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Misioneros de la Palabra de Dios Catolico: Defiende tu Fe |
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Sus oraciones han sido eascuchadas ________________________________________________________________________ “Un dia descubri lo que realmente estabamos haciendo en la clinica abortista y todo cambio” ... ________________________________________________________________________ |
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SU HISTORIA
Profesional y personalmente Bernard Nathanson siguió durante buena parte de su
vida los pasos de su padre. Estudió medicina en la Universidad de McGill
(Montreal), y en 1945 se enamoró de Ruth, una joven y guapa judía. Vivieron
juntos los fines de semana, y hablaban de matrimonio... cuando Ruth quedó
embarazada. Bernard escribió a su padre para consultar con él la posibilidad de
contraer matrimonio. La respuesta fueron cinco billetes de 100 dólares junto con
la recomendación de que eligiese entre abortar o ir a los Estados Unidos para
casarse. Así que Bernard puso su carrera por delante y convenció a Ruth de que
abortase. SUS INICIOS COMO ABORTISTA Tras
graduarse, Bernard inició su residencia en un hospital judío. Después pasó al
Hospital de Mujeres de Nueva York donde sufrió personalmente la violencia del
antisemitismo, y entró en contacto con el mundo del aborto clandestino. Por
entonces ya había contraído matrimonio con una joven judía, tan superficial como
él, según confesaría. Su unión no duró más que cuatro años y medio y acabó con
un divorcio en México. Fue entonces cuando conoció a Larry Lader. A aquel médico
sólo le obsesionaba una idea: ¡conseguir que la ley permitiese el aborto libre y
barato! Para eso fundó la Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto, en
1969, una asociación que intentaba culpabilizar a la Iglesia de cada muerte que
se producía en los abortos clandestinos. "Yo estaba
muy ocupado. Apenas veía a mi familia. Tenía un hijo de pocos años y una mujer,
pero casi nunca estaba en casa. Lamento amargamente esos años, aunque sólo sea
porque he fracasado en ver a mi hijo crecer. También era un paria en la
profesión médica. Se me conocía como el rey del aborto". Nathanson realizó en
este periodo más de 60.000 abortos. A finales de 1972, agotado, dimitió de su
cargo en la clínica. "He abortado -dirá- a los hijos no nacidos de amigos,
colegas, conocidos e incluso profesores". "DESCUBRI QUE EL ABORTO ES UN CRIMEN" Pero, a
partir de ahí, las cosas empezaron a cambiar. Dejó la clínica abortista y pasó a
ser jefe de obstetricia del Hospital de St. Luke´s. La nueva tecnología, el
ultrasonido, hacía su aparición en el ámbito médico. El día en que Nathanson
pudo observar el corazón del feto en los monitores electrónicos, comenzó a
plantearse por vez primera "que es lo que estábamos haciendo verdaderamente en
la clínica". Poco
tiempo después, un nuevo experimento con los ultrasonidos sirvió de material
para un documental que llenó de admiración y horror al mundo. Se titula "El
grito silencioso". Sucedió en 1984: "Le dije a un amigo que practicaba quince, o
quizás veinte, abortos al día: Oye, Jay, hazme un favor. El próximo sábado
coloca un aparato de ultrasonidos sobre la madre y grábame la intervención. Lo
hizo y, cuando vio las cintas conmigo, quedó tan afectado que ya nunca más
volvió a realizar un aborto. Las cintas eran asombrosas, aunque no de muy buena
calidad. Seleccioné la mejor y empecé a proyectarla en mis encuentros provida
por todo el país". EL CAMINO HACIA EL CRISTIANISMO EN LA IGLESIA CATOLICA Quedaba
aún el camino de vuelta a Dios. Una primera ayuda le vino de su admirado
profesor universitario, el psiquiatra Karl Stern -señala Nathanson-. "Transmitía
una serenidad y una seguridad indefinibles. Entonces yo no sabía que en 1943,
tras largos años de meditación, lectura y estudio, se había convertido al
