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¿TESTIGOS DE JEHOVA Y LA TRINIDAD? |
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Autor: Gabriel E. Fandiño |
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Misioneros de la Palabra de Dios Catolico: Defiende tu Fe |
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Introduccion Una de las grandes verdades que compartimos todos los cristianos es el hecho de amar y conocer a Dios como la Santisima Trinidad. Catolicos, protestantes, evangelicos... creemos que la Biblia y la historia nos muestran claramente este verdad. Sin embargo los T.J. al ir casa por casa como expertos en "novedades" afirman lo contrario. Estudiemos profundamente la Biblia y la historia para dar una respuesta a el error que van divulgando. |
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Los
T.J. ante la Santísima Trinidad
Afirman, los Testigos de Jehová (TdeJ), ser monoteístas a
‘ultranza’ pues dicen creen en un Dios único, omnipotente, omnipresente y
eterno. Pero, cabe aclarar, que la
visión que de Dios tienen es de tipo unitario, en el sentido de ‘unidad’
(como en el Islam) motivo por el
cual rechazan absolutamente el Misterio de la Santísima Trinidad.
En realidad, diríamos que su doctrina sobre Dios se asemeja (¿fue
copiada?) a la antigua herejía arriana, que si bien admitía la existencia de
un Dios único y eterno, rechazaba la eternidad y divinidad de Cristo y del Espíritu
Santo, quienes eran criaturas inferiores a aquél.
Suelen fundamentar tal rechazo en la (supuesta) dificultad que existe en
explicarla o en la confusión que generalmente ello provoca, lo que los lleva a
considerarla una doctrina de origen satánico: “Nunca existió una doctrina más
engañosa que la de la Trinidad. Semejante doctrina no pudo haber tenido otro
origen que la mente de Satanás, el Diablo” (Rutherford
en Reconciliación, pág. 101). También Russell, su fundador,
se refirió al tema manifestando: “La doctrina de la Trinidad es increíble
y nadie puede dar crédito a la misma, puesto que en el verdadero sentido de la
palabra nadie puede tampoco creer lo que es en si incompatible” (en
‘The Atornement Between God and Man’, pag. 64).
Afirman que el misterio Trinitario procede de las mitologías paganas
especialmente de las babilónicas, asirias y egipcias, por lo cual suelen
utilizar frases despectivas cuando hacen referencia del mismo. En tal sentido,
en su libro ‘Apocalipsis...¡se acerca
su magnífica culminación!’ escriben los siguiente: “El concepto de
Trinidad viene de la antigua Babilonia, donde se adoraba como tríada al dios
solar Shamash, el dios lunar sin y el dios astral Istar. Egipto siguió el mismo
modelo de adorar a Osiris, Isis y Horus. Al dios principal de Asiria, Asur, se
le representaba con tres cabezas. En las Iglesias católicas se encuentran imágenes
que siguen el mismo modelo y pintan a Dios con tres cabezas....” (libro
citado, pág. 250).
Todas estas afirmaciones además de ser gratuitas y arbitrarias, son
absurdas, no sólo porque demuestran un gran desconocimiento de las religiones
de la Antigüedad, sino que en realidad ignoran el fundamento mismo de la
doctrina trinitaria. Aclarando
los terminos y conceptos
Dejando de lado todo intento de contrarrestar el argumento demonizador
que suelen utilizar para explicar lo que no entienden (tanto por parte de los
TdeJ como por otras sectas) ya que ello demuestra que en realidad se carece de
verdaderas ‘razones argumentativas’ para rechazar tal o cual doctrina, si lo
haremos respecto de los ejemplos dados por el cuerpo gobernante del jehovismo
para explicar la S. Trinidad.
En un principio, cabe afirmar que los mismos no resultan válidos para
ser aplicados al Misterio Trinitario, por cuanto cada uno de los dioses que
adoraban aquellas antiguas civilizaciones (babilonia, asiria o egipcia) eran
independientes u opuestos uno del otro, es decir, tenían porciones de divinidad
y no la divinidad entera como es el caso de la Trinidad (Dios Padre, Dios Hijo y
Dios Espíritu Santo, y un solo Dios Verdadero), por lo que en ningún caso
estamos ante situaciones siquiera semejantes al Dios Trino en el que creemos.
