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Estas páginas han sido escritas como comentario de la publicación "¿Debería creer Usted en la Trinidad?", publicada por la Sociedad Watchtower, y para ser seguidas deben leerse junto con ésta. Aunque pueda ser de interés en todo caso, se hacen muchas referencias a su contenido y citas dadas allí, y sería difícil seguir el argumento sin poder referirse a ella.


  "¿Debería creer usted en la Trinidad?"

 

Introducción.

¡Lee esto primero!

Estas páginas han sido escritas como comentario de la publicación "¿Debería creer Usted en la Trinidad?", publicada por la Sociedad Watchtower, y para ser seguidas deben leerse junto con ésta.

Se hacen referencias a su contenido y citas dadas allí, y sería difícil seguir el argumento sin poder referirse a ella.

Aquella publicación es extensa, minuciosa, y detallada. Estas páginas de comentario van necesariamente por el mismo estilo. Rogamos al lector que diera la atención requerida para sacar verdadero provecho de este estudio comparativo. Si prefiere la comodidad de leerlo tranquilamente, recomendamos que descargue todas las páginas y las lea sin estar conectado, o que descargue el archivo completo correspondiente.

Al dar el número de una página, se refiere a la página de la publicación bajo consideración, al no ser que haya otra indicación. Que nadie espera encontrar aquí un ensayo sobre la Trinidad en sí - nos limitamos a comentar el contenido de esa publicación, sin intentar dar una defensa "completa" de la doctrina de la Trinidad que aquí se disputa. Esto deberá esperar otro estudio... Y sin otro preámbulo, empecemos a leer...

 

Primeras impresiones.

La revista se esfuerza por propagar un punto de vista, que la doctrina tradicional cristiana de la Trinidad no es correcta, ni se encuentra en la Biblia. Es una publicación profunda y cuidadosa, que presenta esta creencia de una forma rotunda. Antes de comentar en más detalle algunos aspectos, existen tres facetas de esta publicación que más me han preocupado:

Primero, se nota que los escritores, al oponerse a la doctrina de la Trinidad, no la entienden, y a veces refutan cosas que ni son creídas por los que sostienen la verdad de la Trinidad. Dicen que es una doctrina confusa, pero existen muchos libros sencillos que la explican de una forma bastante accesible para la mayoría. Debían haber consultado éstos antes de formular sus alegaciones, y también haberlos citados junto con los que sí citan que claramente no entienden ni creen en la Trinidad, aunque escriban bajo el nombre de "cristiano".

Segundo, no se diferencia entre la "Cristiandad" y los creyentes entre ellos. Las guerras hechas en nombre de la "Cristiandad" por personas que creen en la Trinidad no prueban que esta doctrina sea falsa, o verídica. Únicamente demuestra que los hombres son capaces de muchísima hipocresía, al llamarse "cristianos" y comportarse de estas formas. Es muy fácil citar de libros escritos por personas que se llaman cristianos, pero que a la vez rechazan la doctrina de la Trinidad (¡entre otras doctrinas fundamentales del cristianismo!). Estas declaraciones no representan la opinión de creyentes de cualquier de las ramas de la Iglesia, sino de "eruditos" que están expresando sus opiniones personales y sujetivos. Tienen el derecho de hacerlo, pero no deben ser citados como fuentes "cristianas" que niegan la enseñanza de la Trinidad.

Finalmente, y de enorme importancia, se cita de muchísimos sitios sin especificar exactamente de dónde se cita, lo que dificulta enormemente la tarea de comprobar estas declaraciones. Cuando se ha podido encontrar el original, en muchastotalmente el opuesto de lo que dice el original. Esto preocupa profundamente, porque parece mostrar un esfuerzo deliberado de esconder el sentido verdadero de un autor, y torcer sus palabras para que se lean de otra manera, lo que no tiene cabida en una publicación imparcial, estudiosa, y seria. Dejando aparte las conclusiones teológicas, éste es el punto de mayor importancia en el análisis de la publicación. Si hubiese algún grado de deshonestidad en la presentación de citas de terceros ¿hasta qué punto podemos fiarnos de los que intentan convencernos de su punto de vista de esta manera? ocasiones (que se verán a continuación) se cita completamente fuera del contexto, saltando medias frases, y haciendo que un autor o un artículo diga

Se repasará, por lo tanto, el contenido de la publicación, comentando algunos pasajes, y resaltando las citas completasse resaltará en negrilla. Las traducciones de publicaciones en inglés son nuestras. Si, como se nos dice en p.3, "todo nuestro futuro depende de que sepamos cuál es la verdadera naturaleza de Dios", es fundamental comprobar lo que leemos en esta publicación, reteniendo lo bueno, y descartando cualquier cosa que no se base 100% en la verdad. Todo nuestro futuro depende de ello. arriba mencionadas. La parte omitida.

 

¿Debería creer en ella? (p.3)

Se cita del libro "Lo pagano en nuestro cristianismo". El mero título revela que no es un libro imparcial, y es muy fácil encontrar citas anti-trinitarios en muchos otros libros parecidos. No aporta evidencia alguna para rechazar la doctrina de la trinidad "a priori".

¿Cómo se explica la Trinidad? (p.3-5)

Se cita de "The Encyclopedia Americana" fuera de contexto así: "[Los trinitarios] sostienen que, aunque la doctrina esté, de una manera parecida a muchas formulas de la ciencia física, no va en contra de la razón, y puede ser percibida (aunque quizás no comprendida) por la mente humana." (Vol.27, 116) más allá de lo que puede concebir la razón humana

No es verdad que la doctrina de la Trinidad "tiene poco [efecto], o ninguno, en la vida y la adoración cotidianas de los cristianos". Quizás sea verdad de muchos de los que meramente provienen de una cultura cristiana, pero sin tener un conocimiento real de Dios. Para los que tienen una fe viva en Jesús como Señor y Dios, sencillamente no es verdad.

Cuando se cita del libro de Hans Küng "El cristianismo y las religiones del mundo", aquí la cita intenta expresar el punto de vista de los musulmanes al considerar la Trinidad (p.112-113). Está claro que ellos no entienden esta doctrina, pero esto no demuestra que sea una posición errónea, ni mucho menos. Más adelante Küng expresa el rechazo que demuestran también de la enseñanza clara de las escrituras griegas de que Jesús era el Hijo de Dios (p.117), afirmación con la cual no estarían de acuerdo los autores de la publicación, y que no se menciona aquí.

Se nos pregunta si "¿podría responsabilizarle a Dios por una doctrina sobre sí mismo tan confusa que ni hebraístas ni helenistas ni latinistas pueden explicarla?" Son muchos los que sí la entienden, y quizás habría que citar alguno de ellos antes de hacer tales afirmaciones. Los apóstoles, como se nos dice, ciertamente "estaban tan seguros de lo que Jesús enseñaba acerca de Dios", y más adelante veremos algunos de sus enseñanzas acerca de Dios y Jesús conforme se ven expresadas en las escrituras griegas cristianas.

 

¿La enseña la Biblia claramente? (p.5-7) - primera parte.

"Para los creyentes del primer siglo las Escrituras eran la revelación autentica de Dios". Esto sí es verdad, aunque sería más exacto decir que Jesús era la revelación autentica y exacta de Dios (ver, por ejemplo, Heb.1.1-3; Jn.1.18; 12.45; 14.9; Col.2.9) "The Illustrated Bible Dictionary" sí dice que "hasta el siglo IV la Trinidad no se halló formalmente en la teología eclesiástica." La palabra "formalmente" es la clave. Si afirman que no se halló formalmente hasta esta fecha, esto se debe únicamente a que ya estaba presente "informalmente", o sin formularse de una manera expresa y clara.

Se cita de la "New Catholic Encyclopedia" donde se menciona que la Trinidad "no es [la] palabra de Dios". Sin embargo, aun reconociendo esto, esta obra procede a decirnos que "la revelación de la vida triúna de Dios se hizo primeramente en el N[uevo] T[estamento, donde las referencias más tempranas a ella existen en las epístolas paulinas". Comentando 2Cor.13.13, afirma que "nos da una base no sólo para la distinción de personas, sino también para su igualdad por cuanto que todos los beneficios deben fluir de la una Deidad". Referente al texto de 1Cor.12.4-6 asevera que "las tres Personas se equiparan, así indicando claramente su naturaleza divina, mientras al mismo tiempo se mantiene la distinción de personas", y de Mat.28.19 que "como el Hijo y el Espíritu Santo son mencionados aquí equiparados con el Padre, el pasaje claramente enseña que son igualmente divinos con el Padre, el cual es obviamente Dios [...] testifican, bajo inspiración divina, de la creencia del la Iglesia Apostólica en una doctrina de tres Personas en un Dios" (p.306) De hecho, considerando el pasaje completo, afirma todo lo contrario de lo expuesto en la publicación.

Es verdad que la palabra "Trinidad" no se encuentra en la Biblia. Pero tampoco "Cuerpo Gobernante", "Organización de Jehová", etc. ¡Ni siquiera se encuentra en la Biblia una lista de los 66 libros de la Biblia! A pesar de ello, afirmamos que la Biblia que tenemos es la que Dios ha juntado y preservado. Sus libros sólo fueron confirmados "oficialmente" como parte del canon sobre la misma fecha en que se produjo una definición de la Trinidad, y de la misma manera, es decir, a través de un concilio de la Iglesia de aquel entonces. Sin embargo, aceptamos la Biblia tal como es, y como Palabra de Dios (¡lo que es!). Si rechazamos la Trinidad sólo porque se formuló en esta fecha, tampoco tenemos base para nuestra aceptación de la Biblia como Palabra de Dios

El hecho que no exista "ningún término que por sí solo denote juntas a las Tres Divinas Personas" no implica que la idea esté ausente, como se puede ver en la posición de "The Catholic Encyclopedia" al asunto, ya citada. En una cita de "Trinitas. Una enciclopedia de la Santísima Trinidad" que comenta los escritos de Tertuliano, el texto completo se lee así: "El gran africano formuló el lenguaje latino de la Trinidad, y el uso de muchas de sus palabras y expresiones se ha mantenido de forma permanente: las palabras Trinitas y persona, las fórmulas "una sola sustancia en tres personas", "Dios de Dios, Luz de Luz". Usa la palabra substantia 400 veces, de la misma manera que usa consubstantialis y consubstantius, pero nadie puede sacar conclusiones precipitadas basándose en el uso, pues él no aplica esas palabras a la teología trinitaria." (p.208). Así, lo que dice esta obra es que Tertulianos no usó la palabra "substantia" y sus derivados para referirse a la Trinidad, en la cual claramente creía, sino que usó otras palabras para expresar su fe trinitaria.

 

La enseña la Biblia claramente? (p.5-7) - segunda parte.

Al citar del libro del jesuita Fortman, se escogen pasajes que apoyan a la conclusión deseada. Sin embargo, en la misma página de dónde sale el texto citado, Fortman reconoce que "quizás se puede decir que algunos de estos escritos [de las escrituras hebreas] en lo que se refiere a la palabra, a la sabiduría, y al espíritu, realmente proveen un clima en el cual la pluralidad dentro de la Deidad llegó a ser concebible a los judíos." (p.9)

Aunque está claro que las escrituras hebreas no enseñan claramente una trinidad, sí preparan el camino para ello (ver Sal.45.6; 112.7; Is.7.14; 9.6, entre otros). El hecho que "tampoco el Nuevo Testamento contiene una doctrina trinitaria explícita" no significa que esta doctrina no esté allí, sino que no esté de una forma "explícita".

