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RECIBIRAN LA FUERZA DE LO ALTO 

 

Autor: Martin Zavala M.P.D. y la colaboracion de Nancy Durand

Misioneros de la Palabra de Dios                                                                                                                                                 Catolico: Defiende tu Fe

Dicen que los «últimos serán los primeros» y es por eso que con toda la intención del mundo he dejado esta enseñanza para este momento donde cuando ya ha pasado mas de doce meses de iniciar nuestro sitio.

Lo he hecho asi porque sencillamente que lo que deseo recordarte en este momento, de todo corazon, no es algo importante.

 

No. Es algo mas que importante: Es indispensable.

  

 

EL ESPIRITU SANTO:

EL AGENTE PRINCIPAL DE LA EVANGELIZACION

 

Si todo lo que hemos visto quieres realizarlo en tu vida como servidor, es 100% necesario reconocer y comprender que el agente principal en la evangelización no somos nosotros, ni nuestras técnicas, ni nuestra organización y planeación. El agente principal en la evangelización es EL ESPIRITU DE DIOS.

 

Es el Espíritu Santo, prometido por Jesucristo, el que hace la obra en nuestra vida personal, en la Iglesia y en la sociedad. Es este Espíritu el que hay que pedir que venga todos los días a nuestra vida. Ven Espíritu de Dios y lléname de tu presencia y poder. Derrama sobre mi tus dones y envíame con tu poder para predicar con la unción que viene de lo alto y vivir lleno de amor y compromiso con el prójimo.

 

-Es el Espíritu el que hace surgir la Iglesia en Pentecostés.

Hech 2,1-40

 

-Es el Espíritu Santo el que nos da la fe en la presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía. Jn 6,54

 

-Es el Espíritu Santo el que Jesús dejó para guiarnos a la verdad completa. Jn 14,26

 

-Es el Espíritu el que reciben los Apóstoles para perdonar nuestros pecados en el sacramento de la confesión. Jn 20,22-23

-Es el Espíritu quien ora por nosotros porque no sabemos orar.

Rom 8,26

 

-Es el Espíritu quien nos hace reconocer nuestros pecados y nos lleva al arrepentimiento. Jn 16,8

 

-Es el mismo Espíritu de Dios quien nos revala lo mas profundo de los misterios de Dios. Ef 3,5

 

-Es el Espíritu el que hizo exclamar a María nuestra madre como una sierva de Dios, se posó sobre ella y quedó llena de su presencia. Lc 1,35-48

 

-Es el Espíritu quien nos llena con sus dones para edificar a la comunidad. 1 Cor 12

 

-Es el Espíritu quien nos llena de su amor para poder vivir el mas grande de los dondes que es el amor. Gal 5,22

 

Si hermano, si hermana, es por eso y mas que el Espíritu Santo es el agente principal de la evangelización y es ese mismo Espíritu quien te ayudará a ser un servidor cristiano de excelencia pastoral. Como el Papa ha dicho: "Estos evangelizadores —obispos, sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas, fieles laicos— son, bajo la guía del Espíritu Santo, los protagonistas indispensables en la tarea evangelizadora, en la cual cuentan más las personas que las estructuras, aunque éstas sean en cierto modo, necesarias".

 

Con humildad y sabiduria Mons. Alfonso Uribe, obispo Emérito en Colombia, dijo lo siguiente:

«Si a mí se me pregunta cuál es una de las causas principales de esta situación tan dolorosa de no pocos sacerdotes, situaciones dolorosas que se dan a veces casi inmediatamente posteriores a la recepción del Sacramento del Orden, doy esa respuesta: "es que llegó al sacerdocio sin haber recibido su Pentecostés personal"

 

No basta ser sacerdote, ni basta celebrar la Eucaristía, ni basta tener muchos conocimientos sobre todos los temas cristológicos. Démonos cuenta que por algo el Señor a sus Apóstoles les ordenó que no se ausentasen de Jerusalén hasta que "fuesen revestidos del poder de lo Alto", como dice Lucas, o "fuesen bautizados en ese Divino Espíritu", como dicen los Hechos.