En tal sentido, los cristianos creemos que Dios es ‘Uno’, porque así
se desprende de las enseñanzas bíblicas que se refieren a un Dios único, pero
no de una ‘unidad’ a secas como lo demostraremos más adelante.
La confesión en la existencia de un Dios ‘Unico’ pero Trino a su
vez, es esencial en la comprensión cristiana de Dios y lo que la
diferencia de las demás religiones. Fundamentalmente
la confesión del Dios ‘Uno y Trino’ implica la existencia de un Dios único
en su naturaleza (Divina) pero con Tres Personas distintas,
unidas entre sí consubstancialmente, esto es, con la misma sustancia y
esencia, co-eternas y co-iguales, no creadas y omnipotentes.
Cabe aclarar, que si bien cada una de las personas que integran la
Trinidad tienen el mismo poder, sabiduría, grandeza, santidad, etc., sin que
ello implique división ni confusión entre ellas (cfme.
Jn, 10,30; 10,38; 14,10-11; 1Cor. 2,10-11; 1Jn. 5,7-8), hay
actividades que pueden ser atribuidas con mayor propiedad a una de ellas que a
las otras, sin que ello implique que una actúa independientemente de las otras
dos. Por ejemplo: a Dios Padre: la creación; a Dios Hijo: la redención y a Dios Espíritu Santo: la
santificación, pero siempre dejando bien aclarado que se trata de un solo Dios
verdadero.
También es muy común observar como los jehovistas suelen confundir los
términos utilizados en la Biblia. Ello ocurre en el entendimiento que tienen
respecto a que el Hijo fue ‘engendrado’ por el Padre. En tal sentido,
sostienen que cuando el Padre ‘engendra’ al Hijo se trataría de la primera
creación de Dios, por lo que sostienen que el Hijo tiene una condición divina
inferior al Padre por no ser eterno.
En realidad, cuando se afirma que el Dios-Hijo procede o es
‘engendrado’ por el Dios-Padre no significa un acto de creación posterior
en el tiempo por parte de éste último, sino una prioridad de origen (y no de
tiempo) y esa diferencia de origen no afecta la simultaneidad (eterna) del Hijo
respecto del Padre (Cfme. Sal. 2,8; 1Jn. 1,3; 5,5) ni su condición o naturaleza
divina semejante al Padre. Parece difícil de comprender pero no lo es tanto,
por lo que para ilustrarlo mejor vayamos a un caso práctico.
El sacerdote jesuita Jorge Loring, en su artículo ¿Porqué
los Testigos de Jehová niegan la Trinidad?, explica este asunto de la
siguiente manera:
“Si yo enciendo la luz de
mi cuarto, de noche, veo simultáneamente mi mano y la sombre de ella sobre la
mesa. La sombra está originada por mi mano, pero veo las dos simultáneamente.
No hay prioridad de tiempo. La sombra y la mano aparecen ante mis ojos simultáneamente,
aunque la sombra está originada en la mano.
Los testigos de Jehová que no creen que el Hijo sea Dios como el Padre,
engañan a los incautos que les escuchan diciendo que si el Hijo es engendrado
por el Padre es posterior al Padre y no eterno como El. Es que ignoran
la distinción filosófica entre prioridad de origen y de tiempo. Por
ejemplo: el fuego da origen a la luz; pero la luz no es posterior al fuego, sino
que surge simultáneamente con el fuego. Lo mismo ocurre en Dios con el Padre y
el Hijo”.
Es decir, si hacemos el intento y encendemos una lámpara veremos que en
el mismo instante aparece la luz, la sombra y si acercamos nuestra mano a la
bombilla, también tendremos calor, así de simple. En ese mismo y único acto
tenemos tres fenómenos físicos simultáneos: la luz, la sombra y el calor; y
de esa manera puede ser comprendido el acto generador que se produce en el
interior mismo de la Santísima Trinidad.
Por su parte, el gran escritor inglés C.S. Lewis, en su libro ‘Cristianismo....¡y
nada más! afirmaba:
“Engendrar
es llegar a ser padre; crear es hacer. Y la diferencia es ésta. Cuando
engendramos, engendramos algo que tiene la misma naturaleza nuestra. Un hombre
engendra seres humanos; un castor engendra castorcitos y ave empolla huevos que
llegarán a ser pollitos. Pero cuando hacemos algo, hacemos algo
diferente a nosotros: no tiene nuestra misma naturaleza.....Lo
que Dios engendra es Dios, así como lo que el hombre engendra es hombre.