Al citar de Fortman de nuevo, otra vez las palabras "formal", "formulada", "explícita" y "doctrina trinitaria" nos indican que se habla de la expresión clara de la realidad de una Deidad trina, y no del concepto en sí. En su contexto su cita dice: "Si tomamos a los escritores del Nuevo Testamento en conjunto, nos contarán que hay un sólo Dios, el Creador y Señor del universo, que es el Padre de Jesús. A Jesús llaman el Hijo de Dios, Mesías, Señor, Salvador, Verbo, Sabiduría. Le atribuyen las funciones divinas de la creación, la salvación, el juicio. A veces lo llaman explícitamente por Dios. No hablan de una manera tan plena y clara respecto al Espíritu Santo como hablan del Hijo, pero a veces Lo ordenan juntos con el Padre y el Hijo y Lo colocan al mismo nivel que ellos, en lo referente a su divinidad y su personalidad. Nos ofrecen en sus escritos una base tríada y fórmulas tríadas. No hablan en términos abstractos respecto a la naturaleza, la substancia, la persona, la relación, la misión, pero ciertamente presentan, en su propia manera, las ideas que subyacen a estos términos. No nos dieron ninguna doctrina de la Trinidad formal o formulada, ninguna enseñanza explícita de que en un solo Dios haya tres personas divinas coïguales. Pero realmente nos ofrecen un trinitarianismo elemental, los datos básicos de los cuales se puede formular semejante doctrina formal del Dios Trino y Uno." (p.xv-xvi) Se ve claramente que Fortman apoya la doctrina trinitaria, cuando la publicación comunica todo lo opuesto. ¿Por qué se ha saltado la mayoría de la cita, haciéndola decir justo lo que de ninguna manera dice?

La cita de "New Encyclopaedia Britannica", afirmando que no aparecen ni la palabra Trinidad ni la doctrina explícita (¡otra vez esta palabra!), se toma de un párrafo donde afirma además que "el Nuevo Testamento establece la base para la doctrina de la Trinidad." (Vol. X, 126)

Lo mismo se aplica a la cita de "El nuevo diccionario internacional de teología del Nuevo Testamento" al usar las palabras "ya formulada", "declaración expresa" y "explícita" al referirse a la doctrina de la Trinidad (Vol.1, 652). Está allí, dicen, pero no en declaraciones doctrinales cuidadosamente formuladas.

En la cita de E. Washburn Hopkins, la inclusión de "[...]" nos alerta otra vez a la omisión de algo importante del texto original. La cita va así: "Parece ser que ni Jesús ni Pablo conocían la doctrina de la Trinidad, o por lo menos no dicen nada en cuanto a ella", palabras que califican bastante su declaración. Además, en la frase anterior, leemos lo siguiente: "El principio de la doctrina de la Trinidad aparece ya en Juan (c. de 100)." (p.336) El autor reconoce la creencia en la Trinidad vista en algunos de los textos cristianos griegos, escritos más tarde en el primer siglo, pero niega que exista en los de origen más temprana.

"[...]" aparece otra vez en la cita de "Encyclopaedia of Religion and Ethics", y la cita completa es: "Al principio la fe cristiana no era trinitaria en su referencia rigurosamente ontológica. Tampoco lo fue en las épocas apostólica y subapostólica..." El texto está comentando la creencia de los cristianos primitivos de que Dios era económicamenteDebe ser observado que no hay ninguna separación real o antítesis entre las doctrinas de la Trinidad económica e la Trinidad esencial y es natural que sea así. La Triunidad [la Trinidad esencial, la doctrina del Dios Trino y Uno] representa el esfuerzo para explicar la Trinidad [económica], de tal manera que le provee una base en la razón" (p.461). Unas páginas antes en el mismo artículo leemos que "si la doctrina de la Trinidad apareció un poco tarde en la teología, debe haber existido bien temprano en la devoción" (p.458-459). De nuevo el artículo dice precisamente lo opuesto de lo indicado en la publicación. trinitaria, es decir, en su experiencia de él, más que en su naturaleza o ser esencial ("ontológicamente"). El artículo sigue así en la misma página: "

Finalmente en p.6, también se cita al "New Catholic Encyclopedia" fuera de su contexto original, que de nuevo nos ofrece otra panorama: "Es difícil en la segunda mitad del siglo XX ofrecer un relato claro, objetivo y simple de la [...] Trinidad. [...] Entre los Padres Apostólicos, Clemente de Roma [...] en la década final del primer siglo, da testimonio de Dios el Padre, del Hijo, del Espíritu. [...] De lo que se ha visto hasta ahora, se podría sacar la impresión que el dogma Trinitario fuera en el último análisis un invento de finales del cuarto siglo. En un sentido esto es verdad; pero implica una interpretación extremadamente rígida en las palabras claves Trinitario y dogma. La fórmula 'un solo Dios en tres Personas' no quedó firmemente establecida, y ciertamente no se asimiló por completo en la vida cristiana ni en su confesión de fe antes del fin del siglo IV..." (Vol.14 295-99)

 

La evidencia de los Padres Apostólicos, que no menciona la publicación.

En lo que se refiere a los Padres Antenicenos (150-300), todos los que se citan (que se han podido averiguar) otra vez se citan fuera de contexto. Este contexto incluso es difícil de encontrar por la falta de referencias a las fuentes usadas. Consideraremos éstos en las próximas páginas.

Además, se omite por completo mencionar los escritos de los Padres Apostólicos (75-150), con sus afirmaciones claramente trinitarias. Entre los que faltan destacaría los siguientes:

De las cartas de Ignacio, obispo de Antioquía (ca. 110 E.C.): "Una vez que recibisteis vida nueva a través de la sangre de Dios..."; "porque sólo hay un médico, el cual es espíritu y carne, nacido y no nacido, Dios en el hombre, verdadera vida en la muerte, de María y de Dios"; "Porque nuestro Dios, Jesús el Cristo..." (A los Efesios, 1.1; 7.2; 18.2)

"... de acuerdo con nuestra fe en y amor por Jesucristo nuestro Dios... saludos más sinceros en Jesucristo nuestro Dios"; "Porque nuestro Dios Jesucristo es más visible ahora que está en el Padre..." (A los Romanos Introducción; 3.3)

"Me despido de vosotros siempre en nuestro Dios Jesucristo (A Polycarp, 8.3) (Polycarp probablemente era el "ángel de la iglesia en Esmirna"; Ignacio y Polycarp eran discípulos directos del apóstol Juan.)

"Glorifico a Jesucristo, el Dios que os hace tan sabios" (Esmirneos 1.1)

 

De los escritos de otros Padres Apostólicos:

La carta de los Romanos a los Corintios (comúnmente conocida por "primera de Clemente") (95 o 96 E.C.): "¿No tenemos a un Dios y un Cristo y un Espíritu de gracia que era derramado sobre nosotros?" (46.6)

Papias (ca. 100 E.C.): "Porque cuando les dijo el Señor '¿Podéis beber la copa que yo bebo?"... porque a Dios le es imposible mentir." (fragmento 6)

Epístola a Diogneto (entre 150 y 225 E.C.): "la Palabra... éste el Eterno, que hoy se cuenta como Hijo..." (11.3-5)

Epístola de Bernabé: (entre 70 y 135 E.C.) "...el Hijo de Dios, el cual es Señor y es destinada a juzgar a los vivos y los muertos"; "... en estas cosas tenéis la gloria de Jesús, porque todas las cosas son en él y para él... " (7.2; 12.7) "Y otra vez el Espíritu de Dios profetiza: [cita Sal.34.12]..." (9.2)

De Polycarp a los Filipenses (ca. 110 E.C.): "...los que todavía creerán en nuestro Señor y Dios Jesucristo, y en su Padre que lo levantó de los muertos." (12.2)

El Pastor de Hermas (antes de 175; quizás ca. 100 E.C.): "El Espíritu Santo pre-existente, quien creó toda la creación..." (59.5)

El martirio de Polycarp (155-160 E.C.): "... te glorifico a través del Sumo Sacerdote eterno y celestial, Jesucristo, tu Hijo amado, por quien a ti, junto con él y el Espíritu Santo, sea gloria ahora y durante todas las edades venideras. Amén." (14.3)

Un ruego para los Cristianos, de Atenágoras (ca.177 E.C.) "Los cristianos adoran al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo." (10.Introducción)

Se ve que estos padres tempranos de la Comunidad Cristiana tenían a Jesús como su Dios, y que le adoraban, junto con Dios Padre y el Espíritu Santo.

 

La evidencia de los Padres Antenicenos.

Veamos ahora el contexto de las citas de los Padres Antenicenos usadas en la publicación:

Justino Mártir: Nunca dijo que Jesús fuera un ángel creado, sino habla así: "el Padre del universo tiene a un Hijo, y Él, siendo el primogénito Verbo de Dios, es el propio Dios. Y en tiempos antiguos Él apareció en forma de fuego y en la semejanza de un ángel a Moisés y a los demás profetas..." (Primera Apología, 63). Sigue: "adoramos y amamos la razón ("logos") el cual es desde el principio el Dios sin engendrar y inefable" (Apol.2.13).

Justino además dijo que Jesús es "tanto Dios como Señor de los ejércitos" (es decir, Jehová Tsebaot) y "Dios el Hijo de Dios" (Diálogo con Trifón, 36 y 128). Demuestra su creencia trinitaria al decir que los cristianos adoran a Dios el Padre, y "al Hijo (que vino de parte de El...) y al Espíritu profético", cuando luego dice que "debemos adorar solamente a Dios [...] a Dios solamente rendimos culto" (Primera Apología, 6. 16,17).

Ireneo: Al hablar de un Dios supremo, Ireneo contrastaba a Dios con los dioses inferiores comunes en las creencias del gnosticismo. Su fe trinitaria se ve al hablar de la fe de la iglesia en "un solo Dios, el Padre Omnipotente, Creador del Cielo, de la Tierra, del mar, y todo lo que en ellos exista; y en un solo Cristo Jesús, el Hijo de Dios, que se encarnó para nuestra salvación; y en el Espíritu Santo, que proclamo a través de los profetas las dispensaciones de nuestro Dios", y luego habla de "Cristo Jesús, nuestro Señor, y Dios, y Salvador" (Contra Herejías 1.10.1).

Del Creador que se hizo hombre, dice: "Cristo Jesús, el Hijo de Dios: que, por causa de su amor incomparable hacia su Creación, condescendió en nacer de la virgen, siendo así que El mismo unió en Sí la humanidad con Dios". Hablando de la encarnación dice: "Hemos mostrado que el Hijo de Dios no empezó a existir en este momento, ya que siempre existió con el Padre" (Contra Herejías 5.21.1). Lo llamó "Dios perfecto y hombre perfecto" (Contra Herejías 16.Intro.)

Clemente de Alejandría sostuvo una posición totalmente contraria a la que vemos en la publicación. Para él, Cristo era "realmente la Deidad plenamente manifiesta, siendo El hecho igual al Señor del universo; porque él era su Hijo", y "el Hijo Eterno" (Exhortación a los Paganos, 10; 12). Jesús era el mismísimo Dios que el Padre (El Instructor 1.8; 1.11) y negaba que el Padre hubiera existido en algún momento sin el Hijo (Stromata, 5.1).

Tertuliano, como ya vimos en la cita antes mencionada, era quien formuló las expresiones básicas para explicar la Trinidad, creencia que él por lo tanto sostenía. Habló claramente de "una Trinidad de una sola divinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo" (De Pudicitia, 21). La primera cita de Tertuliano en la revista expresa una posición trinitaria clara, diferenciando entre el Padre y el Hijo, pero de ninguna manera niega que por lo tanto el Hijo sea inferior al Padre, sino únicamente que es distinto, aunque igualmente Dios.

En "Apologética, 21", Tertuliano intenta explicar esta relación de Dios Padre con Dios Hijo con el siguiente ejemplo: "Este Verbo [...] se llama el Hijo de Dios, y Dios, de unidad de substancia con Dios. Porque también Dios es espíritu. Cuando un rayo se proyecta del sol es una porción del sol entero; pero el sol estará en el rayo porque es un rayo del sol; la substancia no se separa sino se extiende. Así espíritu viene de espíritu, y Dios de Dios, como la luz se enciende de la luz [...] Este rayo de Dios [...] bajó planeando hasta entrar en una virgen..."

