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Entrevista al ex-arzobispo anglicano de Londres
En la Iglesia Católica está la verdad,
sin subjetivismos.
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Graham Leonard participó en Madrid en el congreso de
conversos. Monseñor Graham Leonard es un hombre
extraordinariamente afable e inteligente. Los años no
han logrado apagar el brillo de sus ojos. Responde a las
preguntas con sinceridad, dejando claro que su
conversión del anglicanismo –donde había llegado a
ocupar el cargo de obispo de Londres– al catolicismo no
se debió sólo a la cuestión de la ordenación sacerdotal
femenina, sino a un largo proceso que culminó en el
ingreso en la Iglesia católica, en el cual la ordenación
de las mujeres fue la gota que desbordó el vaso y le
convenció de que la Católica era la Iglesia verdadera. |
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La Fe no puede ser privada o subjetiva |
—¿Cuál es el
origen de su conversión?
—Mi conversión al catolicismo viene de muy lejos, no fue de repente.
Desde hace muchos años experimenté una gran preocupación ante los
acontecimientos de la que era mi Iglesia, la Iglesia anglicana.
Siempre he pensado que la fe es un don de Dios y que no es fruto de
los descubrimientos individuales que cada uno pueda hacer. Como
miembro de la Iglesia anglicana me preocupaba mucho el que en ella
se dieran cada vez más importancia a las interpretaciones privadas,
individuales, de la fe. Unas interpretaciones que dependían de la
situación, del ambiente, de lo que la Iglesia tuviera a bien decidir
y opinar en cualquier momento. |
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Desde el mismo siglo XVI |
—Este
deslizamiento al subjetivismo, al relativismo, ¿lo percibió usted
sólo en los últimos años o llegó a darse cuenta de que estaba en la
raíz del nacimiento de la Iglesia anglicana?
—En realidad, ha sido siempre así desde la Reforma del siglo XVI. En
aquella época, en la que nace la Iglesia anglicana, la fe se expresó
como un intento de responder a la situación política creada por
Enrique VIII. El profesor Powicke lo dijo con claridad de esta
manera: "Lo que se puede decir definitivamente de la Reforma en
Inglaterra es que ésta fue un Acto de Estado". La Iglesia en
Inglaterra se encontró a la merced y teniendo que someterse a los
objetivos políticos de la monarquía Tudor. Para ello dejó de ser la
Iglesia católica en Inglaterra para pasar a ser la Iglesia de
Inglaterra.
"Ojala muchos evangélico aceptaran esa realidad de
que cada quien interpreta a su modo la Biblia. Sin duda que es el
precio a pagar por no pertenecer a la Iglesia que dejo Jesucristo". |
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Una autonomía de cada iglesia en la Fe inadmisible |
Proceso repetido
—¿Sucedió esto más veces?
—En realidad, este proceso de adaptación de la fe a las necesidades
del momento se ha ido repitiendo desde entonces. El contenido
doctrinal de la fe dependió durante muchos años de la interpretación
de los formularios hechos por los juristas. En los últimos años ha
dependido del Sínodo General. Según la Conferencia de Lambeth –una
especie de Sínodo de todas las Iglesia anglicanas del mundo–, cada
Iglesia en cada país es libre de determinar cómo entender su fe.
Cuando me di cuenta de todo esto comprendí también que ya no podía
seguir ejerciendo mi ministerio sacerdotal en estas condiciones. |
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El matrimonio femenino |
—¿Fue
decisivo el hecho de que la Iglesia de Inglaterra aceptara el
sacerdocio femenino?
—Aquello fue el detonante, porque representó el establecimiento de
una nueva comunión, según la cual se requiere como necesario creer
en algo que antes la Iglesia nunca ha requerido como materia de fe.
Fue un paso más dentro de ese proceso de subjetivismo, según el cual
cada uno es libre de creer lo que quiera. Ya había pasado con la fe
en la resurrección. |
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Su familia |
—Usted está
casado, como suele suceder entre el clero anglicano. ¿Cómo acogió su
esposa la decisión de su conversión, que le suponía renunciar a una
vida holgada como obispo de Londres y pasar a una situación
incierta?