Lo que Dios crea no es Dios, así como lo que el hombre hace tampoco es hombre.
Por eso los hombres no son hijos de Dios como sí lo es Cristo. En cierta forma
los hombres pueden parecerse a Dios, pero no son de la mima clase. Somos como
estatuas o retratos de Dios.... el hombre, tiene la ‘configuración’ o
semejanza con Dios, pero no tiene la clase de vida que Dios tiene. Todo lo que
Dios ha hecho tiene alguna semejanza con El.... Un hombre engendra un hijo, pero
sólo hace una estatua. Dios engendra a Cristo, pero sólo hace hombres. Con
esto he ilustrado sólo un punto en cuanto a Dios, o sea que lo que Dios el
Padre engendra es Dios, algo de la misma clase que El mismo.” Origen de la palabra Trinidad
Antes de ingresar a las Sagradas Escrituras, corresponde que efectuemos
una breve explicación del origen de la palabra Trinidad.
Curiosamente, en la revista ‘Atalaya’ del 15/5/02, bajo el título
“La paradoja de Tertuliano’ (p. 29), los TdeJ afirman (sustancialmente) que
su origen se remonta al s. II d.C.,
cuando Tertuliano desarrolló el concepto ‘una sustancia, tres personas’.
Culpan de ello a la influencia que en él ejerció la filosofía griega, esto
es, del mundo, y por ende, de ‘enseñanzas de los demonios’.
Mas allá de estas afirmaciones, la palabra Trinidad sólo es un término
utilizado para identificar la verdad de que “El Padre es Dios, el Hijo es Dios
y el Espíritu Santo es Dios, y, sin embargo, no hay tres Dioses sino uno
solo” (cfme. credo Atanasiano), y esto es lo que enseña la Iglesia, basada en
la revelación, en relación a la
naturaleza de Dios.
En consecuencia, si atendemos a los argumentos del jehovismo, cabría
preguntarse ¿es que aceptable creer que de buenas a primera se le ocurrió un
buen día a un tal Tertuliano (uno de los Padres latinos de la Iglesia, por
cierto) formular la teoría: ‘una
sustancia tres personas’, logrando fácil y graciosamente imponer ‘la
novedad’ a toda la cristiandad? ¿No será que en realidad los Cristianos
desde los tiempos apostólicos ya se encontraban familiarizados con la doctrina
Trinitaria y sólo encontraron una manera mas eficaz de ser explicada, más allá
de las diversas fórmulas que aparecen en las Sagradas Escrituras?. Creemos que
por allí vienen las cosas. La
Trinidad en las Sagradas Escrituras
Como dijimos anteriormente, los Testigos de Jehová niegan que la
doctrina trinitaria exista a lo largo de la Biblia, por lo que intentaremos
ahora demostrar la falsedad de tal afirmación.
En primer lugar, debemos considerar el claro texto inserto en Mateo
28,19, cuando Jesús dijo: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Biblia
de Jerusalén – BJ).
Releyendo este versículo nos preguntamos, ¿puede concebirse la
existencia de tan explícito mandato de ir bautizando en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo, y que éstas no tengan identidad de naturalezas
entre sí?, porque, si existiera diferencia de grados entre ellas ¿como
entender que se ordena el bautismo bajo el nombre de la tres?. ¿cómo
comprender que dicho mandato de ir a bautizar lo sea en ‘el nombre de’, esto
es, un mandato que implica singularidad (en el nombre de) pero que a su vez
pluralidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo)?.
Evidentemente este mandato expone claramente la Divinidad de las Tres
Personas como su unidad de naturaleza. Si así no lo fuera, ¿qué sentido tiene
el mandato de ir a bautizar en el nombre de las tres?, en todo caso, hubiera
sido formulado bajo el nombre de aquel que tuviera naturaleza de orden superior.
Así, en el caso de los Testigos, solo bautizarían en el nombre de Jehová,
puesto que sólo Él (dicen) es Dios, y tanto Cristo como el Espíritu Santo son
el resultado de su creación y por ende, de naturaleza inferior. Pero no lo
hacen asi. Con eso estan aceptando a la Trinidad.