Si se viera con claridad esta verdad, nos evitaríamos muchas caídas y muchas crisis, muchos dolores y veríamos en cambio florecer la santidad especialmente entre los sacerdotes».

 

Solamente agregamos que esto, es igualmente válido para los obispos, diáconos, teólogos, religiosas, y laicos.

 

Digamos cada día: Ven Espíritu Santo una vez mas sobre mi vida y quémame con el fuego de tu presencia. Purifícame de mis pecados y ayúdame a tener el coraje de los santos; el celo apostólico de San Pablo,; la alegría de San Fracisco de Asis; el amor de la madre Teresa de Calcuta y el valor para sufir por la evangelización que tiene el Papa Juan Pablo II.

 

Ven y hazme una creatura nueva en Cristo Jesús. (2 Cor 5,17). Hazme un "David" Dios de la gloria para poder vencer a todos los "Goliaths" que se han levantado en este tiempo.

 

Bendito seas Espíritu de Dios porque la victoria ya esta ganada en Jesucristo y yo quiero hacer mía esa victoria. Hazme vencedor como "David" para que pueda exclamar: "Dónde estas Goliath porque tu derrotada ya fue mostrada". Dame el "caracter" de un servidor de excelencia pastoral porque soy tuyo Señor.

 

Soy un guerrero tuyo Señor Jesucristo y con tu Espíritu doy un paso de fe mas en mi vida. Ven Espiritu Santo y hazme un cerillo para poder incendiar de amor y fe todo lo que esta a mi alrededor.

 

Hazme un servidor, Como el Papa Juan Pablo II ha dicho: "con nuevo ardor, renovado entusiasmo, fino espíritu eclesial, desbordante de fe y esperanza, que hable cada vez más de ti Señor Jesucristo.

 

 

Gracias Señor Jesús por dejarnos tu Espíritu para extender tu obra. Bendito seas por tu gran misericordia por fijarte en este tu siervo. Bendito seas Señor. Amén.

 


 

Te recomiendo ahora las siguientes oraciones y meditaciones enviadas como una colaboracion por Nancy Durand.

 

Devoción al Espíritu santo.

 

Introducción.

¡Manda Tu Espíritu y será una nueva creación! Y renovarás la faz de la tierra.

 

Ven, Espíritu Santo;                                    

Màndanos desde el cielo                                  

Un rayo de Tu luz.                                          

 

Ven, Padre de los pobres,                           Lava lo que está manchado,           

Ven dador de los dones,                              Riega lo que está árido,

Ven, luz de los corazones.                         Cura lo que está enfermo.

 

Consolador perfecto,                                   Doblega lo que está rígido,

Dulce huésped del alma,                             Calienta lo que está frío,

Dulcísimo consuelo.                                   Endereza lo que está extraviado.

 

Descanso en la fatiga,                                   Concede a tus fieles,

En el ardor tranquilidad,                               Que en tì confían,

Consuelo en el llanto.                                   Tus siete dones.

 

Oh Luz santísima,                                         Dales virtud y premio,

Llena lo más íntimo                                       Dales muerte santa,

De los corazones de tus fieles.                   Dales eterno gozo. Amén.

Envía Tu Santo Espíritu y será una nueva creación.

Y renovarás la faz de la tierra.

 

 


HIMNO  AL  ESPIRITU  SANTO.

 

¡Oh!  Espíritu creador,

Ven, visita nuestras mentes,                                                                 

Llena de gracias las almas

De quienes Tu mismo has creado.

 

Tu eres nuestro Paráclito,

Don del Altísimo Dios,

Fuente viva, fuego, caridad

Y espiritual unción.

 

¡Oh Dador benéfico!                                                                                   

De siete místicos dones

En los labios de los Apóstoles

La lengua tú multiplicas.