La otra cita de Tertuliano, separado con [...], en realidad ni siquiera es una cita suya. La primera parte es el resumen de otra persona de una declaración hecha por Tertuliano en "Elucidaciones", y la segunda parte viene de otra obra completamente distinta, "Contra Praxeas". No se explica porqué están juntadas aquí de esta forma. Tertuliano sí enseñaba que el Hijo no llegó a ser llamado de Hijo hasta que empezó a tener esta relación con el Padre, probablemente en el momento de la creación, pero también enseñaba claramente que la persona del Hijo era eterna. De la misma manera dice que el Padre "no podría haber sido el Padre anteriormente al Hijo, ni el Juez anteriormente al pecado" (Contra Hermógenes, 3)

El contexto completo de la segunda parte de la cita es: "Pues antes de todas las cosas, Dios estaba solo... Pero mismo entonces no estaba solo; pues Él tenía consigo aquel que poseía en Si mismo, o sea, Su propia Razón... Aun antes de la creación del universo, Dios no estaba solo, puesto que El tenía dentro de Si mismo tanto la Razón como, inherente en la Razón, Su Verbo..." (Contra Praxeas, 5). Este preexistente Verbo era igualmente Dios que el Padre, aunque subordinado a Él: "Así El [el Padre] lo hace igual a El... aunque reconozca al Hijo, mantengo Su distinción en segundo lugar después del Padre" (Contra Praxeas, 7). De esta forma vemos la fe claramente trinitaria de Tertuliano, ¡en contra de lo que se nos dice aquí! En otra obra ("Un tratado sobre el alma", 43) Tertuliano afirma que "solamente Dios está sin pecado; y el único hombre sin pecado es Cristo, ya que Cristo también es Dios". Cristo era el Dios encarnado.

 

La evidencia de los Padres Antenicenos - segunda parte.

La cita de Hipólito concuerda perfectamente con la creencia en la Trinidad. La cita termina antes de las palabras añadidas "como a Jesús", conclusión agregada sin justificacion por parte de los autores, y que en ninguna manera expresa las ideas de Hipólito. La parte citada viene de un pasaje que afirma que "Dios, que subsistía solo, y no tenía cosa alguna coetánea con él mismo, resolvió crear el mundo [...] no había nada coetánea con Dios. Aparte de El no había nada; pero Él, mientras existía solo, mismo así existía en la pluralidad" (Contra Noecio, 10).

En el mismo escrito nos deja una declaración clara de su fe trinitaria: "El hombre, por lo tanto, aunque no quiera, se ve obligado a reconocer a Dios el Padre Omnipotente, y a Cristo Jesús, el Hijo de Dios, que, siendo Dios, se hizo hombre, y a Él el Padre sujetó todas las cosas, con la excepción del propio Padre; y al Espíritu Santo; y que éstos, por lo tanto, son tres", e incluso dice que la Escritura llama a Jesús "Cristo el Todo Poderoso" (Contra Noecio 8; 6). Además afirma que "Cristo es Dios por encima de todo" (La Refutación de Todas las Herejías, 10.30).

Orígenes finalmente fue condenado como hereje, así que no debíamos sacar demasiadas conclusiones de sus escritos. Sin embargo, hasta él mantenía una posición trinitaria (¡poco ortodoxa en algunos de sus elementos!), a pesar de que su forma de explicarla no era muy adecuada. Dijo: "Nosotros, sin embargo, estamos convencidos que realmente hay tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo" (Jo.2.6). En otra obra comenta que las "declaraciones hechas referente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo deben ser consideradas trascendentes de todos los tiempos, de todas las eras, y de toda la eternidad" (Princ.4.28). Sigue diciendo que no existe "nada que no fue hecho, al no ser la naturaleza del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo", y que "Aparte de esto, nada en la Trinidad puede ser llamada mayor o menor" (Princ.4.28; 1.3.7).

Acerca del Espíritu Santo comenta que "la persona del Espíritu Santo tenía tal autoridad y dignidad que el bautismo que salva no se veía completo si no fuera por la autoridad de la más excelente Trinidad de todos ellos, es decir, por el nombrar el Padre, Hijo, y Espíritu Santo" (Princ.1.1) Como quiera que queramos interpretar sus otras afirmaciones, ¡no podemos decir que no creyó en la Trinidad!

Al citar Lamson, se cita la opinión de un historiador, y sigue siendo esto, es decir, una opinión. Es igual de fácil citar a otros, como por ejemplo Gerald Bray, quien nos dice que "La teología de Tertuliano, a pesar de sus lapsos, era fundamentalmente saludable, y la teología posterior hizo poco más que poner en orden algunas extremidades de su obra" (Creeds, Councils and Christ, 83). La historia posterior de la iglesia no efectuó cambios apreciables en los pensamientos de los Padres Antenicenos.

 

Padres Antenicenos no mencionados en la publicación.

Otros Padres Antenicenos, no mencionados aquí, también creían en la Trinidad. Por ejemplo, el décimo capítulo de la obra de Atenagoras "Ruego por los cristianos", escrito al rededor de 175 E.C., se titula "los Cristianos adoran el Padre, Hijo, y Espíritu Santo".

Dionisio, obispo de Roma entre 259-268, afirmó lo siguiente: "Porque el Verbo Divino debe de necesidad estar unido al Dios del Universo, y el Espíritu Santo debe tener su morada y habitación en Dios; así es una necesidad absoluta que el Trío Divino sea resumido y reunido en una unidad, llevándose para así decirlo a una cumbre, y por esta Unidad quiero decir todo el soberano Dios del Universo [...] Porque si llegó a ser un Hijo, había [un tiempo] cuando no era; pero él era siempre, si, es decir, está en el Padre, como él mismo dice, y si el Cristo es Verbo y Sabiduría y Poder, como, ya sabes, las Escrituras Divinas dicen que es, y si estos son atributos de Dios. Porque si el Hijo llegó a ser había [un tiempo] cuando estos atributos no eran; por lo tanto había un tiempo cuando Dios estaba sin ellos; lo que es muy absurdo" (Ap. Athanasius, De decr.26)

Esta sección de la publicación termina citando las palabras "La realidad es justo lo contrario". Creo que este repaso breve de las palabras de los Padres Antenicenos y de los contextos de las citas usadas nos llevan a la misma conclusión, que la realidad es justo lo contrario de lo presentado. Esto es, que "el testimonio de la Biblia y de la historia muestra claramente que la Trinidad sí se conocía durante todos los tiempos bíblicos y durante varios siglos después".

 

¿Cómo se desarrolló la doctrina de la Trinidad? (p.7-12) - primera parte.

Ningún libro de la historia de la Iglesia la cuenta tal y como encontramos la historia pintada aquí. Es una evaluación personal e individual hecha por la Sociedad Watchtower, que no concuerda en absoluto con lo sugerido por historiadores imparciales, los que no buscan a defender la Trinidad sino la objetividad en el análisis de la historia. Se nos dice que la doctrina de la Trinidad "se formuló en el Concilio de Nicea en 325 E.C.". Notar otra vez las palabras "se formuló", es decir, que se llegó a definir claramente algo que ya existía en la devoción del pueblo de Dios.

Las mayores doctrinas de la Iglesia se han "formulado" sólo bajo la amenaza de ideas heréticas, y la doctrina de la persona de Cristo no es excepción. Los Padres de la Iglesia decidieron rechazar las alternativas diferentes a la plena Deidad/Humanidad de Cristo ofrecidas durante los primeros siglos, y abrazaron esta posición como la que más fielmente reflejaba su fe y la postura de la Iglesia hasta este momento.

También es verdad que sólo acudieron una parte del total de los obispos a este concilio. Sin embargo, lo que se omite decirnos es que la mayoría que asistió era del occidente, donde había una mayoría de arianos, los que supuestamente se opondrían a la afirmación de la Deidad de Jesús, pero que al final lo apoyaron.

Se nos dice que "Constantino no era cristiano", lo que sencillamente no cuadra con la verdad. Al citar de "Encyclopaedia Britannica", otra vez "[...]" nos revela una omisión, donde esta obra nos informa que la propuesta de Constantino fue hecha siguiendo la sugerencia de su consejero espiritual, Hosio, un obispo de España. La idea que Jesús fuera "consustancial con el Padre" no era una idea nueva, inventada por Constantino.

Una edición posterior de esta obra, "The New Encyclopaedia Britannica", hace la siguiente afirmación clarísima sobre la fe personal de Constantino: "La teología personal de Constantino aparece con claridad específica en una notable serie de cartas que se extiende desde 313 hasta el principio de la década de 320... De principio a fin, Constantino no tenía la más mínima duda que quitar el error y propagar la verdadera religión fuera tanto su deber personal como un uso apropiado de su posición imperial. Estos pronunciamientos, registrados en las cartas a los oficiales imperiales y a los clérigos cristianos, dejan insostenible la opinión que las actitudes religiosas de Constantino fuesen, aun en esto primeros años, veladas, confusas, o en medio términos. Sus actitudes, manifestadas abiertamente, revelan un nítido compromiso con la fe" (Vol.16, 730).

El credo adoptado por el Concilio de Nicea llamó a Jesús por el título "Dios de Dioses", y esto antes de haber aceptado la sugerencia de Constantino de que era "de una sola substancia con el Padre". Un credo ariano, que negaba que Jesús fuera Dios, ya había sido debatido y rechazado, precisamente por este punto (ver Brown: "Heresies", 117). Si algunos obispos no se sentían a gusto con la sugerencia de Constantino, no era porque la frase expresaba la Deidad de Cristo (lo que ya habían aceptado) sino porque parecía acercarse a la posición errónea del Monarquianismo (que afirmaba que Jesús era Dios, pero sin separarlo como persona distinta del Padre). Esto se ve en el "Credo de la Dedicación", adoptado después (341) por los mismos Arianos en contra del credo adoptado por el Concilio de Nicea. Este credo también afirmaba la plena Deidad de Jesús, "Dios de Dios, entero de entero, único de único".

Es verdad que no se llegó a definir en Nicea el papel del Espíritu Santo. Esto es debido a que el concilio fue llamado para defender una doctrina que estaba siendo atacada, la de la Deidad (¡y humanidad!) de Jesús el Mesías. De la misma manera que la lista de los libros de la Biblia sólo llegó a existir por el peligro de los ataques contra ellos, aquí sólo se debatía esta cuestión por la oposición a la identidad de Jesús. La identidad del Espíritu Santo no se cuestionaba. Sin embargo el credo formulado en Nicea era claramente trinitario, y no deja a un lado al Espíritu Santo: "Creemos en un solo Dios, el Padre... y en un solo Señor Jesucristo... Y en el Espíritu Santo" (ver Bray p.83).

 

¿Cómo se desarrolló la doctrina de la Trinidad? (p.7-12) - segunda parte.

La afirmación que "ni siquiera después del Concilio de Constantinopla llegó la Trinidad a ser un credo aceptado extensamente" sencillamente no es verdad. Seguía habiendo oposición (¡como hoy en día!), pero sí gozaba de la aceptación generalizada de la Iglesia, en realidad como siempre lo había tenido. Por cierto existen credos formulados mucho más tarde (como puede ser el de Atanasio, aun si no lo escribió él mismo), pero esto no resta realidad de la creencia en la Trinidad en este mismo momento.

La aceptación de la Trinidad no puede formar parte de una "apostasía" porque, conforme hemos visto en las citas completas, ya formaba parte de la fe de la Iglesia Primitiva desde el tiempo de Jesús (aunque no encontraba una "formulación" hasta más tarde). Al citar la profecía bíblica de 2Tes.2.3-7, cabe notar que no hay nada en los acontecimientos del siglo IV que nos permita llegar a la conclusión que se refiere a este tiempo en específico, o a la formulación de la doctrina trinitaria. Cual sea nuestra interpretación (¿puede "hombre de desafuero" de veras aplicarse a "una creciente clase clerical"?), no hay base alguna para identificar esta apostasía con ese período de la historia de la Iglesia.

¿Es verdad que "tríadas de dioses paganos" influenciaron el desarrollo de la doctrina de la Trinidad? Si fuera posible demostrar una conexión directa y específica con alguna de las "triadas" mencionadas, entonces quizás fuera más posible. Pero no se nos demuestra cómo la doctrina cristiana llegó a absorber otras influencias, sino sencillamente se nos llama la atención a algunas de las muchas "triadas" que existen entre las religiones paganas. Están muy separadas en tiempo (II milenio a.E.C. a siglo XII E.C.) y espacio (Kampuchea y Egipto) de tal punto que es imposible que todas éstas pudiesen haber influenciado el desarrollo de la doctrina cristiana. Son demasiadas, y demasiado distantes en la historia o la geografía.

Cabe también destacar aquí que las tríadas de dioses paganos son precisamente esto - ¡grupos de tres dioses! - y normalmente simplemente los tres "mayores" de un panteón impresionante. No existe nada semejante a la doctrina cristiana de un Dios a la vez Trino y Uno entre estas ideas paganas.