Además, y como ya lo hemos expuesto, si bien es cierto que la palabra
Trinidad no aparece en el texto bíblico (sin que ellos sea un impedimento para
verla claramente explicitada en diversos pasajes de la Biblia), ¿donde aparece
el término ‘unidad’ para serle atribuida a Dios?,... en ningún lado por
supuesto. a) La
Trinidad en el Antiguo Testamento
Aquí sólo encontramos
prefigurada o tímidamente apuntada la doctrina Trinitaria, ya que su plena
revelación se produjo con la venida del Mesías, como se puede corroborar a lo
largo del Nuevo Testamento.
Como decíamos, la prefiguración Trinitaria en el Antiguo Testamento
podemos encontrarla en diversos textos, como ocurre en
el siguiente: “Y dijo Dios: ‘Hagamos
al ser humano a nuestra imagen, como
a semejanza nuestra,.... Creó, pues,
Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creo, macho y hembra los
creó” (Gen. 1,26-27 - BJ).
De estos versículos se desprende que Dios habla consigo mismo, pero como
si en su intimidad hubiera pluralidad, sin que la pluralidad rompa o menoscabe
al ‘Dios único’ revelado al Pueblo de Israel.
Así ocurre cuando Dios crea al Hombre (singular), pero lo crea macho y
hembra (plural), es decir, sin que ante la presencia de lo plural (macho y
hembra) aquella singularidad (Hombre) se pierda.
Por ello puede afirmarse que
el carácter del Dios ‘Uno’, no excluye la pluralidad de su intimidad, como
lo explica la doctrina de la Santísima Trinidad.
Así ocurre en el capítulo 18 del Génesis, donde Yahveh se presenta a
Abraham junto a otros dos hombres (v. 1-3) y que según se desprende del capítulo
19 se trata de dos ángeles, aunque los primeros autores cristianos vieron aquí
insinuada la S. Trinidad.
En esa línea, podemos citar los siguientes versículos: ‘¡He aquí
que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros,
en cuanto a conocer el bien y el mal!...” (Gen. 3,22 - BJ); “Y percibí la
voz del Señor que decía: ‘¿A quien enviaré? ¿y quien irá de parte nuestra?’”
(Is. 6,8 - BJ)
Por otro lado, existen aquellos textos bíblicos que nos muestran lo
‘uno’ y lo ‘plural’ a la
vez, sin que esa diversidad provoque contradicción entre ellas sino todo lo
contrario, como ya lo hemos explicado. Veamos: “Por eso deja el hombre a
su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (Gen.
2,24 – BJ); “Júntalos el uno con el otro de suerte que formen un solo leño, que
sean una sola cosa en tu mano” (Ez 37,17 – BJ) “...y dijo Yahvéh: ‘He
aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje.... Ea, pues, bajemos,
y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de
su prójimo” (Gen. 11,6-7 – BJ), entre muchos otros.
En el caso de los textos de Gén. 20,13 y 35,7 en los originales se
utiliza la palabra Elhoim para designar a Dios y el origen o raíz de Elhoim
significa ‘dioses’. Si tenemos presente el ‘celo’ guardado por los Judíos
respecto a la revelación dada a Israel por parte del Dios ‘Unico’, tal
expresión sólo puede comprenderse en el sentido de un Dios único pero plural
en su interioridad, lo que desde los primeros siglos los judeocristianos de
entonces consideraban una prueba irrefutable de la doctrina trinitaria.
Otros versículos con las características que brevemente hemos
desarrollado precedentemente son: Gén. 1,26; 11,5-9; 3,22; 20,13 y 35,7; Jos.