—Ella hubiera querido hacerse católica antes que yo, pero no me lo
había querido decir nunca, para no presionarme debido a mi
responsabilidad dentro del anglicanismo. Ella, como yo, ha sido muy
feliz desde que entramos en el catolicismo.
—¿Cómo acogieron la decisión sus hijos?
—Tenemos dos hijos y cinco nietos. Aceptaron nuestra decisión y la
respetaron, pero decidieron seguir siendo anglicanos. |
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Sus actividades en la Iglesia Católica |
Bien acogido
—¿Se
han sentido acogidos en la Iglesia Católica?
—Muy bien, sin reserva alguna.
—¿Están contentos los sacerdotes
anglicanos que, como usted, se han hecho católicos?
—Sí, sin duda. No conozco ninguno que no esté contento.
—¿En que trabajan, después de su
conversión?
—En lo mismo que cualquier otro sacerdote católico: en las
parroquias, como capellanes de universidades, en hospitales, como
profesores. Por ejemplo, uno de ellos, que había sido sacerdote de
la diócesis de Londres cuando yo era su obispo, es ahora vicario
general de la diócesis católica de Westminster. En mi caso concreto,
el nombramiento que he recibido de prelado honorífico de Su Santidad
ha sido visto por los ex-anglicanos como una aprobación del Santo
Padre, una bienvenida que ya habíamos recibido localmente. En mi
ministerio, me he concentrado en dar retiros espirituales a los
clérigos diocesanos, por ejemplo a invitación del obispo de
Birmingham. Hace sólo unas semanas he terminado de dar un retiro a
los benedictinos de Inglaterra. |
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El Papa debe tener poder jurisdiccional de acuerdo con la
verdad de su misión |
—Algunos,
incluso en la Iglesia Católica, piden que el primado del Papa deje
de ser jurisdiccional y se convierta sólo en un primado honorífico.
¿Qué opina usted?
—Lo esencial de la primacía petrina no es el honor sino la
jurisdicción. Y eso porque se trata de defender la verdad, los
derechos de la verdad. El primado del Papa es esencial para la
Iglesia porque es de institución divina. Es esencial también para
alcanzar la unidad verdadera entre las Iglesias.
—¿Por qué?
—Porque la unidad, para que sea auténtica, sólo puede estar basada
en la verdad. Es responsabilidad del Papa asegurar esta unidad en la
verdad. |
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Estando seguros con Dios no hay que hacer concesiones |
Sin concesiones
—¿Cree que se deben hacer concesiones en el diálogo ecuménico para
alcanzar más fácilmente la unidad?
—No creo que se deba hablar de concesiones. La verdad no se descubre
entre negociaciones, sino con la obediencia.
—¿Cómo ve usted la crisis que padece la
Iglesia católica?
—Lo de la crisis de la Iglesia católica depende de dónde se mire,
pues en ella hay muchas cosas positivas, como los nuevos movimientos
y la revitalización que están haciendo en las parroquias.
Básicamente, como crisis hecha por los poderes del mal, lo que se
intenta es difundir el subjetivismo como método para arruinar y
destruir la autoridad divina. Yo confío totalmente y siempre en el
poder amoroso de Dios y en sus objetivos para la Humanidad. Confío
en Dios totalmente y porque creo en Dios creo en la Iglesia que Él
nos ha dado y por eso tengo esperanza. Es esta Iglesia la que debe
llevar a su cumplimiento los planes de Dios para la salvación del
hombre. |
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Alegría de sentirse seguro y libre de opiniones transitorias |
Una gran alegría
"Mi reacción
inicial al convertirme al Catolicismo fue de alivio, serenidad y
gratitud, junto con una gran alegría. Y el encontrarme redimido de
la tiranía de la teología subjetiva, y desatado de la subordinación
a las formas de pensar y actitudes de nuestros tiempos, no fue una
de las menores causas tampoco. Mi comprensión de la Fe Católica no
estaría desde entonces determinada por las opiniones en voga de
letrados, por las opiniones del mundo, poniendo al hombre siempre
como centro, o por las experiencias subjetivas de gentes devotas.