La coincidencia geográfica no nos dice nada. Afirmar que Atanasio, quien formuló la doctrina de la Trinidad, vivió en Alejandría es verdad. Pero no por ello fue influenciado por el ambiente religioso de Egipto. Su mayor rival, Ario, que no creía en la deidad de Jesús, ¡también vivió allí! La estancia de los Israelitas en Egipto durante 400 años tampoco parece haberles llevado a conclusiones "trinitarias" o paganas. (Y alegar que Atanasio "preparó el camino" para la Trinidad es absurdo, ya que esta creencia existía mucho antes de él, como ya vimos.)

Otra vez citas se usan fuera de su contexto. La "Encyclopaedia of Religion and Ethics", por ejemplo, nos dice en la misma página que la frase citada: "Esta fe cristiana en la encarnación del Verbo (logos, sermo, ratio) en el hombre Cristo Jesús, con quien el creyente está unido por la comunión del Espíritu Santo, se constituye la base distintiva de la doctrina cristiana de la Trinidad" (vol.12,458).

Si examinamos las herejías rechazadas a favor de la Trinidad, encontramos que son ellas las que son influenciadas por el neo-platonismo, que negaba la posibilidad que Dios fuera Uno y Tres a la vez. Siguiendo esta filosofía, optaron o por el "uno" o por los "tres". La Trinidad encontró su definición formal precisamente para defender la fe cristiana contra estas filosofías de origen pagano. Que se expresara en el lenguaje de la filosofía griega es normal - hoy en día usamos lenguaje del siglo XX para explicar nuestra fe. Sin embargo, esto no implica que el contenido sea influenciado por esta filosofía, de la misma manera que nuestra fe no se adapta a la ciencia moderna o los ordenadores al usar su lenguaje para expresarse.

En resumen, vemos que el testimonio de la historia sí es claro, y que no apoya la conclusión de la publicación en equiparar la doctrina de la Trinidad con la apostasía.

 

¿Qué dice la Biblia acerca de Dios y Jesús? (p.12-16) - primera parte.

Dios es uno solo - esto queda claro. El monoteísmo cristiano afirma que sólo hay un Dios. Sin embargo, también reconoce que Jesucristo pretendió ser este "Dios". Visto que sólo hay un Dios verdadero, Cristo no puede ser "un" dios cualquier. Todos los demás "dioses" no son verdaderos, son falsos. El o es ese Dios único, o era mentiroso.

Aceptamos que Jesús es una persona distinta de Dios el Padre: ésta es la posición clásica trinitaria. Sin embargo, afirmar que Jesús es un ser creado y que "[no] existi[ó] antes de ser creado" (p.14) va contra la revelación bíblica. Varios textos afirman claramente que Jesús es el Creador de "todo lo creado" (Jn.1.3; Col.1.15; Heb.1.2). Él, por lo tanto, no puede formar parte de esta creación. ¿Dónde dice la Biblia "claramente que en la existencia que Jesús tuvo antes de ser humano, era un ser celestial creado" (p.14)? Si fuese tan claro, ¿por qué hay tanto debate? Si decimos que Jesús es el "principio" de la creación por Dios, es decir, la primera cosa creada (griego: a)pxh&, arjé), esta palabra también se usa para Jehová Dios (Rev.1.8; 21.6; 22.8). ¿Es que Él también es un ser creado, con un principio en el tiempo?

Al decir que Dios creó todo "por medio de" Jesús (griego: dia&, dia), se omite decirnos que esta misma palabra es empleada para decir que todo fue creado por medio de Jehová Dios (Rom.11.36: "por" traduce dia; y Heb.2.10: "mediante" traduce dia aquí). Is.44.24, entre otros, no permite la idea que Dios tuviera un "socio menor" al crear el universo. Y hablando de Gén.1.26, "nuestra imagen" llama la atención porque son dos (¡por lo menos!) los que hablan, pero una sola imagen. ¿Cómo es posible esto? Porque la imagen de los que hablan es la mismísima, exactamente igual en todo.

Al decir que Jesús no podía haber sido Dios, porque Dios no puede ser tentado, se deja fuera a muchas otras cosas. Dios no puede cansarse, sin embargo Jesús se cansaba; Dios no puede cambiar, pero Jesús sí crecía y aprendía; Dios no tiene principio, pero Jesús nació. Estas paradojas, como muchas otras, encuentran su respuesta al afirmar que Jesús era también humano, un hombre, y por lo tanto podía ser tentado. Esto no implica que no podía haber sido, al mismo tiempo, plenamente Dios. Es verdad que fue tentado, pero Jesús en ningún momento podía haber pecado, visto que hacía "únicamente lo que ve hacer al Padre" (Jn.5.19). Como el Padre no peca, él tampoco pecaría.

Aseverar que Jesús era "ni más ni menos que un humano perfecto" contradice la Biblia que lo llama de "Dios Poderoso" (Is.9.6), ¡lejos de nada más que un "hombre perfecto"! La única forma de reconciliar las afirmaciones bíblicas de su naturaleza es aceptar que Jesús era Dios, y hombre. Si fuera nada más que un hombre perfecto, ¿por qué se vio Dios obligado a enviar a su Hijo, y no sencillamente crear un nuevo hombre perfecto?

Jesús era el "rescate (griego: a(nti/lutron, antilutron) por todos" (1Ti.2.6). "Correspondiente" no viene en el griego, y es añadido para afirmar que Jesús está pagando por el fallo de Adán únicamente. Esta palabra se usa únicamente aquí en las Escrituras Cristianas Griegas, sin embargo en Mat.20.28 y Mc.10.45 leemos que Jesús vino para "dar su alma en rescate en cambio por (griego: lu&tron a(nti/ lutron anti) muchos". Es un rescate por muchos, y no sólo por uno, por Adán. Jesús pagó una sustitución; decir que debe ser "equivalente" es una conclusión humana, y no bíblica.

 

¿Qué dice la Biblia acerca de Dios y Jesús? (p.12-16) - segunda parte.

Muy ingenuamente se nos pregunta "¿cómo puede alguien ser hijo y a la misma vez tener la misma edad de su padre?" (p.15). Pues, si no es hijo en el sentido literal. Jesús también era hijo de David. Juan y Santiago eran "hijos del trueno" (Mc.3.17). El diablo opera en los "hijos de la desobediencia" (Ef.2.1), y hasta la sabiduría tiene "hijos" (Luc.7.35). Está claro que "hijo" no siempre tiene un sentido literal, sino que es usado para demostrar la naturaleza básica de la persona. Este es el significado de la designación "Hijo del Hombre" aplicada a Jesús: él no tenía padre humano, pero también era hombre. Si se me puede perdonar el lenguaje para poder ilustrar aquí, la frase moderna "hijo de p..." hace lo mismo. ¡Su objetivo no es hacer declaraciones referente a la profesión de la madre, sino de la naturaleza del interlocutor!

El que Jesús fuera el "Hijo Unigénito" de Dios nos lleva a la misma conclusión. ¿Qué significa "engendrar"? Según esta publicación, "propagar la propia especie". Otra vez, hace referencia a la naturaleza esencial de Jesús. Hombre engendra hombre; perro engendra perro; ballena engendra ballena; y ¡Dios engendra Dios! "Engendrar" es "dar la misma naturaleza". Un padre natural también ha sido engendrado, también tenía principio. ¿Tiene entonces el Padre principio, habiendo engendrado a un Hijo con un principio? No; el Padre, sin comienzo, "engendró" a un Hijo, también sin comienzo. Así se define la naturaleza esencial del Hijo, exactamente igual a la del Padre. El "engendrado" tiene la misma naturaleza y características que el "engendrador". Si el uno es eterno, el otro también

Al referirse a Heb.11.17, donde Isaac es llamado el "hijo unigénito" de Abrahán, la publicación dice que "no cabe duda de que en el caso de Isaac él era unigénito en el sentido normal". Luego define este "sentido normal" como "de descendencia única, o sea, sin hermanos o hermanas". Está claro que Abrahán sí tuvo otros hijos, y que "unigénito" por lo tanto no tiene el "sentido normal", al no ser que este sentido normal es "incomparable", "especial", "muy amado", o algo parecido. En la misma manera Jesús es el Hijo Unigénito de su Padre.

Luego se nos dice que podemos llamar al Dios Todopoderoso "Padre, en el mismo sentido que un padre terrestre, como Abrahán, engendra un hijo" (p.16). ¿Cómo? Un padre terrestre necesita una madre para "engendrar" un hijo. Si fuera en el mismo sentido, ¿dónde está su "madre"? No es una pregunta sin sentido, porque demuestra el razonamiento equivocado aplicado a la palabra "engendrado". Si entendemos por "engendrar" que debe tener un comienzo, también debe tener una madre. Está claro que "engendrar" se usa en otro sentido, dando la idea de la misma naturaleza, como ya vimos.

Decir que "nadie en el primer siglo siquiera pensó que fuera Dios Hijo" es pasar por alto todo lo que indica el contrario. Al afirmar que Dios era su Padre, Jesús estaba "haciéndose igual a Dios" (Jn.5.18). ¿Blasfemaba Jesús al llamarse "Hijo de Dios" (Jn.10.36)? Blasfemia era un pecado contra Dios mismo, no el hecho de llamarse "hijo" suyo. Se identificaba con Dios. Al no rechazar la adoración de sus discípulos (Mat.28.17; Luc.24.52), sabiendo que es sólo a Jehová Dios que hay que adorar, ni corregirle a Tomás (Jn.20.28), estaba reconociendo que de veras era Dios.

Sus discípulos sí lo consideraban como Dios. Tomás le dijo abiertamente "Mi Señor y mi Dios" (Jn.20.28); Juan escribe de Jesús como el Dios verdadero y la vida eterna" (1Jn.5.20; 1.2); varias veces habla Pablo de Jesús como Dios (Rom.9.5; Col.2.9; 1Ti.3.16; Ti.2.13; Heb.1.8); también Pedro lo llama de "Dios" (2Pe.1.1). ¿En qué estarían pensando?

No, Jesús no tuvo principio, ni es un ser creado. "En el principio la Palabra era... todas las cosas vinieron a existir por él, y sin él ni una cosa vino a existir" (Jn.1.1,3) le deja fuera de la creación misma.


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¿Es Dios superior a Jesús siempre? (pp.16-20) - primera parte.

"Jesús nunca afirmó que fuera Dios" (p.16); ya vimos que aceptó la adoración y la exclamación de Tomás, sin corregirles, sabiendo que es sólo a Dios a quien hay que adorar. Otros hombres (Pablo, Pedro) corrigieron a los que intentaron adorarles, al igual que el ángel de Revelación. Jesús no lo hizo porque sabía que era la verdad.

"Vez tras vez Jesús señaló que era una criatura separada de Dios" (p.16); ¿dónde? Si fuera tan evidente, tan obvio en la Biblia, ¿por qué no demostrarlo con estas "tantas" citas? Muchas sí lo diferencian del Padre, lo que viene reflejado en la creencia de la trinidad: el Padre no es el Hijo, así que es normal que se distinguen; pero ambos son plenamente Dios.

Al citar el pasaje de Marcos 10.18, donde Jesús dice que "nadie es bueno sino sólo Dios", no está negando que fuera Dios, sino está diciendo que la persona debería pensar antes de llamarle "bueno", porque le está llamando de Dios. Y nosotros, ¿negamos que Jesús fuera bueno? Además, este razonamiento nos lleva a concluir, a partir de Sal.143.10, que el espíritu santo es Dios, visto que es "bueno". ¿Mantendremos esta argumentación, entonces?

La argumentación de toda esta sección se basa en una suposición errónea, que subordinación equivale a inferioridad, lo que no está cierto. Existen muchos hombres sumisos a otros hombres (en el trabajo, en el ejército, etc.); ¿son, por lo tanto, inferiores? Y sus amos, ¿son superiores? La Biblia nos dice que como Dios es la cabeza de Cristo, así también el hombre es la cabeza de la mujer (1Cor.11.3). ¿Entonces, es inferior la mujer al hombre? ¿Tiene una naturaleza diferente? ¿Equivale una posición "subordinada" a una posición "secundaria" (p.19)? Si el ungimiento acontece cuando un "superior" da autoridad a un "inferior", ¿qué de Samuel y David? ¿Era Samuel su "superior"? Ambos eran hombres, iguales ante Dios. El que Jesús estuviera subordinado a su Padre en ninguna manera significa que fuera inferior, y alegarlo parece demostrar una gran falta de entendimiento de lo que es la autoridad y la sumisión.