24,19, Ez. 37,17, Sab. 9,17; etc. b) La
Trinidad en el Nuevo Testamento
Como ya lo hemos afirmado, si en el Antiguo Testamento se esboza tímidamente
la doctrina Trinitaria, ella se revela con plenitud en el Nuevo Testamento:
Así, a lo largo de la vida de N.S. Jesucristo, hay tres momentos
‘claves’ donde se expresa la profesión de Fe en la Trinidad. 1) al momento del bautismo en el Jordán y comienzo de su misión pública: “En cuanto salió del
agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma,
bajaba a Él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tu eres mi Hijo
amado, en ti me complazco” (Mc. 1, 9-11 - BJ) 2) después de su resurrección y ascensión al cielo, Jesús revela
explícitamente el misterio de la Trinidad mediante un mandato bautismal
confiado a sus apóstoles: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolos en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28, 19-BJ). 3) en el discurso pronunciado en la última cena: “Creedme: yo estoy en el
el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras.... Si me amáis,
guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito
para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad...” (Juan 14, 11-17)
Como puede verse,
Jesucristo, al revelarnos su identidad nos permite ver
a Dios como comunidad de Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
A continuación ofrecemos una síntesis de algunos de los textos bíblicos
donde podemos ver manifestada la
doctrina Trinitaria. Evangelios : -
el Bautismo de Jesús (Mt. 3, 13-17; Mc. 1,
9-11; Lc 3, 21-22) -
la anunciación (Lc. 1, 31-35; 3, 21-22) -
la última cena (Jn. 14, 11-17; 26; Jn. 15,
26) -
mandato bautismal (Mt. 28,19) Hechos de los Apóstoles - el don del Espíritu Santo (Hch 2,33) Cartas apostólicas : -
2 Cor 13,13 -
Ef. 5,18-20 -
Heb. 9,14 -
1Pe 1,1-2 Dios Uno (en esencia): Mc. 12, 29;
1Cor 8, 4-6; 1 Tim. 2, 5; Rom. 3, 29-30; Hech. 14, 14 y ss y 17, 24 (en
concordancia con Dt. 4,35; 6,4 y 52,39; Is 45,5 y 45,5; Jer. 16, 19-21; Sal.
115, 1-8; etc.) Dios Trino (en cuanto a Personas):
Mt. 28,19, también explícita o implícitamente en: Mt. 11,25; 16,16; Jn
1,1,14,18; Jn. 2,6; 8,58 y 17,5; 1Cor. 9, 19-20; 2, 10-11; Hech. 5, 3-4. Las Tres Personas son eternas
: Jn. 1,1-2; 8,58 y 17,5. e iguales entre sí : Jn. 10,30; 16,15;
17,10. El Padre es Dios: Jn 5,18; 20,17. El Hijo es Dios: Jn. 1,1; 5,20;
10,30-33;12,9-11; 14,9; 16,15; 19,7;Fil. 2,6; 1Jn 5,20. El Espíritu Santo es Dios:
Jn. 14,26; Hch. 5,3-4
NOTA: Cabe aquí aclarar un texto muy utilizado por los T.deJ. inserto
en Jn. 14,28, especialmente cuando Jesús dice que “...el Padre es más que
yo”. Aquí Nuestro Señor se refiere a su naturaleza humana y no a la divina
–que es igual al Padre-, y no como nos quieren hacer creer los TdeJ en cuanto
a que Cristo reconoce que es inferior al Padre.
En fin, son muchos los aspectos
desde los que puede ser respaldadar la doctrina Trinitaria, como es el caso de
los atributos o las características de las Tres Personas Divinas, lo cual ha
sido profusamente desarrollado
doctrinalmente por la Tradición y por el Magisterio de la Iglesia, pero dichas
cuestiones será tratadas cuando analicemos la visión del Jehovismo respecto a
cada una de ellas en particular.
Desde
los primeros
Cuando los primeros Padres de la Iglesia decidieron tomar elementos de la
filosofía griega a los fines de precisar la formulación de la doctrina
Trinitaria, sólo tomaron elementos propios de la filosofía como los son el
concepto de ‘sustancia y persona’, pero nada había en dicha filosofía que
explicara en sí misma la doctrina Trinitaria (que es bíblica) ya que la misma
le era absolutamente ajena y desconocida. En consecuencia, mal puede sostenerse
que dicha doctrina haya sido una mero invento con bases en la filosofía.
A su vez, resulta lejos de ser cierta la afirmación vertida en cuanto
que confesión de fe en la Trinidad era desconocida para los primeros cristianos
. Ello lo vemos reflejado en los testimonio de los mártires, como el de
Policarpo de Esmirna (discípulo de los apóstoles especialmente de San Juan)
quien confesaba su fe en la Trinidad (+ año 155 d.C), también en las actas del
martirio de Justino (+ año 165 d.C.), en la profesión de fe de Apolonio
(fallecido en los tiempos del emperador romano Cómodo -año 180-192 d.C-), o en
la de un discípulo de Policarpo, Ireneo
de Lyon(+ 202 d.C.), principalmente en su obra ‘Adversus Hareses’.
También Ignacio de Antioquía (+ 117 d.C), en sus cartas a los Efesios y
a los Magnesios (escritas con motivo del surgimiento de toda clase de herejías
negadoras de la condición de Cristo como Hijo de Dios) puede verse su
profesión de Fe en la Santísima Trinidad.