 

Nuestros sentidos ilumina,

En nuestros corazones infunde,

Tu amor, y, con Tu perpetuo auxilio,

Nuestra frágil carne fortalece.

 

Las fuerzas hostiles aleja,

Danos la paz del alma,

Contigo por guía, oh Espíritu,

Estamos lejos del peligro.

 

Por Tì conozcamos, oh Espíritu,                                                               

Al Padre y al Unigénito,

Unidos a Tì en lo íntimo

Oremos en todo tiempo.

 

Gloria al Padre Altísimo,

Y al vencedor de los infiernos,

Y al Espíritu increado,

Del inextinguible amor. Amén

 

Envía Tu Espíritu y será una nueva creación.

Y renovarás la faz de la tierra.

 

Oremos: Oh Dios, que  instruyes los corazones de tus fieles, con la luz del Espíritu Santo, concèdenos que  guiados por este mismo Espíritu, gustemos el bien y gocemos siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

 

**** 

Gloria,  adoración, bendición y amor a Tì ETERNO  DIVINO  ESPÌRITU, que has traído sobre esta tierra al Salvador de nuestras almas. ¡Gloria y honor a su adorabilísimo corazón, que nos ama con amor infinito!

****

 

¡Oh! Espíritu Santo, Alma del Alma mía, yo te adoro: ilumíname, guíame, fortifícame, consuèlame, enséñame lo que debo hacer. Dame tus órdenes. Prometo someterme a todo lo que deseas de mí y sujetarme a cuanto  quieras que me suceda: Haz solo que conozca tu voluntad. (Esta sumisión al Espíritu Santo es el secreto de la santidad).

Cardenal Mercier.

 

***

 

Ven Espíritu Santo, ven Potencia Divina de Amor,

Ven y llena mi pobre corazón:

Purifícalo, santifícalo, hazlo todo tuyo.

 

 

Invocaciones a María Santísima para obtener  El  ESPÌRITU  SANTO.

 

¡Oh Purísima Virgen María!, que en tu inmaculada concepción fuiste hecha por el Espíritu Santo Tabernáculo escogido de la Divinidad, ¡ruega por nosotros!

 

¡Y haz que el Divino Paráclito, venga pronto a renovar la faz de la tierra!.

 

¡Oh Purísima Virgen María, que en el misterio de la encarnación fuiste hecha por el Espíritu Santo verdadera Madre de Dios, ruega por nosotros!.

 

¡Y haz que………….

 

¡Oh Purísima Virgen María, que estando en oración con los Apóstoles, en el Cenáculo fuiste inundada por el Espíritu Santo, ruega por nosotros!

 

¡Y haz que……………

 

Ven,  Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

****


Envía  Tu Espíritu y será una nueva creación.

Y renovarás la faz de la tierra.

 

   

 

ORACION  PARA  IMPLORAR EL  ESPIRITU  SANTO.

 

Divino Padre Eterno, en nombre de Jesucristo, y por la intercesión de la Santísima Siempre Virgen María, envía a  mi corazón El  Espíritu  Santo.

 

Ven,  Espíritu Santo, a mi corazón y santifícalo.

Ven, Padre de los pobres, y alíviame.

Ven, autor de todo bien, y consuèlame.

Ven, luz de las mentes e ilumíname.

Ven, dulce huésped de los corazones, y no te apartes de mí.

Ven, verdadero Refrigerio de mi vida, y renuévame.

                                                                                                                                     

Tres veces……….Gloria al Padre…….

 

Espíritu Santo, eterno Amor,

Ven a nosotros con tus ardores,

Ven, inflama nuestros corazones.

***

 

Divino Padre Eterno, en nombre de Jesucristo y por la intercesión de la   Siempre Virgen María; envía a  mi corazón al Espíritu Santo.

 

Espíritu Santo, Dios de infinita caridad, dame Tu Santo Amor.

 

Espíritu Santo, Dios de las virtudes; conviérteme. Espíritu Santo, Fuente de luces celestes; disipa mi ignorancia.