Decir que Dios es "superior" porque levantó a Jesús de los muertos, no cuadra con la declaración de Jesús mismo cuando dice que él entrega su vida y tiene "autoridad para recibirla de nuevo" (Jn.10.18). Ciertamente Jesús tuvo poder para ejercer milagros, como algunos de los profetas y los apóstoles. Jn.5.21, sin embargo, indica que es otro tipo de poder: "así como el Padre levanta a los muertos y los vivifica, así el Hijo también vivifica a los que él quiere". No es un poder delegado, sino es Jesús mismo quien tiene el derecho de decidir y actuar cómo él quiere.

 

¿Es Dios superior a Jesús siempre? (pp.16-20) - segunda parte.

Muchas otras partes de esta sección sencillamente muestran que los autores no entienden la enseñanza de la Trinidad que están rechazando. Diferenciar a Jesús de su Padre no resta nada de esta doctrina, ¡porque también lo enseña así! Preguntar si Jesús oraba "a una parte de sí mismo" (p.18) pasa por alto la naturaleza humana de Jesús. Era Dios, pero también era hombre. Había muchas cosas que "no podía" hacer, como hombre. Claro que tuvo que aprender. Esto sólo demuestra su humanidad, pero no demuestra que no fuera al mismo tiempo plenamente Dios. También habría cosas que no sabía, como hombre. Sin embargo, en Jn.16.30 leemos "ahora sabemos que sabes todas las cosas", porque también era Dios.

En la visión de Esteban, es normal que no viera al Espíritu Santo. ¿Acaso se puede ver espíritu con ojos humanos? A decir la verdad, tampoco vio a Dios, sino a su "gloria". Otra vez, hacer una distinción entre Padre e Hijo no hace nada para restar veracidad de la Trinidad.

Mencionando el pasaje de Revelación 4:8 a 5:7, se nos dice que Dios está sentado en su trono celestial, pero que Jesús no está allí. Sin embargo, Revelación 5:6 suena así: "Y vi en medio del trono [...] un cordero". Entonces, ¿dónde está Jesús? Está en el mismo trono de Dios, donde luego procede a recibir la mismísima alabanza de parte de "toda criatura" (lo que excluye que él pueda ser criatura, es decir, un ser criado) que recibe el que está sentado en el trono. Si así pasa en el cielo, ¿deberíamos hacer menos aquí en la tierra?

Jesús sí está subordinado, pero no porque sea inferior, sino porque acepta esta posición en su relación con el Padre. Repetimos, el que Jesús se encuentra en una posición subordinada al Padre, no significa que fuera secundaria. Decir que Jehová es "superior" es interpretar mal todo el concepto de la autoridad y la sumisión. El uso del pasaje de 1Cor.11.3 aquí (p.20) lo demuestra, al no ser que de veras los autores piensen que la mujer sea esencialmente inferior al hombre, posición que claramente contradice las Escrituras (ver Gen.1.26-28; Gál.3.28).

Finalmente en esta sección, es verdad que son muchos hoy en día los que niegan la divinidad del Señor Jesús. Aquí se cita de una publicación teológica liberal, buscando así un apoyo a la posición tomada. Sin embargo, otra vez se ha citado fuera de contexto, lo que se puede notar por "[...]" en la cita. La original se lee así: "Tenemos que enfrentarnos al hecho de que la investigación del Nuevo Testamento durante, digamos, los últimos treinta o cuarenta años ha llevado a una cantidad cada vez mayor de escriturarios acreditados del Nuevo Testamento a la conclusión de que ciertamente Jesús personalmente puede no haber reivindicado algunos de los títulos cristológicos que los Evangelios le atribuyen, ni siquiera el propósito funcional de 'Cristo', y nunca se creyó Dios" (Bulletin of the John Rylands Library 50,2:251). Es decir, afirma el autor (G.H.Boobyer) aquí que no sólo Jesús no se creyó Dios, sino que tampoco se proclamaba ser el Cristo. ¿Aceptamos la totalidad de esta afirmación, aunque dicho por un "escriturario"? No es ético citar únicamente la parte que nos interesa, y omitir la parte que haría caer por tierra toda nuestro argumento. Demuestra mayor deseo de convencer de una posición ya fija que integridad intelectual, lo que es lamentable en una publicación de esta índole.

La cita sigue hablando del hecho que los creyentes primitivos "asignaban" títulos a Jesús. Es decir, en la opinión de este escritor, Jesús no pretendía ser ni Mesías, Cristo, Señor, o Dios; todos eran títulos impuestos por sus discípulos, ¡y ninguno es correcto! ¿Es así? ¿Debemos aceptar este tipo de opinión para apoyar la creencia de que no era Dios?

 

El espíritu santo: la fuerza activa de Dios (pp.20-23) - primera parte.

¿Cómo puede el espíritu santo "compararse con la electricidad"? ¿En qué sentido? Si intentamos llevar este paralelo a su conclusión lógica, encontramos que "una fuerza como la electricidad" habla, siente, piensa, decide, recibe y da, da gloria... ¿es posible que una fuerza haga estas cosas?

El Salmo 143:10 nos dice "tu espíritu es bueno". Ya notamos la conclusión sacada en la publicación (p.17) sobre la declaración de Jesús de que "sólo uno es bueno: Dios" (Mc.10.18). Por lo tanto, ¿es el espíritu santo Dios?

Está claro que el espíritu santo puede llegar a todo lugar, porque es Dios mismo. El Salmo 139 pone un paralelo entre el espíritu santo y el rostro de Dios, un sinónimo bíblico para su presencia, y dice que es imposible llegar a un lugar donde El no esté. La Biblia habla de un Dios que está en todo lugar (1R.8.27; Is.66.1; Jer.23.23-24; Hech.17.27-28; Mat.18.20; 28.20). ¿Cómo es posible? En la persona de su espíritu santo.

Si pretendemos que el espíritu santo llegue a lugares donde Jehová no está, surgen todo tipo de preguntas, a las cuales no existen respuestas. ¿Cómo controla Jehová esta fuerza? ¿Emana de su cuerpo espiritual? ¿Es infinito? ¿Siempre ha existido con Dios?

Es verdad que el espíritu santo da al creyente poder, pero es otra cosa por completo decir que es el poder de Dios. La cita de Jueces 14.6, que comenta que el espíritu santo invadió Sansón, ¡ni menciona poder! La publicación se vale de una traducción inglesa que sí habla del poder de Dios, pero cabe destacar que es una paráfrasis, y que está claro que el hebreo original no incluye ningún término para "poder", sino dice sencillamente que fue el espíritu de Jehová que entró en él, como bien nos traduce la Traducción del Nuevo Mundo.

Otro texto mencionado, Lucas 5.17, nos informa que el poder de Jehová Dios hacía que Jesús obrara curaciones, pero de nuevo la Biblia misma no saca un paralelo entre este poder y el espíritu santo, que no aparece en este versículo ni en el contexto inmediato; esta identificación únicamente se hace en la mente de los autores, pero no es justificada a base de estos textos.

Otros pasajes hablan explícitamente del poder del espíritu santo (Rom.15.13,19), así dejando claro que él tiene poder, no que es el poder de Dios. A Cristo también se le denomina el "poder de Dios" (1Co.1.24), pero de nuevo no puede argumentarse por ello que Jesús no fuera una persona. El espíritu santo sí dio poder a Jesús y los discípulos, conforme se nos dice aquí, pero la Escritura también enseña que es Jehová quien da poder al creyente (Is.40.29; Fil.4.13; 2Tim.4.17), e incluso que El es nuestro poder (Is.12.2; Sal.118.14).

 

El espíritu santo: la fuerza activa de Dios (pp.20-23) - segunda parte.

La personificación se usa a veces en las Escrituras, pero siempre y sólo en versículos sueltos y claros, acerca de cosas inconfundibles, como la muerte, el agua, o la sabiduría, a las cuales nadie atribuiría personalidad, y que reciben definiciones claramente abstractas en otros lugares de la Escritura (ver Rom.14.23; Stg.4.17; 1Jn.3.4 para pecado, por ejemplo). Sin embargo, las Escrituras consistentemente atribuyen personalidad al espíritu santo, en pasajes largos, y repartidos a través de la Escritura. Sencillamente no es verdad afirmar que "en general la Biblia se refiere al 'espíritu santo' de manera impersonal" (p.22).

Habiendo dicho que el espíritu santo es una fuerza, se nos recuerda que en 2 Corintios 6.6 se menciona entre una lista de cualidades. ¿Es, por lo tanto, una cualidad? ¿O una fuerza? Si se rechaza su personalidad, debe presentarse una única alternativa clara.

Llamar al espíritu santo de "fuego" no le resta personalidad: en otros pasajes Dios, un claro ser personal, es llamado de fuego (Heb.12.29; Dt.4.24; 9.3), y aparece como fuego (Ex.3.2-4). Y el hecho que podemos ser "bautizados en espíritu santo" tampoco implica que no sea persona: hemos sido bautizados en Cristo (Rom.6.3), y todos reconocemos que él es una persona.

Las personas pueden "llenarse" de espíritu santo, y Ef.5.18 exhorta a que nos llenemos "de espíritu". Sin embargo, en Ef.3.19, Pablo ora para que los creyentes sean llenos "de toda la plenitud de Dios" (traducción literal de KIT: TNM añade las palabras "que Dios da" sin corchetes y sin justificación del griego que dice plhrwqh~te ei)j pa~n to_ plh&rwma tou~ qeou~, plerozete eis pan to pleroma tou zeou [ver también 4.10; Col.2.9,10]). El uso de este lenguaje no comprueba que Jehová y Jesús no fuesen personas! Debemos decir lo mismo del espíritu santo.

También cabe destacar que no existen otros espíritus impersonales en las Escrituras: los ángeles, los demonios, hasta Dios mismo son espíritus y claramente seres personales. Todos los demás espíritus son seres personales. ¿No es razonable, por lo tanto, concluir que el espíritu santo también lo es? Algunos pasajes contrastan el espíritu santo con estos otros espíritus personales (ver Mc.3.22-30; Mat.12.32; 1Tim.4.1; 1Jn.3.24-4.6 [en estos dos últimos pasajes, "expresión inspirada" traduce el griego para espíritu, "pneuma", y debe traducirse así; ver KIT]).

Si se nos pregunta cómo podemos tener una persona viviendo en nosotros, Juan 14.23 nos indica que Jesús y el Padre vendrán al creyente y harán su morada con él. Múltiples pasajes nos hablan de que Cristo vive "en" los creyentes (Jn.17.3; Col.1.27; griego e)n, en; "unión con" no viene en el griego). Jesús incluso afirmó que el Padre estaba "en" él (Jn.14.10; "unión con" tampoco figura en el griego aquí). Mc.9.17 nos cuenta que en niño "tenía" un espíritu inmundo, es decir, este espíritu estaba de alguna forma viviendo en su vida. No debemos extrañarnos, por lo tanto, que es posible que el espíritu santo viva en el creyente, y que sea un ser personal.

El pasaje de Mateo 28.19 nos da el nombre del espíritu santo, como el nombre de dos otros seres personales. "Nombre" en las Escrituras nunca se usa para algo impersonal, y sacar un ejemplo moderno como "en nombre de la ley" es un anacronismo que no arroja luz alguna sobre el significado de "nombre" en la Biblia. De las 230 veces que se usa o!noma, onoma, el término griego para "nombre" en las Escrituras Cristianas Griegas, con la excepción de cuatro ciudades (ver Mc.14.32; Luc.1.26; 24.13; Rev.3.12) se refiere exclusivamente a personas. Su uso en la versión LXX para denotar poder o autoridad siempre es el poder o autoridad de una persona. En realidad, esta cita de Mat.28.19 es bastante claro, visto que habla de un solo nombre, pero dado a tres figuras, colocando así juntos el Padre, el Hijo (ambos personas sin duda alguna), y el espíritu santo, y aplicándoles un mismo nombre. ¿Es razonable afirmar que dos fuesen personas y el otro no?