Ahora podría escuchar y aprender a obedecer la Fe como la proclama
la Iglesia Católica.
El ser aceptado en una nueva vida en Cristo, que es el don de la
gracia, trae consigo un gran gozo, al ser liberados de la tiranía de
estar subyugados a los quehaceres y raciocinios de este mundo
transitorio, y trasladados al reino del amado Hijo de Dios. El poder
ser así liberado fue una de las razones por las que quise ser
católico". |
Doña
Linda Poindexter, ex-sacerdotisa episcopaliana,
en el Congreso Camino a Roma
Me
entristece la indiferencia
hacia la Eucaristía
Linda Poindexter ha sido entrevistada para Alfa y Omega
por Stephen Ryan,
miembro seglar del Instituto Miles Iesu y corresponsal del periódico
católico
National Catholic Register de Inglaterra
Desde
1986, hasta su conversión a la Iglesia católica en 1999, Linda Poindexter fue
sacerdotisa episcopal. Su esposo, el contraalmirante John Poindexter, ocupó el
cargo de Consejero de Seguridad Nacional, durante la Presidencia de Ronald
Reagan. Tienen cinco hijos, todos casados, y esperan su decimotercer nieto. Dos
semanas después de esta entrevista, el almirante Poindexter se hizo católico.
Así respondió Linda:
Antes de ser
católica, usted pertenecía a la Iglesia de los Discípulos de Cristo, y a los
veinte años se hizo miembro de la Iglesia episcopaliana...
Mi
marido John había recibido una educación metodista, y por ello, al casarnos en
1958, tras examinar varias Iglesias, nos decidimos muy pronto por la Iglesia
episcopaliana, sobre todo por la liturgia. Al casarnos, decidimos a qué iglesia
asistir y nos gustó la liturgia. Y aunque en los Discípulos de Cristo, Iglesia
muy protestante, la comunión era sin duda alguna un acto simbólico y no un
sacramento, a pesar de ello, cada celebración de los Discípulos de Cristo tenía
rasgos en común con la Sagrada Comunión, y eso fue moldeando mi formación e
ideas.
La Divina
Providencia la iba preparando...
Eso
creo. De niña siempre pensé que los católicos tenían las iglesias más hermosas
del mundo. Asistir a misa con mis amigos católicos en los años 40 y 50 era muy
impresionante, muy conmovedor. Pensaba: "Los jóvenes católicos tienen
obligaciones para con su Iglesia". Me parecía muy bien que se les exigiera algo.
En mi residencia universitaria teníamos a los católicos como el ejemplo a
seguir. Si enumeramos algunas de las cosas que la Providencia pone en tu camino
para prepararte para el futuro, una era que en esta iglesia la comunión era
frecuente, lo cual te prepara para la Eucaristía desde una temprana edad.
La
otra era que, en esa misma iglesia, por otra parte tan protestante, había una
pequeña capilla llamada la capilla de la Señora, y recuerdo que había delante de
ella un retrato de la Virgen María. Alguien la había donado y colocado allí,
pero a mí me llamaba la atención. Es una creencia muy extendida entre los
protestantes el pensar que los católicos adoran a María, lo cual no es
cierto. El hecho de frecuentar una iglesia protestante con una capilla dedicada
a la Virgen, me hace pensar en cuántos dones he recibido a lo largo del camino.
Es increíble lo que tarda uno en darse cuenta. Me da pena que algunas
conversiones supongan un período de problemas para la familia.
¿Qué
fue lo que hizo que usted se fijara en la Iglesia católica y llegara a la
conclusión de que es el lugar en el que Dios quiere que esté?
