tenemos cuidado de escoger lo mejor para nosotros y nuestros seres queridos?. Para eso tenemos inteligencia. Lo triste es que nos interesa mas la verdad sobre las cosas materiales que las espirituales, ponemos mas atención al cuerpo que al alma.

 

Quien considere a Cristo tan solo como uno mas de tantos que han hablado de Dios no le conoce. El mismo dijo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"

 

Díceles él (Jesús): «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo:

«Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. -Mateo 16,15-17

 

Pedro fue escogido por Jesús para ser el primer Papa. Hasta el fin de los tiempos la Iglesia, encabezada en la tierra por el Papa, vicario de Cristo, enseñara siempre la plenitud de la verdad en su magisterio.

 

Muchas religiones comparten algunas verdades. Pero no debemos conformarnos con algunas verdades cuando podemos conocer a aquel que ES la verdad y fuente de toda la verdad: Jesucristo. Cristo revela la plenitud de la verdad en su propia persona. El es Emmanuel, Dios con nosotros. El fundó una Iglesia y le prometió estar siempre en ella. Le prometió la asistencia perenne del Espíritu Santo para garantizar que su magisterio contenga siempre toda la verdad y solo la verdad. Quien ha recibido este tesoro tiene una obligación por caridad de compartirlo.

 

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Por: P. Miguel A. Fuentes «El Teólogo Responde»

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Pregunta:

Quisiera saber si alguien de esta organización me pude ayudar. Necesito información actual sobre la ética medica en la clonación de órganos humanos, que se obtienen de células fetales en etapa totipotencial. Ya me recorrí todo medline, e internet y no encuentro nada; por favor, ¿me pueden ayudar? De antemano gracias, somos un grupo de estudiantes de medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Respuesta:

Le recuerdo cuanto dice el documento del Centro de bioética de la universidad católica del Sagrado Corazón (Roma) ‘La clonación humana ‘terapéutica”[1]. Después de dar su dictamen negativo sobre la clonación a partir de embriones, afirma: ‘No se trata [el caso tratado] de reproducir células idénticas entre sí partiendo de una única célula progenitora, como acontece actualmente en el campo de los cultivos celulares; ni se trata simplemente de producir, con la técnica de proliferación celular in vitro, tejidos destinados a la implantación (por ejemplo, tejido cutáneo, óseo y cartilaginoso), según los procedimientos de la ‘ingeniería de tejidos’. Con esta técnica se toman del cuerpo humano o animal células capaces de proliferar y generar tejidos en laboratorio, con el fin de sustituir tejidos dañados del cuerpo de un paciente, por ejemplo, a causa de una quemadura grave. En efecto, si se tratara de la reproducción de células o de intervenciones de ingeniería de tejidos, no habría propiamente hablando ninguna dificultad ética para admitir la licitud de estas técnicas…’.

Y más adelante, hablando de las células multipotenciales: ‘Por lo que se refiere a las células estaminales multipotenciales ya se sabe que pueden encontrarse también en otros tejidos, y no sólo en el embrión precoz. En efecto, se hallan, entre otros lugares, tanto en el saco vitelino, en el hígado y en la médula ósea del feto, como en la sangre del cordón umbilical en el momento del parto. Cuando se recojan células estaminales de embriones o fetos abortados espontáneamente, o del cordón umbilical, en el momento del parto, no existen particulares problemas éticos…’.

No ocurre lo mismo con el embrión, el cual es inviolable en sus derechos a la vida y a la integridad física como cualquier otra persona.

P. Miguel A. Fuentes, IVE

[1] Cf. L’Osservatore Romano, 5 de marzo de 1999, p. 8-9.

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18 de octubre de 2021 - 10:36 PM

POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa
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El Arzobispo de Nueva York (Estados Unidos), Cardenal Timothy Dolan, explicó qué es el proceso sinodal en la Iglesia y ofreció 7 claves para entender en qué consiste esto y cómo debe hacerse.
En la homilía del domingo 17 de octubre en la Catedral de San Patricio, el Cardenal Dolan recordó que una semana antes el Papa Francisco inauguró en Roma el proceso sinodal, “un examen de conciencia sobre cómo la Iglesia vive de acuerdo al modelo dado por Jesús”.
Los trabajos del proceso sinodal se desarrollarán en tres fases que concluirán en octubre de 2023, con la celebración en Roma de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos con el tema “Por una Iglesia sinodal: comunión participación y misión”.
“¿Y qué es esta sinodalidad de la que el Papa Francisco habla con frecuencia? No sé si la entiendo completamente o si el Santo Padre es honesto al admitir que él tampoco tiene la plena comprensión, y por lo mismo nos ha encomendado esta tarea”, dijo el Cardenal Dolan.
A modo de respuesta, el Purpurado estadounidense dijo que el Papa “quiere que nos unamos a él en oración, escucha, discernimiento y en examen personal, y de la Iglesia en comunidad, para ver si realmente estamos en el camino que Jesús ha establecido para su amada novia, su Cuerpo místico: la Iglesia”.
En ese sentido, el Cardenal propuso siete claves para comprender mejor este camino:
1.- Centralidad del Espíritu Santo
El Cardenal explicó que “la energía y la dirección de la Iglesia provienen del Espíritu Santo y no de nosotros mismos”.
2.- Estar en el mundo sin ser del mundo
“Mientras estamos en el mundo, no somos del mundo; y por lo tanto nuestros principios guía vienen del Evangelio, la revelación y el patrimonio de la enseñanza establecida por la Iglesia”.
3.- Sacralidad de la vida humana
El Cardenal indicó además que “los principios de la dignidad inherente de toda persona humana y la inherente sacralidad de toda vida humana son los faros y pilares de nuestro camino”.
4- Jesús es nuestro guía
“Nuestro camino a través de esta vida de regreso al verdadero y eterno hogar celestial se recorre mejor precisamente como una jornada, en la que avanzamos y nos acompañamos unos a otros, con Jesús como nuestro guía, Su madre y los santos, y nosotros pecadores uno al lado del otro”.
5.- Ayudar a los más necesitados
El Cardenal dijo también que en este camino debemos “prestar especial atención a los que están al lado del camino, especialmente a los enfermos, los débiles, los pobres o los que no pueden mantener nuestro ritmo”.
6.- Oración y sacramentos
El Arzobispo de Nueva York recordó que “nuestra riqueza proviene solo de la fe, la confianza, la oración, los sacramentos y Su gracia, y que la misericordia, el amor, la invitación, la alegría, el servicio generoso y el buen ejemplo son nuestras únicas herramientas, nunca la dureza, ni la condena ni el orgullo”.
7.- Ser católicos leales
“Esto es la sinodalidad en breve. Somos católicos leales. El Santo Padre nos ha pedido ayudarlo para mantener siempre a la Iglesia bajo la dirección que Jesús, nuestro Buen Pastor, tiene para nosotros”, concluyó.
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Por: Dante A. Urbina

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El día 4 de diciembre del 2015 participé como ponente teísta en el conversatorio “¿Apunta la física hacia la existencia de Dios?” (ver video en: http://www.youtube.com/watch?v=Q1RDmubUPTw) organizado por estudiantes de la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el que también integraron el físico Luis del Castillo (posición atea) y el filósofo Humberto Quispe (posición agnóstica), ambos de amplia trayectoria docente en la principal universidad pública del Perú. Lo interesante, significativo y hasta singular del evento fue que cada uno de los ponentes tuvo que responder desde su propia perspectiva a las mismas preguntas formuladas con anticipación (el ya conocerlas preveía respuestas más sólidas y elaboradas evitando improvisaciones) por los organizadores por lo que el mismo resultó muy ilustrativo y aleccionador respecto de la consistencia (o falta de consistencia) de cada una de la visiones frente a relevantes cuestiones filosófico-científicas.

Pues bien, dado que, por el formato ya explicado del conversatorio, la interacción entre los ponentes no debía ser directa sino más bien indirecta, no resultaba pertinente que en ese contexto responda de modo frontal punto por punto a todas las afirmaciones de los otros ponentes sino que debía centrarme en dar mis propias respuestas (aunque cualquiera que analice el video podrá evidenciar que en base a las que di se puede inferir claramente la refutación a los principales puntos de los otros ponentes en lo que correspondía). Sin embargo, existe un argumento concreto que, en consideración a que quienes me invitaron son precisamente estudiantes de filosofía, sí quisiera refutar con más detalle, a saber: el llamado “principio materialista para demostrar la inexistencia de Dios”. Este argumento, esgrimido por el profesor Luis del Castillo no solo en el conversatorio sino también en varios otros eventos -incluido su debate sobre la existencia del Dios cristiano contra el Dr. Donald Smith, rector de la Universidad Seminario Evangélico de Lima (1)-, es representativo del ateísmo marxista y, según la presentación que se hizo del mismo, se podría estructurar sucintamente como sigue:

1. Todo objeto o proceso solo puede existir como parte del continuo materia-espacio-tiempo (infraestructura) o como una idea-proyección de la mente (superestructura), no hay otra posibilidad.

2. Si Dios existe, o es parte de la infraestructura o de la superestructura.

3. Pero Dios no puede pertenecer a la infraestructura por cuanto no admite la caracterización como ser físico o material.

4. Por tanto, Dios debe pertenecer a la superestructura de modo que no existe como ser de la realidad sino únicamente como una idea-proyección de la mente, es decir, como un ser puramente imaginario.