 

Espíritu Santo, Dios de infinita pureza; santifica mi alma.

 

Espíritu Santo, que habitas en mi alma, transfórmala y hazla toda tuya.

 

Espíritu Santo, Amor sustancial del  padre y del Hijo, permanece siempre en mi corazón.

 

Tres veces……Gloria al Padre………

***

 

Eterno Padre, en nombre de Jesucristo y por la intercesión de la Siempre Virgen María, envía  a mi corazón al Espíritu Santo.

 

Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Sabiduría.

Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Entendimiento.

Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Consejo.

Ven, Espíritu Santo, y dame el don de fortaleza.                                          

Ven, Espíritu Santo, y  dame el don de Ciencia.

Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Piedad.

Ven, Espíritu Santo, y dame el don del Santo Temor de Dios.

 

Tres veces……….Gloria al Padre………..

Espíritu Santo, eterno Amor,….etc.

 

   

El Espíritu Santo, debe ser  más conocido,   amado   y   glorificado.


 

Novena al Espíritu Santo.

 

 

Día 1.-   Espíritu Santo, Don de Dios al alma mía, pensando en Tì, la emoción me embarga. No encuentro modo de expresar la felicidad íntima que me inunda, al saber que eres mi huésped dulcísimo y vida divina en mí.

 

Como aguas que se desbordan, mi alma queda abnegada en Tu Divino Amor. La calma y el deleite de contemplarte. Me quedo atónito ante tanta condescendencia; pienso en Tu belleza, siempre superior a cuanto se pueda decir o imaginar; pienso en Tu inagotable riqueza de Gracia, dones, virtudes, felicidad, frutos y beatitud.

 

Pienso en Tu tierna bondad,  que Te impulsa a habitar en mí. Tú tienes todo, Tú puedes todo. Tú quieres darme todo. Quedo, Señor, en un estado de conmovida admiración, a pesar de mi miseria que me hace ser el último de la tierra.

 

Te bendigo, te adoro, te doy gracias, te pido todo. Dame todo, ¡oh!, Espíritu Santo.

 

Gloria al Padre…………

 

 

Día 2.-   Espíritu del Señor y Celeste donador, con la más profunda humildad, pero también con toda la fuerza de mis ardientes deseos, Te suplico me concedas, tus santos dones, particularmente la sabiduría y la piedad.

 

Acrecienta en mí estos dones, hasta su completo desarrollo, de modo que mi alma, sea dócil y obediente a Tì, maestro interior, y yo viva habitualmente de Tus dones y en la contemplación  íntima y serena de Tì y de toda la Trinidad.

 

Gloria al Padre………….

 

 

Día 3.-   Espíritu Santo, Maestro interior y santificador. Te suplico con insistencia incansable, que instruyas mi inteligencia sobre toda la verdad y que hables a mi corazón; que me santifiques cuidando mi alma, como cuidastes la de Nuestra  Señora, Tu esposa inmaculada, las de los mártires y de todos los Santos.

 

Estoy sediento de santidad; no solo para mí, sino para darte Gloria a Tì, maestro de los Maestros, Gloria a la Trinidad, esplendor a la iglesia, ejemplo a las almas.

 

Veo, Señor, que no hay medio mejor para ser verdaderos apóstoles que el ser santos,  pues sin santidad, se resuelve bien poco. Espíritu Santo, escucha mi súplica, y Concèdeme lo que ardientemente te pido.

 

Gloria al Padre……..

 

 

Día 4.-   Espíritu Santo, verdad y luz beatísima, siento una profunda amargura al constatar que eres muy poco conocido y hasta olvidado por la mayor parte de nosotros.

 

No pensamos nunca en Tì, porque andamos distraídos, por mucha ignorancia y preocupaciones; absorbidos por el espíritu mundano; desatentos a Tus delicadezas y cuidados. ¡Cuanta ingratitud!