Por otro lado, y antes que Tertuliano (180-240 d.C.) utilizara la palabra
latina Trinitas para identificar la fórmula trinitaria ‘Dios uno y
Trino’, encontramos el mismo intento en Teófilo de Antioquía (año 180 d.C)
quien usando la palabra griega Trias
afirmaba ‘la Trinidad de Dios (el Padre), su Palabra y su Sabiduría”.
Además, el hecho de que los escritos de estos dos autores sean los más
antiguos en donde se utiliza la palabra ‘Trinidad’, ello no implica que sean
los únicos, es decir, que no se
hubiera utilizado con anterioridad (dado que muchas obras se han
perdido), ni que haya sido un invento de éstos y menos aún, que resultara una
doctrina extraña para los antiguos cristianos.
Por el contrario, son las
afirmaciones vertidas por los T.deJ las que están, diríamos, ‘en el aire’,
esto es, sin ningún tipo de fundamento bíblico, ni teológico, ni
constancia histórica alguna que las avale, salvo –claro está- si se consideraran las doctrinas producidas por las diversas
herejías trinitarias que por aquellos años surgieron por doquier (vgr. ‘el
monarquianismo’, ‘el modalismo (o sabelianismo)’, ‘el subordinacionismo
o arrianismo’, ‘el
macedonianismo’, etc.).
En consecuencia, resulta evidente que para el mundo cristiano de la
antigüedad no era desconocida la doctrina de la Santísima Trinidad como nos
quieren hacer creer los T.de J.
Ello también se ve corroborado –además de las constancias bíblicas y de el testimonio de los mártires y Padres de la Iglesia-
por la diversas fórmulas bautismales utilizadas por los primeros cristianos
(todas bajo la guía de la fórmula inserta en Mt. 28,19) o en las diversas
doxologías o expresiones de alabanza que, en el A.T. únicamente iban
únicamente dirigidas a Dios (vgr. 1 Crónicas 16,38 o Salmo 103,32, entre
otras) y que en el Nuevo Testamento se dirigen no sólo al Padre sino al Hijo (2
Timoteo 4,18; 2 Pedro 3,18; Apocalipsis 1,6; Hebreos 13,20-2) o en conjunción
con el Hijo (Ap. 5,13 o 7,10), etc.
Esto nos permite ver como la Trinidad era reconocida y alabada
como el Dios Verdadero revelado por Jesucristo.
Por todo ello, lo único que tanto Tertuliano como Teófilo hicieron fue
la de precisar tal doctrina, identificando como ‘Trinidad’ a las Tres
Personas Divinas que claramente se enseña a lo largo de las Escrituras, o en su
caso, intentar explicarla con argumentos extraídos de la filosofía, pero bajo
ningún aspecto es admisible aceptar que tal doctrina es una creación meramente
filosófica o mundana.
Por último, en el Concilio de Nicea (año 325 d.C.) convocado por el
papa San Sivlestre se formuló el símbolo o credo niceno que dice:
“Creemos en un solo Dios omnipotente.... y en un Señor Jesucristo
Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre,
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios verdadero, engendrado, no
hecho, consubstancial al Padre....”
En el año 381(d.C.), el papa San Dámaso convocó un nuevo concilio
conocido como el Primero de Constantinopla, donde –entre otras cuestiones- se
perfeccionó el credo niceno, conocido como credo niceno-constantinopolitano”.
En el año 553 (d.C.), el papa Virgilio convocó el Concilio Segundo de
Constantinopla, confirmando la doctrina Trinitaria definida en los dos concilios
anteriormente citados
Para profundizar sobre la doctrina Trinitaria, encontraremos en el
Catecismo de la Iglesia Católica, a partir del
parágrafo: 232 y ss., una excelente herramienta de estudio, ya que posee
una amplia explicación que no deja de lado ninguno de sus aspectos.
No queremos finalizar el
presente sin antes elevar una plegaria de alabanza a la Santísima Trinidad:
“Gloria a Dios, Padre Poderoso;
A su Hijo, Jesucristo del Señor,
y al Espíritu Santo que habita en nosotros,
por los siglos de los siglos. Amén”
Dios te siga bendiciendo. Gabriel
E. Fandiño Misionero de la Palabra(Asociado)
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