catolicismo. Stern poseía un secreto que yo había buscado durante toda mi vida:
El secreto de la paz de Cristo". El
movimiento provida le había proporcionado el primer testimonio vivo de la fe y
el amor de Dios. En 1989 asistió a una acción de Operación Rescate en los
alrededores de una clínica. El ambiente de los que allí se manifestaban
pacíficamente en favor de la vida de los aún no nacidos le había conmovido:
estaban serenos, contentos, cantaban, rezaban... Los mismos medios de
comunicación que cubrían el suceso y los policías que vigilaban, estaban
asombrados de la actitud de esas personas. Nathanson quedó afectado "y, por
primera vez en toda mi vida de adulto -dice-, empecé a considerar seriamente la
noción de Dios, un Dios que había permitido que anduviera por todos los
proverbiales circuitos del infierno, para enseñarme el camino de la redención y
la misericordia a través de su gracia". "Durante
diez años, pasé por un periodo de transición". Sintió que el peso de sus abortos
se hacia más gravoso y persistente: "Me despertaba cada día a las cuatro o cinco
de la mañana, mirando a la oscuridad y esperando (pero sin rezar todavía) que se
encendiera un mensaje declarándome inocente frente a un jurado invisible". Acaba
leyendo Las Confesiones -que califica de "alimento de primera necesidad"-, era
su libro más leído, porque "San Agustín hablaba del modo más completo de mi
tormento existencial; pero yo no tenía una Santa Mónica que me enseñara el
camino y estaba acosado por una negra desesperación que no remitía". En esa
situación no faltó la tentación del suicidio, pero, por fortuna, decidió buscar
una solución distinta. Los remedios intentados fallaban. "Cuando escribo esto,
ya he pasado por todo: alcohol, tranquilizantes, libros de autoestima,
consejeros. Incluso me he permitido cuatro años de psicoanálisis". El
espíritu que animaba aquella manifestación provida enderezó su búsqueda. Empezó
a conversar periódicamente con un sacerdote católico, Father John McCloskey. No
le resultaba fácil creer, pero lo contrario, permanecer en el agnosticismo,
llevaba al abismo. Progresivamente se descubría a sí mismo acompañado de Alguien
a quien importaban cada uno de los segundos de su existencia: "Ya no estoy solo.
Mi destino ha sido dar vueltas por el mundo a la búsqueda de ese Uno sin el cual
estoy condenado, pero al que ahora me agarro desesperadamente, intentando no
soltarme del borde de su manto". Un testigo
expresa así ese momento: "Esta semana experimenté con una evidencia poderosa y
fresca que el Salvador que nació hace 2.000 años en un establo continúa
transformando el mundo. El pasado lunes fui invitado a un Bautismo. (...)
Observé como Nathanson caminaba hacia el altar. ¡Qué momento! Al igual que en el
primer siglo... un judío converso caminando en las catacumbas para encontrar a
Cristo. Y su madrina era Joan Andrews. Las ironías abundan. Joan es una de las
más sobresalientes y conocidas defensoras del movimiento provida... La escena me
quemaba por dentro, porque justo encima del Cardenal O´Connor había una Cruz...
Miré hacia la Cruz y me di cuenta de nuevo que lo que el Evangelio enseña es la
verdad: la victoria está en Cristo". Las
palabras de Bernard Nathanson al final de la ceremonia, fueron escuetas y
directas. "No puedo decir lo agradecido que estoy ni la deuda tan impagable que
tengo con todos aquellos que han rezado por mí durante todos los años en los que
me proclamaba públicamente ateo. Han rezado tozuda y amorosamente por mí. Estoy
totalmente convencido de que sus oraciones han sido escuchadas. Lograron
lágrimas para mis ojos". Otros
temas sobre el aborto los puedes hallar en:
El_coraje_de_ser_catolico_hoy.htm
Dios te siga bendiciendo.
informacion sobre como hacer para que llevemos el curso de
Defensa de la fe a tu parroquia.........contactanos e-mail a los Misioneros de la Palabra de Dios:
Tel. (480) 598-4320
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