 

Gran parte de esta culpa es nuestra, porque no vivimos, la verdad de Tu presencia y acción; y casi nunca hablamos de ella a las almas.

 

Acoge, Espíritu Divino, estos pobres sentimientos míos en reparación de tan deplorables olvidos, y como viva petición de luz para mí, para los sacerdotes y para los fieles.

 

Gloria al Padre…………

 

Día 5.-   Espíritu Santo, amor  y suavidad del Padre y del Hijo,  flor y perfume de la santidad de Dios, fuego divino en mi encendido, renueva eternamente mi corazón; limpia toda mancha y oscuridad, quema toda impureza, hazme a imagen y semejanza del Hijo Divino.

 

Espíritu de Fuego, que te dignas habitar personalmente en mí; para santificarme,  enciende en mí Tu fuego de amor,  penetra y convierte con Tu alma al alma mía; desaparezca en mí todo afecto desordenado;  empújame a conquistas apostólicas; dame la gracia de ser llama y de arder de  puro y eterno amor.

 

Gloria al Padre…………

 

 

Día 6.  Espíritu de Fortaleza, que has dado a los mártires  la fuerza de morir gozosamente por la causa de Cristo, el Señor; infunde en mí, este don Divino, con toda su intensidad.

 

Sácame de mi pereza e indolencia; hazme fuerte para emprender todo lo que el Señor me pide, sin reparar en sacrificios o fatigas, para Gloria tuya y en beneficio material y espiritual de todos los hermanos.

 

Dame la fuerza de continuar con entusiasmo, sin cansarme, sin abandono, sin posibilidad, de descuidar lo que he comenzado.

 

Dame firmeza y energía para defender intrépidamente a la patria, a la iglesia, a la familia, al desvalido; y  a todo el marginado injustamente; para afirmar ante todos la integridad de la fe y  la  verdadera obediencia al Papa y a los Obispos.

 

Dame la valentía sobrenatural en el apostolado; que yo persevere hasta el fìn; aún a costa de cualquier sacrificio, o martirio del alma o del cuerpo. Espíritu Divino; rodéame con Tu omnipotencia, sostenme con Tu vigor, y penétrame de Tu invencible fortaleza.

 

Gloria al Padre…………

 

 

Día 7.   Espíritu de verdad y de luz; llama y calor de la luz, luz beatísima,  aclara y disipa de mi mente, toda sombra de error o duda. Irradia, e ilumina, con perfecta claridad lo más intimó de mi alma.

 

Haz que yo rechace siempre todo error; que me adhiera fuertemente a la verdad, según las enseñanzas de la iglesia, que camine en Tu esplendor.

 

Vestido con Tu santa luz, permanezca yo siempre en Tu verdad y pura claridad.

 

Gloria al Padre……….

 

 

Día 8.   Espíritu Purificador; límpiame de toda mancha y  dame las virtudes de Jesús, sus mismas intenciones y disposiciones interiores.

 

Sé Tú en mi.; el mismo Espíritu de Jesús.

 

Comunícame hacia Jesús, el mismo amor con el que el Padre ama a su Hijo Divino, y dame la misma atracción que el Padre siente hacia su amadísimo y carísimo Hijo Jesús.

 

 

Gloria al Padre………….

 

 

Día 9.  Espíritu Santo, te suplico que instruyas mi mente con la claridad de Tu Luz; necesaria para mí y para los que a mí se dirijan; y que sostengas mi débil voluntad con gracias de amor y de fortaleza.

 

Divino Santificador; condúceme a la cumbre de la santidad, por medio del trabajo contìnuo, paciente y dócil a Tus cuidados.

 

La Santidad eres Tú; y yo debo dejarte vivir en mí secundando Tu obra de perfección.

 

 

Divino Renovador; renueva todo; remueve todo mal; todo peligro; toda maldad; haz todo de nuevo en mí; purifícame, hazme todo santo.