 

El espíritu santo: la fuerza activa de Dios (pp.20-23) - tercera parte.

Incluso la gramática griega alude a la personalidad del espíritu santo. Al hablar del espíritu santo, Juan normalmente sigue las reglas del griego y usa un pronombre neutro (e0kei/no, ekeino, o au)to&, auto) cuando habla del pneu~ma, pneuma, o espíritu, que es un sustantivo neutro (p.ej. Jn.14.17). Cuando habla del para&klhtoj, parakletos, un sustantivo masculino, usa el pronombre neutro e0kei/noj, ekeinos, o au)to&j, autos (Jn.16.7). En Jn.14.26; 15.26, al usar los dos sustantivos juntos, usa el pronombre masculino. Sin embargo, en Jn.16.13,14, cuando únicamente usa pneu~ma, pneuma, el sustantivo neutro, pasa por alto las reglas de la gramática y coloca el pronombre masculino e0kei/noj, ekeinos. Así demuestra que consideraba el espíritu santo un "alguien" más que un "algo".

Juan 14-16 habla de una forma continua y consistente de la personalidad del espíritu, siendo él que enseña, consuela, ayuda, oye, habla, recibe, declara, glorifica, entre las otras referencias donde ayuda, clama, ama, tiene opinión y voluntad. ¿Son consistentes estas afirmaciones con una mera fuerza impersonal? El espíritu santo es llamado de "otro ayudante", usando la palabra para&klhtoj, parakletos, que significa "abogado, el que viene al lado para ayudar". Únicamente se usa de personas en el griego, y nunca de cosas inanimadas (ver 1Jn.2.1, usado de Jesucristo). El hecho de llamarlo el "otro" ayudante (en griego a!lloj, allos", otro del mismo tipo, y no e3teroj, heteros, otro distinto) sugiere que sería otro como Jesús, es decir, una persona.

Este ser personal se revela como Dios mismo en unos pasajes trascendentales. En 2Cor.3.17,18 Pablo nos dice sencillamente que "Jehová es el Espíritu"; es este mismo espíritu que habló con Felipe, por ejemplo, en Hech.8.29. ¿¿Qué de más claro? En Hech.5.3,4,9 Ananías y Safira trataron con engaño al espíritu santo, es decir, a Dios (según Pedro), al mismo espíritu de Jehová. En Hech.28.25-27 Pablo aplica al espíritu santo palabras habladas por Jehová (ver Is.6.9,10), identificándole con el mismo Jehová. La obra de la creación, acto de Jehová, se atribuye al "espíritu de Dios" en Job 33.4 (ver también 26.13 y Sal.33.6).

Volviendo a ver pasajes citadas de otras obras, de nuevo hay que señalar que no cuentan la historia completa. Decir que "el Antiguo Testamento no contiene indicio claro de una Tercera Persona" no equivale a afirmar que no existe, sino que no se ve de forma explícita, ni que no fuera desarrollado en las Escrituras Griegas Cristianas. Fortman es un liberal, e incluso él reconoce que es sólo "por lo general" que vemos que el espíritu santo se presenta como una fuerza; incluso él reconoce los otros lugares que destacan su personalidad. Lo mismo se puede decir de las citas de la "New Catholic Encyclopedia" y "A Catholic Dictionary", ya que ambos hablan de la personalidad del espíritu santo, aunque admiten que "la mayoría de los textos", o "en general" se ve al espíritu como una fuerza.

En la "Encyclopedia de la Biblia", Vol.III, p.192, leemos que "no hay en el N[uevo] T[estamento] un cambio, sino una ampliación y profundización del concepto del A[ntiguo] T[estamento], para llegar a la plena revelación de la doctrina sobre el E[spíritu] S[anto]. [...] En una serie de fórmulas trinitarias precisas se incluye la distinta personalidad del Espíritu Santo, en sus relaciones con el Padre y con Jesucristo."

 

¿Qué hay de los textos que se usan para probar la Trinidad? (pp.24-29) - primera parte.

"El testimonio bíblico e histórico no apoya la Trinidad" (p.23). ¿Según quién? Afirmaciones de este tipo ofrecen una opinión como si fuese la única verdad. Ya vimos que no es el caso. Concordamos plenamente que textos de la Biblia deben "entenderse teniendo como contexto lo que toda la Biblia enseña consecuentemente". Pediríamos que siempre se mire el contexto de toda cita usada para "probar" cualquier doctrina, porque sólo así se puede ver el pensamiento del escritor, y no el nuestro.

Se cita de una enciclopedia católica mencionando unos textos usados como "pruebas" de la Trinidad. Al comentar esta cita, se pregunta si el hecho de mencionar juntos a tres "personas" (¿es, por lo tanto, el espíritu santo una persona?) las hace iguales en sustancia, poder, y eternidad. Por supuesto que no nos obliga a pensarlo, ¡sin embargo sí sería muy extraño mencionar de una tirada al Dios Todopoderoso, un ángel creado, y una fuerza impersonal! Al juntar los nombres de "Abrahán, Isaac y Jacob", o "Pedro, Santiago, y Juan", o incluso "Pepe, Pancho y Antonio", es evidente que cada uno es una persona, igual en todos los sentidos a los otros dos. Los tres son patriarcas, o apóstoles, o personas. ¿No será así también con una referencia paralela al Padre, al Hijo y al espíritu santo?

Comentando estos y otros textos parecidos, La Enciclopedia de la Biblia, vol.IV, p.1101 dice que "precisamente el modo no directo, sino como alusiones, con que se nos presenta en el N[uevo] T[estamento] la doctrina de la S[antísima] T[rinidad], la supone ya conocida y familiar entre los cristianos antes de que fuese escrita en los evangelios y cartas apostólicas". Estos textos no sólo nos muestran la Trinidad, sino indican la fe trinitaria de los primeros creyentes, para quienes estos textos no necesitaban aclaración alguna.

Al citar de la obra de McClintock y Strong, nuevamente se cita fuera de contexto. En la obra original sí se admite que estos textos no pueden ser usados para "probar" la Trinidad, pero luego añade inmediatamente después que esto puede ser comprobado a través de "una segunda clase de textos" (10:552), a saber, algunos de los textos que hablan individualmente de la divinidad del Señor Jesucristo y del espíritu santo.

La publicación sigue citando de esta obra al referirse a 2Cor.13.13. Sin embargo de nuevo omite parte de la frase que luce así: "podemos inferir, mediante el paralelismo entre el tercer miembro del pasaje con los dos anteriores, la personalidadNo podríamos deducir con razón que tuvieran igual autoridad ni la misma naturaleza" (10:552). del Espíritu Santo.

El que el espíritu santo descendió sobre Jesús en el momento de su bautismo no "muestra que Jesús no tuvo el espíritu hasta ese momento" (p.23). Juan el bautizante estaba "lleno de espíritu santo hasta desde la matriz de su madre" (Luc.1.15). ¿Es razonable concluir que Jesús no tuviera espíritu durante sus primeros 30 años, y que pudiera haber vivido una vida sin pecado durante todo este tiempo sin la ayuda del espíritu de Dios? Su bautismo marcó el inicio de su ministerio público, pero no nos dice nada acerca de su vida antes de este momento. Los discípulos también fueron llenos de espíritu en repetidas ocasiones, y el que el espíritu viniera sobre ellos en un momento no niega la realidad de su experiencia anterior del espíritu (ver, por ejemplo, Hech. 2.4; 4.31; 9.17; 13.9). Es verdad que Juan Calvino enseñó que Juan 10.30 no debe ser usado para "probar" la Trinidad. Sin embargo, ¡sí lo enseñó con otros textos!

 

¿Qué hay de los textos que se usan para probar la Trinidad? (pp.23-29) - segunda parte.

Al pretender ser "Hijo de Dios", Jesús, al igual que los propios judíos, entendió por esto que "estaba haciéndose igual a Dios". Es decir, él y ellos entendieron que "Hijo de Dios" era una pretensión de compartir la mismísima naturaleza de Jehová, y no una declaración de "parentesco".

La interpretación de las palabras de Jesús en Juan 5.19, que sólo podía hacer "lo que ve hacer al Padre" es importante. Lejos de ser una negación de su divinidad, es lo contrario. Si afirma que sólo puede hacer lo que hace Dios, es que él, también, es Dios. No puede actuar de otra manera al no ser como Dios.

Luego, Filipenses 2.6 se reproduce en una variedad de traducciones, que se denominan "versiones más exactas". ¿Quién es calificado para evaluarlas de esta manera, y descartar otras como "menos exactas"? Lo absurdo es que, si fuesen todas "más exactas", se supone que dirían la misma cosa, lo que no hacen. Se ha escogido un número pequeño de traducciones que apoyan la idea que se quiere transmitir, dejando a un lado las muchísimas más versiones que no la apoyan. ¿Es esto honesto? ¿Demuestra objetividad? Aun así, todas afirman que Jesús "era de naturaleza divina", "siempre tuvo la naturaleza de Dios", o palabras parecidas. ¿Qué puede haber más claro?

Se cita el libro de Ralph Martin como apoyo para esta posición. Sin embargo, de nuevo vemos que la posición del autor, cuando se considera su obra completa y no meramente una cita fuera de contexto, es contraria a la de la publicación que supuestamente apoya. Este autor nos dice que "existiendo en forma de Dios recuerda la existencia pre-temporal de nuestro Señor como la Segunda Persona de la Trinidad" (p.108). En otra obra Martin asevera que por "igualdad con Dios" no debe entenderse la igualdad sustancial, ya que Jesús claramente poseía ésta por virtud de ser la segunda persona de la Trinidad, sino de una igualdad independiente, es decir, de un dios "rival" a Jehová, deseando la adoración para si mismo (Carmen Christi, p.148-149).

El contexto nos aclara el asunto. Pablo llama a los creyentes a humillarse "teniendo a cada uno por superiores a los otros". Puesto que los creyentes de hecho eran iguales en todos los sentidos, está claro que esta humildad no involucra decir que otros fuesen mejores, o que nosotros fuéramos "inferiores", sino se trata de nuestra actitud hacia los que son nuestros iguales. Cae de su propio peso que ningún creyente es "superior" a otro. Esta actitud es la que se demostró a la perfección en Jesús, quien, siendo igual a Dios, no exigió los derechos de su posición, sino permitió que su Padre lo exaltara después de haberse humillado, al tomar la naturaleza de hombre, para así poder ganar nuestra salvación.

Pero el contexto no termina en el versículo 8, como nos haría creer la publicación (p.23), sino continúa en los versículos 9-11. Aquí el proceso de la exaltación de Jesús se lleva a su final culminante con la proclamación de su nombre "por encima de todo nombre". Se cita de Is.45.23, que habla de Jehová, aquí aplicada a Jesús como "Señor", la traducción al castellano del término griego kurio&j, kurios, que se usaba para denominar el nombre divino y que se aplica claramente a Jesús (p.ej. 1Cor.8.6). En humildad Jesús no reclamó para sí mismo los derechos de Dios que tenía, sino escogió venir como hombre para reconciliarnos con Dios, dependiendo de su Padre para exaltarlo de nuevo a la posición que según derecho era suya.

 

¿Qué hay de los textos que se usan para probar la Trinidad? (pp.23-29) - tercera parte.

La traducción de Juan 8.58 en la versión TNM como "yo he sido" no se comprende cuando se compara con los demás usos de la expresión griega e)gw_ ei)mi/, ego eimi, en Juan (4.26; 6.35,48,51; 8.12,24,28; 10.7,11,14; 11.25; 14.6; 15.1,5; 18.5,6,8) donde se traduce "yo soy". El perfecto ("he sido") no expresa la continuidad de la acción en el presente, como se ve en el uso normal en castellano (p.ej. "¿has comido?" "sí he comido", lo que indica una acción pasada y terminada); la existencia de Jesús es pasado, pero continuando hasta el presente, lo cual también se expresa perfectamente en expresiones temporales en castellano por el presente (p.ej. "¿desde cuándo vives aquí?" "vivo aquí desde la semana pasada").