5. Luego, Dios no existe como ser real.

Para quien tenga poco training en filosofía y lógica (o quiera encontrar a como dé lugar justificación para el ateísmo), el argumento puede parecer contundente. Pero en realidad es muy deficiente por una sencilla razón: porque descansa en su totalidad en una gigantesca falacia de petición de principio. En efecto, este “argumento” no prueba nada porque ya en su primera premisa presupone la conclusión que pretende artificiosamente “demostrar”. ¿Cómo así? Simple: al asumir, echando mano de la singular dicotomía marxista infraestructura-superestructura, que todo ser que no sea material solo puede reducirse a una mera idea de la mente ¡el argumento ya está suponiendo de principio que no puede existir un ser como Dios! El ateo no puede presuponer simple y llanamente que todo lo que no sea material resulta puramente imaginario ya que ¡eso es precisamente lo que tiene que demostrar! Sin embargo, no se provee en el “argumento” ni la más mínima justificación al respecto…

Precisamente es lo anterior lo que hace que caiga en otra grandísima falacia: la falacia de falso dilema. Esta trampa lógica se da cuando se nos pretende encerrar en solo dos opciones como las únicas posibles cuando en realidad existen más. Ahora, ¿hay alguna opción coherente de existencia además de solo ser un ente material (infraestructura) o una mera idea (superestructura)? Por supuesto que sí: la posibilidad de existir como un ser inmaterial independiente de la mente o, en otras palabras, como un espíritu real. Esa es una opción lógicamente posible y, por tanto, el ateo no puede descartarla sin más. La vía coherente sería refutar de modo directo esa posibilidad y descartarla a posteriori (“luego de”); pero el que un ateo la descarte a priori (“antes de”) sin siquiera refutar nada solo es muestra de que se guía no por la razón sino por un pre-juicio en contra de lo sobrenatural o metafísico. Es más, al descartar desde la primera premisa y sin mayor justificación la posibilidad de un ser espiritual real ya se está eliminado de plano como posibilidad de existencia ¡aquella que los teístas siempre hemos aplicado a Dios! Por esa razón, como respuesta indirecta pero clara a lo manifestado por el profesor dije en el conversatorio: “¿Y cuál es la conceptualización, cuál es el concepto que plantea el teísmo? (…) El teísmo clásico no plantea que Dios sea un ser material o que se identifique con la materia en su conjunto (eso sería panteísmo), ni tampoco plantea que sea una mera idea de la mente sin más; sino que plantea que es una realidad espiritual trascendente y previa a la materialidad. Cualquier argumento que no tome en cuenta esa conceptualización desde el teísmo clásico, no refutaría el teísmo clásico, que es el que estoy defendiendo” (2). Así que queda demostrado que en el fondo, el argumento esgrimido termina siendo uno del tipo: “Dado que el teísmo es falso, por lo tanto el teísmo es falso”.

Para que hasta el ateo “más duro” se percate de que el llamado “principio materialista para demostrar la inexistencia de Dios” es absolutamente inválido por caer en dos groseras falacias, aplicaré el método de reducción al absurdo reproduciéndolo con exactamente la misma estructura, pero en “términos creyentes”. Así pues, prepárense para mi “temible” principio creacionista para demostrar la existencia de Dios:

1. Todo objeto o proceso solo puede existir como parte de la creación o como el Creador, no hay otra posibilidad.

2. Si Dios existe, solo puede pertenecer a la categoría de creación o de Creador.

3. Pero Dios no puede pertenecer a la creación por cuanto no admite la caracterización como ser creado.

4. Por tanto, Dios debe pertenecer a la categoría de Creador, lo cual es coherente e implica que Él existe.

5. Luego, Dios existe como ser real.

Un ateo que escuche tal tipo de argumento inmediatamente saltará y gritará: “¡Falacia! Primero, falacia de petición de principio porque la dicotomía creación-Creador ya presupone que el teísmo es verdad desde la primera premisa; y, segundo, falacia de falso dilema porque todavía existe una tercera posibilidad coherente con la que no se ha interactuado: que las cosas existan sin ser creadas, como es que siempre hemos sostenido los ateos”. Bien, aplausos señor ateo, ha sabido usted encontrar correctamente las falacias en ese “razonamiento” creacionista. ¡Pero esas son precisamente las que comete el llamado “principio materialista para demostrar la inexistencia de Dios” (su dicotomía infraestructura-superestructura parte de un materialismo ateo que ya de inicio descarta el teísmo e ignora de plano cualquier posibilidad de un ser inmaterial real)! Ergo, acabamos de crear una trampa lógica para el ateo: si afirma (correctamente) la invalidez del “argumento creacionista” está obligado a proclamar también la del “argumento materialista” o a evidenciarse como un deshonesto intelectual. ¿Cuántos ingenuos (o deshonestos) caerán en la trampa?

Así, pues, este “argumento” ateo ha sido “asesinado por su propia espada”. Y es que en ciencia y filosofía no basta simplemente con pensar sino que ¡hay que saber pensar!

Referencias:

1. Donald Smith vs. Luis del Castillo, “Debate sobre la existencia del Dios cristiano”, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima – Perú), 29 de mayo del 2014.

2. Dante A. Urbina, “¿Apunta la física hacia la existencia de Dios?”, conversatorio con Luis del Castillo (ateo) y Humberto Quispe (agnóstico), Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima – Perú), 4 de diciembre del 2015, respuesta a 1era pregunta.

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