 

Divino Vivificador, Alma del alma mía; dame la fuerza de atestiguar y glorificar siempre, junto contigo; al Divino Hijo; y de vivir para Su Gloria y de morir en Su amor.

 

Divino donador; dame Tus dones; para contemplar a Dios en la luz de sus misterios; para comprender el verdadero valor de la vida; y de las cosas; y para amar a todos con pura caridad como si ya estuviera en el cielo. Gracias. Amén.

 

Gloria al Padre……………

 


EL  ROSARIO  

DEL  ESPIRITU  SANTO.

 

El rosario del Espíritu Santo, constituye un valioso camino de oración. A través de él, María nos introduce a la escuela de ese "maestro discreto” que es el Espíritu Santo;

 

A él, el papa Juan Pablo II  ha dedicado

El año 1998, preparatorio al Tercer

Milenio cristiano.

 

La finalidad de esta práctica "mariana", orientada a honrar la tercera persona de la Santísima Trinidad, es aprender a orar o reaprender, si se hubiese olvidado, para encontrarle sentido a la vida.

 

Al mismo tiempo da luz y fuerza para redescubrir a los  “otros” y reconocerlos como hermanos en Jesús para construir juntos un mundo de hermanos.

Cuándo rezarlo  y  porqué:

 

El rezo del rosario del Espíritu Santo se sugiere realizarlo en día domingo en que recordamos la pascua del Señor y el envío de su espíritu, como en una nueva creación. De a poco se irán descubriendo en él las abundantes riquezas que encierra.

 

Tarea creativa de cada uno será la de poblar esta hermosa práctica mariana de adecuadas y oportunas intenciones. Ofrecerla por los que tienen cargos en la conducción de la Iglesia -Papa, obispos, sacerdotes, religiosas, catequistas -por los regidores de las naciones - gobiernos, ministros, funcionarios -, por los cultores del saber humano - maestros, profesores, artistas, comunicadores -, por los enfermos, los pobres (la liturgia lo llama "padre de los pobres"), las familias, los jóvenes en discernimiento vocacional, los economistas para que encuentren soluciones a los males sociales. Los padres de familia, para la correcta conducción de los hogares y por lo tanto de la sociedad.

 

Al Espíritu Santo, con María, le suplicamos: Lava lo que está manchado. Riega lo que está reseco, sana lo que está enfermo, doblega lo que está rígido, calienta lo que está frío, endereza lo que está desviado, da a tus fieles tus siete santos dones..." Y a todos nos llene de su amor y su consuelo.

 

P. Benito Spoletini, ssp

 

Cómo está estructurado.

 

 

 

La estructura de esta forma de "rosa­rio" es muy simple y constituye una valiosa ayuda para contemplar las manifestaciones del Espíritu Santo como se dieron en la vida de Jesús y de la Iglesia naciente. Aquí van los "misterios" con sus referencias bíblicas:

 

-         El primer misterio:

 

La encarnación de Jesús en el seno de María. "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra". (Lc. 1,26-28).

· Padre nuestro - 10 Ave Marías- Gloria

 

· Ven, Espíritu Santo, a renovar la faz de la tierra

 

 

- El segundo misterio:

Bautismo de Jesús en el Jordán. "Bautizado Jesús, bajó sobre él, el Espíritu Santo en forma de paloma y una voz del cielo: «Tú eres mi hijo». (Lc. 3,21-22)

 

 

- El tercer misterio:

Jesús muere en la cruz. "Inclinando la cabeza entregó el espíritu" (In. 19,30)

 

 

El cuarto misterio:

Jesús resucitado se aparece a sus discípulos. "Sopló sobre ellos y dijo: «Reciban el

Espíritu Santo". (Jn. 20,22)

 

 

-         El quinto misterio:

 

La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y María.

"El día de Pentecostés, estaban todos reunidos orando;... quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas". (Hch. 2,1-13)

 

LETANIAS

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Cristo, Padre celestial      Ten piedad de nosotros.