La frase "yo soy" dicha por Jesús no sólo se vincularía con la declaración de Jehová en Ex.3.14 e)gw_ ei)mi/ o( w!n, ego eimi ho on, (traducción griega de las Escrituras Hebreas llamada septuaginta, o "LXX"), sino también con los muchos usos de "ego eimi" en el libro de Isaías (41.4; 43.10; 45.18; 46.4; 52.6; LXX). Como quiera que lo traduzcamos nosotros, no debemos perder de vista que los lectores de las Escrituras Griegas habrían hecho esta conexión entre las palabras de Jesús y las de Jehová en la versión LXX que usaban, ya que son las mismísimas.

La construcción contrasta el que "llegó a existir", es decir Abrahán, con el que "es" sencillamente. Jesús no está hablándoles de su edad, sino de su naturaleza, conforme vemos en todo el capítulo 8 de Juan. Esta construcción es una paralela exacta a la que se encuentra en Sal.90.2, aplicado a Jehová mismo. Allí leemos (LXX – es el Sal.89.2 en esta versión) "Pro_ tou~ o#rh genhqh~nai ... su_ ei]" (pro tou hore genezenai [...] su ei - "antes de existir los montes ... tú eres). En Juan 8.58 encontramos "pri\n 0Abraam gene/sqai e)gw_ ei)mi" (prin Abraham geneszai ego eimi - "antes de existir Abrahán, yo soy"). En ambos casos la construcción griega es idéntica: un infinitivo aoristo seguido por el presente indicativo del verbo ser. Ya que el lenguaje del Salmo indica la eternidad de Jehová, debería aplicarse la misma regla a la expresión idéntica en la boca de Jesús.

 

¿Qué hay de los textos que se usan para probar la Trinidad? (pp.23-29) - cuarta parte.

Al examinar el texto de Juan 1.1, la publicación cita numerosas traducciones con el deseo de apoyar su interpretación. Son pocas, y muy poco conocidas, mientras existen decenas que traducen este versículo por "y el Verbo era Dios". Cabe mencionar aquí también que una de las versiones citadas la "Improved Version" (es decir, "versión mejorada"), a base de la traducción de Archbishop Newcome, es una edición posterior a la publicada por el arzobispo Newcome, hecha por una secta unitaria, donde se ven cambiados no sólo este texto sino muchos otros. De allí la aclaración "With a corrected text", es decir, "con texto corregido". Citar el nombre de Archbishop Newcome parece dar apoyo, cuando la verdad es toda lo contrario: en su versión, Jn.1.1 se traducía "el Verbo era Dios".

"El que está 'con' otro no puede ser también ese otro" (p.26 y 27). Otra vez aquí se percibe la falta de entendimiento de la enseñanza trinitaria, que nunca dice que el Padre es el Hijo, pero sí que ambos son igualmente Dios. Es un argumento poco cohesivo decir que "por lo tanto" Jesús no puede ser Dios. El que Jesús está con Dios no contradice la cláusula precedente, sino más bien la completa.

Aun si se traduce como "un dios", no por ello deja Jesús de ser el único Dios verdadero. Jehová también se denomina "un Dios" (la diferencia entre mayúsculas y minúsculas no aparece en los manuscritos griegos) en Luc.20.38, entre otros. (Ver, por ejemplo Mr.12.27; Jn.8.54; Fil.2.13; Heb.11.16; en todos ellos Jehová es "un dios", pero no llega a ser "un dios cualquier" o "inferior"; nuevamente se omite decirnos parte de la evidencia del uso de un término, evidencia que no concuerda con la conclusión sacada.) El contraste entre "Dios ... un dios" sencillamente no existe en el texto griego (ver Jn.3.2; 13.3; Rom.1.21; 1Tes.1.9; Heb.9.14; 1Pe.4.10-11 donde aparece "zeós" con el artículo definido, y luego sin el artículo). Hay un paralelo exacto en Mr.15.39 donde Jesús es llamado "Hijo de Dios", sin artículo, pero refiriéndose al unigénito Hijo, no a cualquier otro.

Nuevamente encontramos una cita fuera de su contexto, diciendo lo opuesto de la conclusión final de su autor. Philip Harner, autor del artículo en "Journal of Biblical Literature" citado aquí, nunca concluiría que "el ló-gos puede asemejarse a un dios" (p.27). El artículo más bien explica que, si Juan hubiera querido dar la impresión que el Verbo era "un dios", habría escrito "o( logo&j h}n o( logo&j", ho logos een zeos" (literalmente "El Verbo era dios"), y así comunicaría perfectamente que era "un" dios" distinto del otro mencionado, o un ser divino de algún tipo. Sin embargo, no lo hizo, sino usó la construcción al revés, para dar la conclusión que el Verbo "no menos que ho zeos, tenía la naturaleza de zeos" (JBL92.1; 85,87).

John MacKenzie (p.27) también se cita fuera de su contexto. El sí dice que Jn.1.1 debe traducirse "la palabra era un ser divino", pero ¿qué es lo que se entiende por "ser divino"? En una misma página MacKenzie afirma que Yahweh también es un "ser divino personal", luego que Jesús es llamado "Dios" en Juan 20.28 y en Tito 2.13, y que el pasaje de Juan 1.1-18 expresa "una identidad entre Dios y Jesucristo" (p.317). ¿Qué es lo que piensa este autor entonces? No que Jesús fuera "un dios", algo menor que Jehová, sino que es plenamente un "ser divino", tal como lo es Jehová, es llamado de Dios, y identificado con Dios en el pasaje del cual Jn.1.1 es parte.

Comentando la conocida "regla de Colwell", es de notar que dicha regla admite el uso del artículo indefinido ("un", "una") delante de un sustantivo en la posición de complemento predicativo "solo cuando el contexto lo exige" (citado en p.28 de la publicación). Aquí encontramos la clave: sólo cuando el contexto lo exige. ¿Lo exige aquí? De manera alguna, dado que el contexto inmediato de Juan 1.1-18 claramente identifica Jesús con Dios (o( qeo&j, ho zeos en v.18) y afirma su existencia eterna ("en el principio, v.1; comparar Gén.1.1). Incluso el contexto de la Biblia entera enseña que sólo hay un Dios verdadero, y decir que Jesús fuera "un" dios lo colocaría como dios falso junto con todos los demás "dioses" falsos.

Afirmar que son "muchas" las traducciones "que insertan el artículo indefinido 'un' en Juan 1.1 y en otros lugares" es altamente engañoso, juntando así este texto con otros donde su uso sí es justificado. Son muy pocas las que lo hacen en Juan 1.1 (en efecto en la publicación sólo se cita a cinco que lo hacen: una es la TNM; otra "Emphatic Diaglott es publicado por Sociedad Watchtower; otra es una "revisión" unitaria; otro dice "un Dios" {con mayúscula}; y otra dice "un Dios" {también con mayúscula en el alemán original} o "Dios en género" {y no "de género divino, como aquí se dice}, es decir, plenamente Dios); luego son centenares los que lo traducen "Dios

 

¿Qué hay de los textos que se usan para probar la Trinidad? (pp.23-29) - quinta parte.

Llamar a Jesús "un dios" sí crea conflicto, puesto que la Biblia destaca claramente que sólo hay un Dios verdadero; los demás son dioses falsos. Es verdad que el diablo se llama "el dios de este sistema de cosas", pero en ningún sentido es el un dios verdadero (ver 1Cor.10.20); Gál.4.8 deja bien claro que el diablo no es por naturaleza "dios".

Los hombres tampoco son dioses, como se nos dice repetidas veces en las Escrituras, (ver, por ejemplo Is.31.3; Ez.28.2,9; 2Tes.2.4 ) donde "hombre" es contrastado con "Dios" (p.ej. Núm.23.19; Os.11.9; Jn.10.33; Hech.12.22; 1Cor.14.2). Salmo 82, al llamar a los jueces humanos de "dioses", lo hace con total ironía, sin por un momento pretender que fuesen dioses de verdad. Son meros hombres mortales (v.7), contrastado con el verdadero Juez y único Dios, Jehová (v.8).

Tampoco es correcto denominar a los ángeles "dioses", al no ser en el sentido que representan a Dios. Salmo.8.5 noMyhilo)v, elohim, en el hebreo, lo que generalmente significa "Dios" en las Escrituras, y nunca es usado para ángeles. En este Salmo que relata la creación del hombre, nos dice que el hombre fue creado algo menor que Dios, y nada más. habla de "los que tienen parecido a Dios", es decir los ángeles (ver p.28). Emplea la palabra

Además, la Biblia deja bien claro que no hay nadie parecido a Dios (por ejemplo Ex.8.10; 9.14; 15.11; 2Sam.7.22; Sal.86.8; Is.40.18,25; 44.7; 46.5; Miq.7.18 etc). Es, por lo tanto, incorrecto traducir Myhilo), elohim, como "los que tienen parecido a Dios" y decir que se refiere a ángeles. Ellos no son dioses. La Biblia nos informa que los demonios, espíritus impuros o ángeles caídos, no son dioses (1Cor.10.20); por lo tanto ni lo son los ángeles o espíritus que no cayeron con los demás (ver Jud.6).

El hecho de denominar a Jehová "Dios Todopoderoso" no significa que existen otros dioses menos poderosos - esto es politeísmo sencillo y puro, que la Biblia niega rotundamente diciendo que sólo hay un Dios; los demás, aunque se llamen "dioses", no lo son (1Cor.8.4-6; ver además Dt.32.21; 1Sam.12.21; Sal.96.5; Is.37.19; 41.23-24; Jer.2.11; 5.7; 16.20).

Luego encontramos una nueva cita de "Bulletin of the John Rylands Library", una publicación más bien liberal. Se cita la opinión de Karl Rahner acerca del uso de "theos" para designar a Jesús, diciendo que no se puede identificarle con o( qeo&j, ho zeos , es decir el Dios Supremo. Sin embargo se omite decirnos que el autor luego especifica que "theos" es usado de Jesús en Romanos 9.5; Juan 1.1,18; 20.28; 1Juan 5.20 y Tito 2.13 (p.253). La TNM traduce Rom.9.5 y Tit.2.13 de una manera para que no se aplique a Jesús, y niega que 1Jn.5.20 se aplicara a él. En estos textos Jesús sería llamado "el Dios que está sobre todos", "nuestro gran Dios y Salvador", y "el verdadero Dios y vida eterna". No se explica cómo alguien puede reconocer que Jesús es este Dios, pero que no es o( qeo&j, ho zeos, el Dios Supremo.

 

¿Qué hay de los textos que se usan para probar la Trinidad? (pp.23-29) - sexta parte.

El texto de Juan 20.28, cuando Tomás se dirige a Jesús y le dice "mi Señor y mi Dios", no puede comprenderse al no ser que Jesús fuese el único Dios verdadero, por lo menos en la mente de Tomás. Ningún judío dirigiría tales palabras a otro, especialmente juntando "Dios" y "Señor" en la misma frase; sería pura blasfemia. Únicamente Jehová es el Dios de los judíos (ver Sal.35.23; Rev.4.11). Hasta "Ayuda para entender la Biblia" nos dice que cuando un hebreo "dice mi Dios, se refiere a Jehová" (p.850). Tomás había llegado a la conclusión que Jesús era el propio Jehová.

Por supuesto que Jesús había enseñado que Jehová es el único Dios verdadero. Esta afirmación de Tomás no puede contradecir la enseñanza de Jesús, lo que nos deja con la única opción de admitir que Jesús es este mismo Dios verdadero. Al no ser así, Tomás estaba dirigiéndose a un dios falso, y Jesús debería haberle reprochado sus palabras, tal como lo hicieron Pablo y Bernabé (Hech.14.11-15) y Pedro (Hech.10.26). ¿Por qué permite Jesús que le llamara "mi Señor y mi Dios" si no fuera así?

El que en Juan 20.31 Jesús es llamado "Hijo de Dios" no es contradictoria, sencillamente por el significado de "Hijo" aplicado a Jesús. No tiene sentido aseverar que "se quiso decir 'Hijo' en un sentido literal, como cuando se habla de un padre natural y su hijo", ya que un hijo "literal" tiene madre, y su padre también nació y tuvo principio, como ya vimos. Decir que era "Hijo de Dios" es afirmar su plena Deidad, y así lo entendieron los judíos de su tiempo (ver Jn.10.33,39

 

¿Qué hay de los textos que se usan para probar la Trinidad? (pp.23-29) - séptima parte.

