"Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos".
Mateo
16:17
1º) Ocurrió en la atmósfera ideal: a.- En
Cesarea de Filipo, una región casi totalmente pagana, pero adonde Jesús se
retiraba y se sentía a gusto y en libertad, alejado de los ojos escudriñadores
de escribas y fariseos (cf. MateoEntonces mandó a sus discípulos que no
dijesen a nadie que él era el Cristo). b.- En el momento propicio de la oración (cf. Lucas 9,18). 16,20:
2º) Jesús acepta plenamente - y complacido- la
rotunda confesión de mesianismo de Pedro.
3º) Es la primera vez que lo declara
abiertamente y sin metáforas.
4º) Por si esto no resultara lo suficientemente
explícito, lo rubrica en el nombre del Padre de los cielos.
Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.» Mateo
16:18-19
1º) Se sabe que al templo de Augusto, que bien
podía Jesús tener presente, le servía de basamento una roca ciclópea. Como en
las grandes ocasiones solemnes (entrada en religión, admisión a una logia
masónica...), Simón, personaje esencial de esta escena, recibe un nombre simbólico
(Pétros, 'piedra', 'roca').
2º) Jesúcristo expresa sin rodeos su proyecto de
construir una comunidad organizada, permanente y que subsistirá una vez se haya
consumado su marcha.
3º) La idea de permanencia y solidez se remarca
contraponiéndola a la impotencia de las fuerzas del mal, que, todas a una,
intentarán destruirla; aunque en vano. Jesús lo expresa con un famoso
hebraísmo: las puertas de una casa (las puertas del
infierno) son el símbolo del poder que sus dueños ostentan. Por si
quedase alguna duda, decir que no existe institución alguna organizada y de
ámbito universal que haya subsistido los dos milenios que la Iglesia se prepara
a cumplir. Esto constituye un 'hápax' en la historia de la Humanidad y
representa una tremenda contradicción y un quebradero de cabeza para sus
variopintos detractores.
4º) Expresiones típicamente semitas son también las llaves y el atar y
desatar. Todavía hoy pueden verse en países árabes hombres con gruesas
llaves colgando a la espalda como prueba de que una casa es de su propiedad.
Repárese también en lo extendido que está el mito, a todas luces simbólico,
según el cual muchos sefardítas aún conservarían las llaves de las casas que
cerraron en Toledo, tras promulgarse el Decreto de Expulsión de 1492. Por si fuera
poco, confróntese el siguiente versículo en que Isaías habla de Eliacin,
mayordomo de la casa real (Is 22, 22): Y pondré la llave de
la casa de David sobre su espalda y él abrirá y ninguno cerrará, y cerrará y
ninguno abrirá. En la literatura rabínica contemporánea
de Jesucristo, los rabinos 'ataban' cuando prohibían algo y 'desataban' cuando
lo permitían. El Rabbi Nechonya, treinta años posterior a Cristo,
comenzaba sus lecciones con la siguiente oración: Haz, ¡oh Yahvé! que no
declaremos impuro lo que es puro y puro lo que es impuro; que no atemos lo que
está suelto, ni desatemos lo que está atado.
5º) Ningún otro pasaje del Evangelio ha sido tan
duramente atacado como éste, lo que da idea de su extraordinaria importancia.
Pero infructuosamente, pues, por fortuna, TODOS los documentos antiguos, todas
las transcripciones de este capítulo reflejan ese texto con asombrosa precisión
silábica. Los críticos del siglo XIX llegaron a inventar explicaciones tan
pintorescas como aquélla de que Cristo no hablaba de Pedro en esa frase: según
ellos, ¡en el momento de pronunciarla habría dirigido un dedo hacia sí mismo!
Las lucubraciones, como se ve, rayan en lo esperpéntico. Listillos y demás
pseudo-comentaristas posteriores, visto que lo del dedo no colaba, han afirmado
que se trata de una interpolación del siglo II para los queno aducen una sola pruba: ni un códice, ni una versión que omita la frase.
Los aviesos exégetas prejuiciosos se han estrellado
contra estas palabras que les privan del sueño y de las ganas de comer. Y el
texto crece conforme se van produciendo enormes avances en hermenéutica
bíblica, para quedar ahí: enhiesto entre mares procelosos.
«¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú,cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.»Lucas
22, 31-32
1º) Primacía de Pedro: institución del Papado.
2º) La función de Pedro, entendida en realidad
como un servicio a la unidad de la fe. Pedro, en la Iglesia, es a la vez el
mayor y el menor (cf. Lucas 22,25-26: El
les dijo: "Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos, y
los que ejercen el poder sobre ellas se hacen llamar Bienhechores; pero no así
vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven y el que
gobierna como el que sirve").
Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.» Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Juan
21:15-18
1º) Tras la triple negación de Pedro es posible
que su papel de 'roca firme' hubiese quedado seriamente erosionado en el ánimo
del colegio apostólico. Jesús no duda en volver a confirmarle POR LAS MISMAS
TRES VECES su supremacía y ante la presencia de todos sus hermanos.
2º) Cristo vuelve a elegir un instante propicio
para este acto: la sobremesa. Es extraordinario la de cosas importantes que
Jesús enseñó a sus discípulos en este momento del día.
3º) Además de lo ya dicho, el que las palabras
se repitan de la misma guisa y por tres veces confiere a la situación un enorme
valor de solemnidad y la reviste de un sentido de liturgia sagrada. Sin ir más
lejos, es por todos conocido el rito romano de la conclamatio: en medio de las exequias fúnebres, los
asistentes invocan a la vez (concum] + clamare), tres veces, al muerto por su
nombre, tras lo cual (y después de que el fiambre no diga ni mu, claro),
proceden a la incineración preferentemente.
4º) El pastoreo en Oriente no era considerado
como una profesión de poco lustre. Los reyes sumerios, acadios o egipcios
gustaban de presentarse como pastores de sus súbditos. En Egipto el faraón es
presentado como "el buen pastor". También los reyes de Israel
aparecen como 'pastores desu pueblo' y hasta en Homero aparece muchísimo el
epíteto Poimén laôn (pastor de pueblos),
referido a los reyes griegos que combaten en torno a Troya.
Desde luego que en la Biblia, donde abundan muchísimo
las imágenes pastoriles, no se hallan éstas en absoluto revestidas de ningún
aura bucólica. El pastor judío se la juega en embates durísimos por su grey.
Con ella vive, con ella duerme, conoce a todas sus ovejas, vela por cada una de
ellas y se arriesga a sufrir penalidades, recorriendo lugares ásperos, hoscos,
peligrosos o desapacibles; siempre en disposición de defender y proteger.
Cuando Pedro, imbuido de su cultura hebraica, recibió
y aceptó este tremendo encargo de su Señor, supo que aceptaba la consigna de su
martirio. Algo que hoy es común cuando un nuevo Papa sale elegido en cónclave:
su primera reacción es la de un desfallecimiento súbito, una incapacidad total
de sobrellevar una responsabilidad así.Lo que ocurre después todos lo sabemos y lo estamos
viendo en el Santo Padre que hoy rige los destinos de la Iglesia: fiel y firme
hasta que muera. Siempre lo hacen con las botas puestas.
Mortem tuam
annuntiamus, Domine, et tuam Resurrectionem confitemur...
(Anunciamos tu muerte, Señor, y proclamamos tu
Resurrección...
...Donec venias.
...hasta que
vuelvas)
(Vieja oración de la Iglesia)
Para conocer mas sobre estos puntos te recomiendo los libros:
Recuerda que debes de luchar por conocer, vivir, predicar, celebrar y defender tu fe para ser un auténtico cristiano.