Dios hijo, Redentor del mundo

Espíritu Santo que procedes

Del Padre y del Hijo Te alabamos y te bendecimos. Espíritu del Señor, Dios de Israel.

Espíritu que posees todo poder.

Espíritu, fuente de todo bien.

Espíritu que embelleces los cielos.

Espíritu de sabiduría e inteligencia.

Espíritu de consejo.

Espíritu de fortaleza.

Espíritu de ciencia.

Espíritu de piedad.                                                                                       

Espíritu de temor del Señor.

Espíritu, inspirador de los santos.

Espíritu prometido y donado por el Padre.

Espíritu de gracia y de misericordia.

Espíritu suave y benigno.

Espíritu de salud y de gozo.

Espíritu de fe y de fervor.

Espíritu de paz.

Espíritu de consolación.

Espíritu de santificación.

Espíritu de bondad y benignidad.

Espíritu, suma de todas las gracias.

Cordero de Dios Que quitas los pecados del mundo. Perd6nanos, Señor.

 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Escúchanos señor.

 

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros.

 

 

ORACION

 

Resplandezca sobre nosotros, Padre omnipotente, el esplendor de tu gloria, Cristo, luz de luz, y el don de tu Espíritu Santo confirme los corazones de tus fieles, nacidos a la vida nueva en tu amor.

 

Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 


Oración compuesta por su Santidad

Juan Pablo II con motivo del año dedicado al Espíritu  Santo

 

ESPIRITU  SANTO  GUIANOS  HACIA  EL  AÑO  DOS  MIL

 

¡Ven, Espíritu Santo, ilumina con la luz de la verdad nuestro camino hacia el gran Jubileo del año 2000.

 

Danos el don de confesar con fe ardiente a Jesucristo, Señor y Redentor, muerto y resucitado por nosotros, Aquél que siempre viene.

 

 

El es el Evangelio de la caridad de Dios para el hombre, de la comunión fraterna y del amor sin límites.

 

El es el retoño nuevo, que ha germinado en los surcos de la historia: sólo en El puede madurar la verdadera renovación  de la Iglesia y de la sociedad.

 

 

¡Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra!

 

Ven, Espíritu Santo, inflámanos con el fuego de tu amor, para que con humildad y coraje sepamos discernir el bien y el mal presentes en la sociedad.

 

 

Haz que escuchen  tus palabras con la docilidad de los discípulos, como María, la Madre de la escucha, dispuestos a hacerlas fructificar en una vida de santidad personal, familiar y social. Abre nuestro corazón a Cristo que está a la puerta y llama. Haznos morada viviente de Dios.

 

 

Ven, Espíritu Santo, infunde el poder de tu gracia sobre el Papa y sobre 1os Obispos, para que con sabiduría evangélica y ardor apostólico sepan indicarles a todos como responder hoy a los desafíos de los tiempos según el designio de Dios. Infunde tus siete dones en cuantos están llamados a trabajar en la viña del Señor. los presbíteros y los diáconos, los consagrados al testimonio del Reino que viene, las familias cristianas y los fieles todos, para que nuestra vida sea signo de una nueva humanidad reconciliada en la verdad y en el amor, para alabanza y gloria del Padre.

¡Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra!

 

Juan Pablo II.

 


 

 

 

Acto  de  Donación  y  de Consagración al Espíritu Santo.

 

 

Espíritu Santo,

 Espíritu de Jesús y del Padre,

Tú quieres habitar en mí, pobre pecador,

Y transformarme en templo  de Tu Gloria.

 

Ven,  Espíritu de la Comunión Divina.

Ven, y llena todo mi ser.

 

Ven, y úneme a Jesús crucificado y resucitado;

Para ser con  EL un Hijo predilecto del Padre.

 

Tú te has dado a mí sin medida;

Humildemente también yo me doy

Y me consagro  a Tì.