La verdad es que la Biblia está impregnada de la enseñanza de un Dios único, revelado en el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. La Biblia no es un libro de teología sistemática, pero sí contiene esta verdad. Página tras página revela la experiencia de los creyentes de este Dios. A parte de unos textos claros donde se encuentra "formularios trinitarios" usados por los primeros creyentes (Mat.28.19; 2Cor.13.14) y la actividad de cada uno en dar dones a la Iglesia (1Cor.12.4-6), encontramos muchos otros textos importantes. Ofrecería los siguientes, no como "pruebas" de la Trinidad, pero como indicio de la fe trinitaria de sus autores, que toman esta revelación de Dios por sentado, sin ni siquiera intentar explicarlo. Hablan de la actividad de Dios, la obra del Padre, del Hijo, y del Espíritu en nuestra salvación, y relacionan la función de cada uno de ellos entre sí. Por sí solo ninguno constituye una "prueba", pero tomados juntos sí dan muestra de que la Biblia contiene esta enseñanza:

Mat.3.16-17; 10.20 (comparar Mc.13.11; Luc.12.12; 21.15); Mc.1.10-11; Luc.1.35; 3.21-22; 4.1-12; Jn.4.10-26; 7.37-39; 14.16-17,23,26; 15.26; 16.7,14-15; 20.21-22; Hech.1.4-5,7-8; 2.23,38-39; 5.3,4,9,30-32; 7.55-56; 10.44-48; 11.15-18; 15.8-11; 20.28; 28.25-31; Rom.1.1-4; 5.5-10; 8.2-4,9-11,14-17; 1Cor.6.11; 12.11-12,18; 2Cor.1.19-22; 3.6-8,14-18; Gál.3.8-14; 4.4-7; Ef.1.3-14,15-17; 2.18,21-22; 3.14-19; 4.4-6,29-32; 5.18-20; Fil.3.3; 1Tes.1.3-6; 2Tes.2.13-14; Ti.3.4-6; Heb.2.3-4; 6.4-6; 9.4; 10.28-31; 1Ped.1.2; 1Jn.3.21-24; 4.13-14; Jud.20-21; Rev.2.18,27-29

Los primeros creyentes, según el testimonio de la Biblia y de los Padres de la Iglesia, conocieron a Dios como Padre, Hijo, y Espíritu Santo. El que no llegasen a formular esta fe en palabras específicas, y definirla, hasta el siglo IV, no implica que no formara parte de su fe hasta este momento. Cristo prometió edificar su Iglesia (Mat.16.18), y fue el esfuerzo de esta Iglesia, guiada por Cristo, que los llevó a la formulación clara de la Trinidad. Rechazarla es negar esta obra de Cristo en su Iglesia, y esta fe transmitida "una vez por todas" a los santos (Jud.3-4).

 

Adore a Dios según sus condiciones (pp.30-31).

Está claro que debemos hacer esto si queremos gozar de su aprobación. Debemos rechazar la adoración a los ídolos, el levantar a María como "Mediadora", y cualquier otra práctica que no glorifique a Jehová. La vida eterna es conocer a Dios, tener esta relación personal e íntima con él. Pablo expresa este pensamiento en Fil.3.8, diciendo que lo que tiene el valor más alto para él es el conocerle a Jesús, su Señor. ¿Cómo puede Pablo decir esto, si no fuera porque consideraba a Jesús como Dios? Este razonamiento se confirma en el contexto de esta cita, donde Pablo dice que tiene su "jactancia en Cristo Jesús", cuando es él mismo que cita de los profetas en 2Cor.10.17: "Pero el que se jacte, jáctese en Jehová".

¿Cómo quiere Dios que se le adore? Claramente nos dice que desea que "todos honran al Hijo así como honran al Padre" (Jn.5.23). El Padre desea que demos honremos a su Hijo de la mismísima manera que le honramos a Él. Que así se hace en el cielo se hace patente en Rev.5.11-14 donde vemos al Cordero siendo alabado en la misma manera y con las mismas palabras que Jehová Dios. Si Dios quiere que su voluntad se efectúe en la tierra como en el cielo, ¿no deberíamos juntarnos a esta alabanza celestial al Cordero?

La doctrina de la Trinidad no confunde si se acepta la revelación bíblica de quién es Cristo. Más bien confunde intentar explicar cómo puede ser que él es el creador y sustentador del universo entero, tiene todo poder, un nombre por encima de todo otro nombre, es Dios fuerte, Señor, Juez, es llamado "mi Dios y mi Señor" por discípulos suyos, se le aplican citas de las Escrituras Hebreas hablando de Jehová, ¡y que no fuera Dios! ¿No es más difícil? ¿No substrae de la unicidad de Dios afirmar que Jesús fuera un dios "pequeño"? Quizás es un desafío para nuestras mentes entender plenamente lo que significa que Jesucristo fuera el Hijo de Dios. Sin embargo, requiere un verdadero acto enorme de acrobática bíblica y mental para cuadrar la descripción de Jesús en las Escrituras y el hecho que sólo hay un Dios verdadero con la afirmación que él no fuera Dios.

La doctrina de la Trinidad, es decir que sólo hay un Dios pero que este ser único se ha revelado bajo tres facetas, es la única "solución" a las afirmaciones claras de la Biblia sobre la personalidad y deidad del Hijo y del espíritu santo. No se debe rechazar esta doctrina a base de su poca "racionalidad", como si nuestra capacidad de entender una enseñanza fijara su grado de verdad. Más bien, nos corresponde primero ver lo que la Biblia dice sobre las figuras de Jesucristo y el espíritu santo, y luego ver cómo mejor aplicar estas verdades a nuestro entendimiento de quien es Dios. Es erróneo buscar a explicar la revelación bíblica habiendo ya rechazado la doctrina de la Trinidad como algo confuso e imposible. Con una mente abierta, y aceptando la revelación bíblica sobre la naturaleza de Jesús como Hijo de Dios y la del espíritu santo, aunque no entendamos completamente cómo puede ser, sí llegaremos a la conclusión que son plenamente Dios.

 

Adore a Dios según sus condiciones (pp.30-31) - segunda parte.

En la publicación de nuevo se cita a Hans Küng fuera de contexto. Su cita está expresando comprensión de la actitud de los musulmanes hacia la Trinidad, y añade que son igualmente escandalizados por la afirmación de las Escrituras que Jesús era el Hijo de Dios.

Tampoco es verdad afirmar que "el creer en la Trinidad llevó a la veneración de María con la 'Madre de Dios'". El título "Madre de Dios" le fue dado para intentar proteger la identidad de su hijo, plenamente hombre, como Dios, y preservar la devoción de Cristo como tal. Ella fue llamada de "qeotoko&j", zeotokos, o "portadora de Dios", precisamente para especificar la naturaleza de su Hijo, y no para exaltarla. El proceso por lo cual se llegó a idolatrarla empezó bien más tarde después de la formulación de la fe trinitaria, y nada tiene que ver con ésta.

Al acusar a los cristianos de estar involucrados en guerras, o persecuciones, se confunde la cuestión. Muchos tienen doctrina correcta, (¡o falsa!), pero no por ello son creyentes verdaderos. La doctrina correcta no hace a una persona un creyente, sino el obedecerlo a Dios. Muchos "trinitarios" son pecadores impenitentes, y la actividad de personas no regeneradas no nos permite ni rechazar ni aceptar sus doctrinas. Los musulmanes creen que Dios es uno, y que la Trinidad es una blasfemia, sin embargo también se involucran en guerras; ¿deberíamos, por lo tanto, rechazar esta posición como falsa? De la misma manera, hay muchísimas personas "buenas", pero no aceptamos su fe como la verdadera. Gandhi rechazó la guerra, pero adoraba a muchos dioses. ¿Aceptamos su fe porque era pacifista? No; la doctrina debe evaluarse con la revelación bíblica, y no con la actividad de sus proponentes.

De nuevo se ha confundido la "Cristiandad" con el "Cristianismo". Muchos en los países "cristianos" han negado su fe, mientras guardan una cultura "cristiana". Hay grandes tradiciones "cristianas" que rechazan los fundamentes del verdadero cristianismo, y muchísimos que, aun llamándose "cristianos", abiertamente rechazan lo más básico de la fe cristiana. Sin embargo, esto no nos autoriza a concluir que una parte de la doctrina que subyace esta "cristiandad" no fuera correcta. Al criticar la práctica hipócrita de los judíos, Jesús no rechazó su doctrina sobre la naturaleza de Dios, sencillamente porque el uno no tiene nada que ver con el otro. Tampoco se debe actuar así con la Trinidad. Hacerlo, conectando el comportamiento de "cristianos" con la exactitud de sus creencias, es oscurecer la cuestión y abrirse al engaño.

La doctrina de la Trinidad no contradice "lo que creyeron y enseñaron los profetas, Jesús, los apóstoles y los cristianos primitivos" (p.31). Más bien, concuerda perfectamente con la afirmación de Jehová que "yo soy el Divino y no hay otro Dios". Es imposible aceptar este monoteísmo clarísimo y la divinidad de Jesús expuesta tan nítidamente en las Escrituras sin llegar a identificarle plenamente con Jehová mismo, ¡lo que nos lleva a su vez a la Trinidad! ¡Adoremos a Dios según sus condiciones!

 

Conclusión.

Esperamos que lo dicho aquí sea suficiente para resolver las dudas de todos los que desean adquirir un conocimiento exacto de los caminos de Jehová Dios. Instamos al lector que medite en estas cosas, pidiendo la guía del espíritu santo al hacerlo, y que examine la Palabra de Dios para comprobar la veracidad de las afirmaciones.

Invitamos comentarios de todo lector interesado en acercarse más a la verdad de la revelación divina, o que pueda aportar correcciones al material aquí expuesto. Es nuestro deseo representar fielmente el espíritu y la letra de todas las citas que se han incluido, pero si no fuera así, aceptaremos con gusto correcciones.

Finalmente, pedimos a todo hombre honesto que considere atentamente lo que ha leído aquí, y que saque sus propias conclusiones. No debemos dejarnos llevar por opiniones de hombres, sino ser conducido por la voz de Dios. Lo que se ha presentado aquí muestra un esfuerzo deliberado por hacer creer una posición teológica, usando métodos muy dudosos, es decir citaciones parciales y engañosas. ¿Hasta qué punto podemos fiarnos de personas que, mientras afirman hablar en nombre de Jehová Dios, se ven obligados a recurrir a tales prácticas para apoyar su posición? Que el lector decida, y actúe según su propia conciencia le guíe.


 

No te dejes influenciar por doctrinas falsas, antes bien aprende como responder a aquellos que van de puerta como los Testigos de Jehova , en la Apologetica es necesario tener abundante material ya que son muchas los retos que recibimos de las sectas visita www.defiendetufe.com y pide ya el material que te ayudara a dar respuestas católicas contundentes cuando alguien te aborde y te quiera confundir.

 

Dios te siga bendiciendo en abundancia.

 

Respuestas Catolicas Inmediatas - Martin Zavala 
 Mi Juicio Ante Dios - Gloria Polo
 
   
   

 


Si eres católico, no olvides que como cristianos que somos, debemos de buscar como renovar nuestra vida en Cristo(Jn 15,1-7) e impulsar nuestro apostolado para traer a mucha gente a los pies de Jesucristo(Mt 28,18-20) y no dejar esa labor a las sectas o iglesias protestantes que no poseen la plenitud de los medios de salvación.

Si eres evangélico, mormón o testigo de Jehová te invito a que conozcas en serio lo que es la fe cristiana(Ef 4,13), la Biblia(2 Tes 2,15) y la Iglesia de Cristo(Ef 5,25). Estudia la historia del cristianismo y ora para que Dios siga actuando en tu vida. Dios te ama y espera en el redil de plenitud que ha dejado: La Iglesia católica(Mt 16,18).

Yo simplemente deseo cumplir la voluntad de Dios en plenitud.(Mt 7,21-23) ¿Y usted...?


Recuerda que debes de luchar por conocer, vivir, predicar, celebrar y defender tu fe para ser un auténtico cristiano.


 

 

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