Existe la tendencia entre los protestantes a tener sus propias ideas, y
eso es lo que ha motivado la existencia de tantas confesiones distintas. No
existe una idea clara de autoridad. A mí no me costó ningún trabajo aceptar las
estructuras de autoridad. Me produce mucha paz el hecho de que, porque creo, no
necesito discutir con nadie sobre el tema. Comprendo perfectamente que Dios
dotara a la Iglesia de una jerarquía para que la gente pudiera conocerlo y saber
lo que tiene que hacer.
Por
supuesto, Newman lo explica mucho mejor que yo. Cuando comencé a interesarme por
la Iglesia católica, lo primero que hice fue comprar el libro Apología
del cardenal John Henry Newman. Yo diría que leerlo es parte casi obligada del
proceso de conversión de los anglicanos que se hacen católicos. Subrayaría las
frases que hablan de la autoridad. Más tarde, estando destinada en una
parroquia, me resultaba difícil orar en el mismo lugar en el que trabajaba.
Había una iglesia católica a pocos minutos de distancia que solía visitar para
recogerme y orar. Me ponía una bufanda para tapar mi alzacuello. Recuerdo sentir
un vago deseo, casi un anhelo: "¡Ojalá un día yo pueda ser católica!"
Siempre sentí una gran inclinación hacia María. Lo que hice entonces fue
adquirir muchos libros, aunque no disponía de mucho tiempo para leerlos, con la
intención de organizar un curso sobre la visión episcopaliana de María. Muchos
episcopalianos miran con mucho desdén el respeto y la devoción hacia María. Son
muchos los que ahora piensan que es lo mismo que tirar el bebé para vaciar la
bañera; son ellos los que más han salido perdiendo por no entender y venerar a
la madre de Dios.
¿Sería acertado
afirmar que a las liturgias protestantes les falta el sentido de misterio
que se experimenta en la misa?
Creo
que, por regla general, es verdad. Pero también la buena liturgia episcopaliana
participa en algún grado de dicho sentido del misterio. Por el contrario,
algunas liturgias católicas se han hecho un tanto ramplonas. Parece ahora haber
una tendencia en la liturgia católica a tratar de recuperar el misterio. Pero
aunque carezca de ella, incluso con la liturgia más pedestre, sigue siendo una
misa. ¡Estoy convencida que la presencia real de Cristo es tan evidente! Pero no
todo el mundo la entiende. Me entristece la indiferencia que hay hacia la
presencia real. Si alguien te da un regalo de mucho valor, no lo tiras.
Por
último, quisiera decir también que no es fácil mantener una esposa y familia y
cambiar de estilo de vida. Creo que lo mejor es el celibato sacerdotal. El hecho
de haber participado muy activamente en una parroquia hizo que yo comprendiera
que es un don. Es muy difícil entregarte en cuerpo y alma a una parroquia y
entregarte en cuerpo y alma a tu esposa y a tu familia. Una vez que se contraen
los votos matrimoniales se contraen muchas obligaciones. En la Iglesia
episcopaliana la gente está demasiado preocupada con los contratos, los
beneficios, su tiempo libre y todo lo demás, porque es necesario si se tiene una
familia. Al final, tendríamos otra visión de lo que es el Orden sacerdotal. El
que alguien tenga el don del celibato y que se distinga de los demás por esa
razón le dota de un carácter especial. Volvemos al estupor y al misterio que
considero que son parte integrante del mismo.
"El principio de autoridad en el Nuevo Testamento
y la presencia Real de Jesucristo es tan clara en la Sagrada Escritura que son
parte de lo que ha hecho que pastores, servidores, lideres y otros evangélicos
decidan unirse al cristianismo primitivo: La Iglesia Católica".
Articulo tomado y resumido de
fluvium.org Las letra cursivas son nuestras.
* Nota
editorial. Si deseas fortalecerte mas en la fe verdadera, te
recomiendo el testimonio completo(150 pags.) de la
conversión de este hermano nuestro llamado: "Fui
Pentecostal por 23 años".
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Dios te siga bendiciendo.
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