 

Hazme dócil a Tu acción

Porque Tú puedes realizar Tu misión en mí,

En la iglesia y en el mundo;

Ahora y hasta la hora en  que me entregue,

 Contigo, en las manos del Padre;

Como Jesús; para la eternidad.

 

Te  lo ruego con María mi Madre

 Y todos los santos.

Amén. Aleluya.


 

 

La Obra del Espíritu Santo.

 

 

En cuanto “discípula”; el alma cristiana debe recordar que:

 

1.-   En el Bautismo, al hacerse cristiana; ha recibido al Espíritu Santo.

 

2.-   Por la presencia del Espíritu Santo se ha convertido en templo de Dios.

 

3.-   El Espíritu  Santo es Dios, y también puede ser “contristado”, y expulsado por el pecado.

 

4.-   El Espíritu Santo, reside en el alma como un motor, que mueve todo; como un guía que todo lo dirige; como un verdadero amigo, que siempre acompaña.

 

5.-   Es necesario, por ello; que el alma se deje mover, y guiar únicamente, por su dulce fuerza; que acepte sus  divinas enseñanzas; y que le tenga como su única compañía.

   

6.-   La presencia contìnua del Espíritu Santo, introduce al alma en el circulo de la vida divina, por lo cual Dios vive en el alma y el alma en Dios.

 

7.-   El dulce huésped no puede ser dejado solo; el alma debe vivir con EL, por EL, en El. Por ello se requiere contìnuo recogimiento, asidua oración, dulces coloquios: en todo tiempo, en todo lugar,  en cualquier trabajo y en toda circunstancia.

 

8.-   Por el Espíritu Santo, el alma participa de la nobleza; de la familia divina;  por lo tanto ella no tendrá nunca el atrevimiento de  rechazar con el pecado, tan excelsa dignidad. El alma verdaderamente unida al Espíritu Santo; no puede jamás pecar, pues sus principios no se lo permiten jamás.

 

En cuanto es “Apóstol”, el alma cristiana debe recordar que:

 

1.-   En el día de la Santa Confirmación, ha aceptado el empeño solemne, impreso con el carácter indeleble; de ser a imagen viviente de Cristo y de testimonio en todas partes y siempre. 

 

2.-   Este empeño, la estimula y empuja incesantemente a dilatar el Reino de Cristo por todas partes.

 

3.- Su celo debe parecerse al de los Apóstoles; después que recibieron el Espíritu Santo, en el día de Pentecostés.

 

4.-   Su palabra ardiente en el encender la Fe, la Esperanza, y la Caridad; enemiga siempre de todo mal; de cualquier género y especie; en cualquier lugar y tiempo; debe destruir el reino de las tinieblas; para edificar El Reino de Cristo.

 

5.-   Se dedica a hacer comprender a los hombres; con palabras y obras; que son templos de Dios; dignos por lo tanto del mayor respeto en el alma y en el cuerpo.

 

6.-   Los cristianos deben tomar conciencia, de que el Espíritu Santo; que está en ellos, por la gracia del Bautismo y de la Confirmación; les ha elevado a la más excelsa dignidad, en cuanto se han transformado en Hijos de Dios.

 

7.-   Deben por tanto defender esta nobleza divina, de todo asalto del maligno; amando la verdad y el bien y huyendo de todo mal.

 

8.-   Así como la Redención, realizada por Cristo, fuè obra de esta Potencia Divina de Amor; así también la aplicación de los frutos de la Redención, por medio de los Sacramentos; es obra del mismo Divino Espíritu.

 

9.-   Todo será renovado si los bautizados reciben Su Luz, Su  Amor, Su Fuerza, Su Santidad.

 

10.-   La vida sobrenatural, en la iglesia y en las almas, es toda obra del Espíritu Santo. 

 

¡Ven, Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, Alma de mi alma, mi consolador ven, yo te Adoro!

Suscita muchos y fieles Discípulos transfórmalos a todos en santos y celosos Apóstoles: y será renovada la faz de la tierra.  

Ver indice completo del curso aqui.

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